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La Ministra de Sanidad garantiza una sanidad pública, gratuita y con calidad para todos

Aboga por un Pacto de Estado para poder desarrollar una cartera básica de servicios sin copago previo.

La Ministra de Sanidad, Ana Mato, en unas declaraciones realizadas a la Cadena COPE, ha hecho unos llamativos comentarios sobre el futuro de la Sanidad pública española, anunciando, además, interesantes proyectos. Sale al paso de esta forma a cuantas informaciones han surgido últimamente sobre las opiniones que se han vertido con motivo de las declaraciones realizadas por el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a raíz del análisis que se hizo del llamado “presupuesto de guerra” que el actual Ejecutivo recibió en herencia de la anterior vicepresidenta, Elena Salgado, en el que  el capítulo de Sanidad se veía afectado por 490 millones de euros. Circunstancia que llevó a pensar en el establecimiento de dos duras medidas; la futura revisión del sistema de pensiones y el posible establecimiento de un sistema de copago sanitario, encaminado a alcanzar esa meta del 4,4% del déficit que se le ha prometido a la UE para finales de este año.

¿Contradicen estas declaraciones de Ana Mato la opinión de Montoro? El tiempo lo dirá, pero la realidad es que, hoy por hoy, está todo oscuro e indefinido. Hay demasiados intereses y la tranquilidad del sector afecta a todos los españoles.

Para poder alcanzar los objetivos que se propone la Ministra, impulsará un Pacto de Estado encaminado a desarrollar, entre otras cuestiones,  la cartera básica de servicios, la fijación de un calendario común  de vacunaciones y, además, impulsar la creación de una “central de compras” para que, de acuerdo con las Comunidades, se puedan adquirir de forma global los medicamentos. Este proyecto  supondría un fuerte ahorro en el capítulo farmacéutico, llevando aparejada de forma paralela una garantía de pago a los proveedores. Se evitaría con ello llegar a la situación en que se encuentra la Comunidad de Valencia, en estos momentos con una deuda acumulada de 1.523,5 millones de euros y 884 días de demora en los pagos. Otro de los proyectos de la Ministra, según se ha podido constatar,  es el de encargar un informe exhaustivo sobre los efectos reales de la “píldora postcoital”, un estudio necesario, dada la variedad y diversidad de opiniones, que sobre este delicado tema se han vertido últimamente.

Por su parte, los médicos han manifestado su preocupación porque el tema de los ajustes económicos anunciados está disparando el crecimiento de las listas de espera,  aprueban el Pacto propuesto por la Ministra para garantizar la viabilidad financiera y la financiación del Sistema Público de Salud.

Sin embargo, los Colegios médicos, los Sindicatos, las sociedades científicas, los decanos y los propios estudiantes de medicina, integrados en el Foro de la Profesión Médica, han animado a los ciudadanos a protestar contra ellos dado que pueden tener muchas consecuencias, algunas bastante graves, como el cambio del modelo asistencial. Señalando que, por culpa de ellos, se está obligando al ciudadano a acudir a la sanidad privada, dándose lugar a que se cree una medicina de ricos y otra para pobres. No se pueden tolerar las diferencias existentes en las Comunidades, como ocurre por ejemplo en el País Vasco, donde se destinan más de 1.500 euros de media por persona  al capítulo de salud, mientras que en Valencia apenas si se llegan a 1.000. En Cataluña, entre enero y octubre del pasado año, por culpa del cierre parcial de bastantes  plantas hospitalarias, para acortar gastos se llegaron  a operar a 21.535 personas menos, según datos facilitados por la Consellería de Sanidad. El cierre de camas y quirófanos durante la jornada de tarde en las Autonomías de  Valencia, Galicia, Canarias y Aragón ha dado lugar a que las listas de espera suban un quíntuple en un solo año. De 300 pacientes en 2010 se pasó a 1.500 personas  que esperan más de seis meses para que se les realice una intervención.

Una situación a todas luces injusta que debe cortarse cuanto antes. Por eso es de esperar que los buenos propósitos de la titular de Sanidad sean algo más que eso, que sean pronto una auténtica realidad