Inicio Actualidad ¿Por qué España deja marchar a sus “talentos” y no los recupera?

¿Por qué España deja marchar a sus “talentos” y no los recupera?

Según la OCDE los países de la Unión Europea pierden cada año más de un 3% de sus mejores profesionales de alto nivel, procedentes de todos los sectores tecnológicos y no los recupera debido, principalmente a la migración a países como Estados Unidos, Suiza, Autralia o Canadá. También la CEPAL, Comisión Europea para la América Latina, denuncia igualmente esta circunstancia y establece algunas de las razones de este movimiento migratorio: condiciones sociales adversas, internacionalización de las profesiones, los atractivos que para un científico bien dotado se le suelen ofrecer a nivel internacional, otras oportunidades más interesantes o ventajas económicas para su desarrollo intelectual, etc.

En España empieza ya a ser un problema que se irá recrudeciendo cada vez más a un plazo no muy largo, contradiciendo lo que diga el Ministro de Educación José Ignacio Wert. El efecto dominó de la crisis está afectando muy negativamente tanto a organizaciones como a sus profesionales considerados como los motores de la economía española, que se encuentra cada vez más incapacitada para detener la imparable caída de las ventas. Un difícil reto que cada día resulta más complejo detener.

Esta innegable circunstancia lanza a la opinión pública una dura pregunta ¿cuántos talentos puede España permitirse perder? No cabe duda que la creciente falta de crédito de las empresas españolas y la creciente huida de sus “talentos” irá, poco a poco, provocando una especie de “hibernación empresarial” que desembocará en dos lamentables hechos: poca o nula inversión y, como consecuencia, escasa contratación de profesionales, así como la drástica reducción de los planes de formación. Para corroborarlo basta como muestra los 3.000 millones de recortes que se acaban de anunciar en el área de educación y los 7.000 de la de sanidad, en total, 10.000 millones de euros.

¿Se puede poner en duda que la autonomía, la creatividad o la motivación adecuada son los principales ingredientes o pilares para crear un entorno favorable para la investigación, cualquiera que sea la actividad de que se trate? Si los oportunos responsables no se plantean debidamente, por el procedimiento que sea, fomentar esta cultura, conseguirán que sus respetivos sectores pierdan fuerza y debiliten al mismo tiempo las esperanzas de este colectivo de “cerebros” que trabajan en sus empresas o centros, sean oficiales o privados. De no ser así se provocarán una psicosis de miedo y desconfianza que no tendrá mas remedio que desembocar en el hecho de que ese profesional , ese “talento”, busque lo antes posible otra salida, sin importarle dejar cojo al resto del equipo, por aquello de la paremia latina “primum vívere, deinde filosofare”.

Por mucho que desde la posición política dominante se intente enmascarar o camuflar el irrefutable hecho que en España, por culpa de los superdebatidos recortes económicos puede llegar a producirse la pérdida de una o dos generaciones de científicos en un corto espacio de tiempo Así lo declara el catedrádito Oscar Marín, jefe de investigación del Instituto de Neurociencias de Alicante. Tema en el que coincide plenamente el catedrático de la Universidad de Valencia y director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), Carlos Simón, quien también está llamando fuertemente la atención sobre este fenómeno conocido como “fuga de cerebros”.

Ambas personalidades científicas han hecho, con toda conciencia, estas rigurosas manifestaciones:

• El talento hay que mantenerlo.
• Hay que apostar, como sea, por nuevos recursos para que los científicos puedan desarrollar adecuadamente su trabajo.
• Es muy importante que los recortes no se hagan de forma homogénea sino que se centren en apoyar a aquellas actividades que han demostrado y están demostrando ser las mejores.
• Los investigadores tienen una capacidad de adaptación bastante grande.

El Cenro de Investigación Principe Felipe de Valencia es, lamentablemente, otras de las entidades científicas que está sufriendo unos cambios drásticos en su gestión, bastante difíciles de asumir y menos de entender. Entre ellos se encuentran el despido de 108 de sus 260 trabajadores y la desaparición de 13 de sus 25 líneas de actuación, todo, según se dice, para mejorar su situación financiera. Su presidente, el también investigador Rafael Pulido, ha reconocido en el diario Levante que los criterios con los que se han aplicado los recortes para hacer esta criba no han sido, precisamente, ni muy rigurosos, ni muy objetivos.

Según el Conseller de Sanidad de la Comunidad Valenciana, el plan estratégico para el próximo cuatrienio diseñado para este gran centro de investigación contempla fuertes posibilidades de acuerdo con empresas, fundaciones y otros centros para obtener posibles financiaciones, dado que, según él, se ha acabado la política de financiación oficial y el cambio inicial del mismo.

En definitiva, la “fuga de cerebros”, se mire por donde se mire, es un auténtico problema porque los investigadores, mayoritariamente, inician su principio de “fuga” tras la etapa postdoctoral. La más productiva para la investigación. El mayor problema, como dicen todos los implicados en el problema, es que son más los que se van que los que vuelven.

El titular de la Cartera de Educación, Cultura y Deporte, como si se tratara de una representación, teatral sofisticada, ante este problema, trata de echar humo blanco para intentar camuflar esta “supuesta” fuga de cerebros de los jóvenes españoles, diciendo que este fenómeno se centra más en personas nacionalizadas que siempre han vivido fuera de España. En declaraciones recientes realizadas en RNE se ha atrevido a decir que, a veces, las estadísticas están mal planteadas. Se han hecho algunos cálculos que no tienen relación con la realidad. Se dan en personas que han adquirido la nacionalidad española merced a las facilidades de nuestra legislación, que permite adquirirla a los nietos de españoles o exiliados que no han adquirido suficiente educación superior en su país de origen”.

Si se miran los registros de embajadas y consulados, esa supuesta fuga es inferior a la sexta parte de lo que se está diciendo” No es malo que en una situación como la actual, después seamos capaces de encontrar su camino de vuelta”.

Un camino por el que el Ministro está, según dice, dispuesto a trabajar. La idea no es del todo mala, siempre que, realmente se haga y no quede en simple promesa, como ocurre con el famoso dichoc “si te ví, no me acuerdo”.