Isabel González
El llamado e-Voto que tanto interés suscita en los colegios profesionales, especialmente para médicos y abogados, hay que entenderlo en dos modalidades diferentes que abarcan tanto modos electrónicos de emitir votos como medios para contarlos.
A los sistemas DRE o Grabación Electrónica Directa, se les ha puesto en el punto de mira porque en la mayoría de los casos el voto es totalmente “electrónico”, ya que muchas máquinas no emiten ninguna papeleta que verifique este voto, con lo cual el registro no es transparente, y quien pulsa la tecla nunca sabe si la máquina, efectivamente, registró la realidad. Otras polémicas sobre el voto electrónico involucran también a los sistemas de transmisión de votos por redes informáticas, que son especialmente vulnerables a la manipulación de datos falsos, ya sea alterando el software que usan o simplemente modificando las bases de datos a donde van a parar.
La Cámara de Diputados Argentina aprobó la reglamentación del voto electrónico (e-Voto), paso que abre la polémica sobre la transparencia y fiabilidad de este tipo de sistema electoral. Este modelo de votación se va implementando en diferentes países como medio de voto a distancia cobrando popularidad como en Reino Unido, Estonia, Suiza y en Canadá, también en las primarias de los partidos de Estados Unidos y Francia.
Como todo sistema novedoso, presenta ventajas pero todavía temas a mejorar mucho para ser una alternativa real.
Por un lado se acelera el conteo de votos así como se economiza en medios y mejora la accesibilidad para personas con algún tipo de discapacidad, edad o distancia al lugar de voto. En algunos países como Suiza, los votantes poseen contraseñas, a través de correo, para acceder a la papeleta y así poder votar con este sistema. Sin embargo en algunos sitios como Alemania se llegó a rechazar este tipo de sistema por calificarlo como anticonstitucional por no permitir la fiscalización del proceso a personas sin conocimientos altamente especializados.
La Corte Alemana establece en sus axiomas que «1. El principio de la publicidad de la elección del artículo 38 en relación con el art. 20 párrafo 1 y párrafo 2 ordena que todos los pasos esenciales de la elección están sujetos al control público, en la medida en que otros intereses constitucionales no justifiquen una excepción. 2. En la utilización de aparatos electorales electrónicos, el ciudadano debe poder controlar los pasos esenciales del acto electoral y la determinación del resultado de manera fiable y sin conocimientos técnicos especiales.»
Sin poder encontrar un “Model Checking”(Modelo Formal) que garantize la seguridad, fiabilidad y confidencialidad de este sistema, no podrá garantizarse unas correctas elecciones con su correspondiente buen ejercicio de la democracia.
La opinión de algunos ingenieros informáticos que realizan este tipo de software para el funcionamiento de sistemas de votación electrónico, a medida que los sistemas de votación se hacen más complejos e incluyen sistemas más complicados, se amplía la posibilidad de fraude electoral y la manipulación física de las máquinas de votar. Un artículo publicado en “Granma Internacional” del periodista Jean-Guy Allard denunciaba que órganos de prensa como PrisonPlanet.org habían afirmado que existen hackers o piratas informáticos que podrían robar las elecciones presidenciales del 2008 a favor de John McCain, al manipular el funcionamiento de las máquinas de votación.
Algunos estudios han recomendado la utilización de la verificación criptográfica como solución a la verificación de sus votos registrados. Una solución posible sería permitir a los propios votantes verificar su voto con algún tipo de firma electrónica (como la que ya se puede utilizar en la página web de la Comunidad de Madrid), firmado por una autoridad electoral.
Aunque este método puede estar marcado por la supresión del anonimato o en la venta del voto, aunque todo método, incluso el tradicional, puede incurrir en manipulaciones.
Los defensores del e-Voto buscan con este sistema mejorar la participación a base de facilitar el acceso, pero el propio sistema trae consigo el defecto porque en la últimas elecciones de SEMERGEN, por ejemplo, hubo un 70% de participación, en ASOMEGA un 75% de participación, mientras que en el colegio de Médicos de Murcia solo hubo un 2,7%… Al final la participación tiene que ver más con el interés que con la modalidad técnica.






