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El comodín de la “calidad asistencial”

La calidad asistencial es un término muy bien utilizado como comodín para lo que cada interlocutor quiere, un término indefinido con muchas utilidades dialécticas.

Es un término muy utilizado que en todas sus definiciones aparecen dos dimensiones importantes: Efectividad y Eficiencia, siempre con un punto de partida común: “realizar un trabajo bien hecho: buena atención sanitaria y buena aplicación de la última ciencia y tecnología”. Se ha dado prioridad al concepto de eficiencia, como “el grado en que se consigue obtener el más alto nivel de calidad con los recursos disponibles”. Las primeras definiciones más acertadas pueden ser

  1. Donabedian (1980) “Calidad Asistencial es el modelo de asistencia esperado para maximizar el nivel de bienestar del paciente, una vez tenido en cuenta el balance de beneficios y pérdidas esperadas en todas las fases del proceso asistencial”
  2. Ministerio de Sanidad (Reino Unido, 1997) “Calidad Asistencial es hacer las cosas adecuadas (qué), a las personas adecuadas (a quién), en el momento preciso (cuando) y hacer las cosas bien la primera vez”
  3. Consejo de Europa (1998) “Calidad Asistencial es el grado por el que el tratamiento dispensado aumenta las posibilidades del paciente de alcanzar los resultados deseados y reduce las posibilidades de resultados indeseados, considerando el estado de conocimiento actual”
  4. OMS (2000) “Calidad Asistencial es el nivel de realización de objetivos intrínsecos para mejorar la salud por los sistemas sanitarios y de receptividad a las expectativas legítimas de la población”
  5. Instituto de Medicina (IOM, 2001) “Calidad Asistencia es el grado por el que los servicios asistenciales incrementan la posibilidad de resultados de salud deseados para individuos y poblaciones, en concordancia con el conocimiento profesional actual

Se tienen en cuenta dimensiones como competencia técnica, mejora de la salud, equidad, aceptabilidad, adecuación, satisfacción del paciente, seguridad, prevención/detección precoz, disponibilidad, respeto, acceso, satisfacción, competencia técnica…

Existe una desmotivación por parte de los profesionales sanitarios, por lo que la calidad asistencial esperada, no es la que tenemos.

  • Contratos basura
  • Sobrecarga de trabajo
  • Estrés laboral
  • Duplicación de turnos,
  • Recortes en la plantilla
  • Horas extras
  • Falta de sustituciones por jubilaciones, bajas o vacaciones….

Una de las últimas investigaciones, centradas exclusivamente en los médicos de Atención Primaria, es el estudio de SEMERGEN, en este momento actual, la desmotivación mostrada en su puesto de trabajo es más asistencial y organizativa que laboral o salarial. Cabe destacar algunos resultados:

  • El 77% de los médicos encuestados consideran el actual modelo válido pero mejorable. El 12% de los profesionales no lo consideran válido, y de éstos, el 94%  consideran necesario un cambio de modelo. A la vista de los datos, un 89% de los profesionales encuestados considera que el actual modelo necesita cambios.
  • El 82,9% se muestran a favor de la opinión de que los centros deben autogestionarse
  • 89% de los encuestados se siente desmotivado
  • Cabe destacar que España es el país de la unión Europea en que más veces se visita al médico de atención Primaria por año, siendo la media de 8,1 visitas/habitante/año, mientras que la media de la UE es de 5,8.

La desmotivación, impulsa al profesional en su ejercicio diario de superación personal y mejora de la calidad asistencial que presta a sus pacientes.

Si el Sistema Nacional de Salud no cumple con las necesidades, expectativas y obligaciones en calidad asistencial es que nuestro SNS no funciona.