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La inteligencia artificial y la terapia génica en la medicina del futuro

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..J.P.R.
La terapia génica y la inteligencia artificial han irrumpido en los sistemas sanitarios de todo el mundo. Las células CAR-T se han convertido en una realidad en tumores hematológicos, mientras que “en 2018 la FDA norteamericana ya aprobó las dos primeras soluciones tecnológicas, para el diagnóstico de retinopatía diabética y como sistemas de ayuda a la decisión de los cardiólogos en la interpretación de imágenes de ultrasonido cardiaco”, explicó Pedro Larrañaga, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidad Politécnica de Madrid, durante un encuentro virtual Ciencia en constante evolución, organizado por la Fundación Pfizer la semana pasada.

La inteligencia artificial puede resultar asimismo útil frente al Covid-19. De hecho, Larrañaga investiga en la actualidad “en la predicción de aspectos como la evolución del paciente con Covid o en la predicción de su tiempo de hospitalización en base a los datos previos registrados”.

La terapia génica y la inteligencia artificial han irrumpido en los sistemas sanitarios de todo el mundo con las terapias CAR-T y herramientas de predicción

Además del área de oncohematología, la terapia génica ha generado esperanza en los clínicos y en los pacientes que luchan contra las enfermedades raras. Estas patologías poco frecuentes parten con una ventaja. “La mayoría de ellas son monogénicas. Solo hace falta la inserción de un gen para que el paciente se cure. Esto ha ido evolucionando y poco a poco se van tratando  enfermedades cada vez más prevalentes. El grado extremo de complejidad es el cáncer”, destaca el Dr. Juan Bueren, investigador científico del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).

Las terapias génicas presentan también soluciones para otras patologías inflamatorias o autoinmunes como la artritis reumatoide o enfermedades relacionadas con el rechazo de un órgano tras un trasplante. No obstante, existe un margen importante de desarrollo aún y la necesidad de superar una serie de obstáculos. “Estoy convencido de que este tipo de vectores evolucionara a no virales, trasladando el ADN desnudo, disminuyendo significativamente su complejidad y su coste. Este avance permitirá que muchos más pacientes se puedan beneficiar de la terapia génica”.

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