La política económica golpea a los pacientes y a los médicos

Los presupuestos de las comunidades autónomas para sanidad han sufrido un descalabro, han bajado casi un 9%. La reducción total supone una bajada de 5.000 millones con respecto a los presupuestos de 2010. No hay manera de entender cómo se puede sostener un sistema tan bien valorado con un recorte tan drástico.

Aunque las autoridades no reconocen una bajada en el servicio y en las prestaciones, la realidad es visible para los médicos y los pacientes:

  • Hospitales que dejan de operar por la tarde
  • Centros de salud cerrados los sábados
  • Urgencias saturadas por falta de personal
  • Reducción de inversiones
  • Ampliación de jornadas laborales
  • Bajadas de sueldos
  • Falta de contrataciones de personal interino y eventual
  • Bajas sin cubrir de médicos, enfermeras y celadores

Pero no se trata solo de los presupuestos directos porque la compra de tecnología sanitaria se ha reducido considerablemente, los ajustes llegan hasta los retrasos en la sustitución de ecógrafos, aparatos de radiología o los efectos más sencillos como las mismas vendas y apósitos. Se da la circunstancia de que en un hospital público de Galicia un trabajador ha comprado su propio ratón porque no hay partida presupuestaria para sustituir uno roto. Los gastos farmacéuticos están tocando fondo y ya hay varias comunidades que empiezan a introducir la medida del céntimo sanitario, de manera que los propios “pacientes en potencia” son los que tienen que comenzar a cubrir los gastos de todos los pacientes.

Los casi 12.000 millones de euros que suponen la suma de las deudas en farmacia y material sanitario son un lastre de quien ha gastado más de lo que tenía. No hay manera de pensar que la calidad asistencial va a seguir como estaba y los médicos lo están sufriendo, pero los pacientes también.

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