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Neurólogos jóvenes: Principales problemas a los que se enfrentan. Dra. Débora Cerdán

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..Dra. Débora Cerdán Santacruz. Neuróloga.  Vocal del Área de Neurólogos Jóvenes de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Después de una exigente formación universitaria de seis años, una durísima oposición como el MIR y un periodo de especialización de cuatro o cinco años, que requieren una entrega permanente y múltiples sacrificios, cualquier persona coherente pensará que no debe existir ningún tipo de problema para encontrar un trabajo gratificante que satisfaga todos los sueños y aspiraciones que durante ese tiempo se han ido fraguando. Pero lo cierto es que la realidad que vivimos muchos médicos y, concretamente a quienes me voy a referir, una parte importante de los neurólogos, dista mucho de esa más que merecida culminación.

Este trascendental problema ha sido resaltado en diversas publicaciones por parte de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Al menos desde 2001 se puede comprobar la existencia de artículos que denuncian diferentes carencias en la especialidad, como la necesidad del incremento del número de neurólogos para hacer frente a las cada vez más prevalentes enfermedades neurodegenerativas.

Por otro lado, no sólo se necesita aumentar el número de especialistas en neurología, sino de mejorar los tipos de contratos, ya que la precariedad laboral es una de las mayores dificultades a las que nos enfrentamos los neurólogos jóvenes y, desafortunadamente, representa un aspecto esencial que no ha sufrido cambios significativos con el paso de los años.

La precariedad laboral es una de las mayores dificultades a las que nos enfrentamos los neurólogos jóvenes

A pesar de no disponer de datos absolutamente actualizados, varias encuestas realizadas en 2014 y 2017 muestran resultados muy similares con respecto a los tipos de contrataciones a las que tenemos acceso.

En 2014, un 20,5% de los encuestados se encontraban en situación de desempleo, y un 30,1% con un “contrato de guardias” o en calidad de “becario”. En cuanto al 49,4% restante, sólo un 22% poseía un contrato fijo o indefinido, tratándose el resto, de contratos temporales.

Por otra parte, en el estudio La situación laboral de los médicos de España, realizado en el primer trimestre de 2017 por la Organización Médica Colegial (OMC) y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) sobre más de 10 000 médicos,  solo un 25,5% de los neurólogos reconocía poseer plaza en propiedad, lo que representaba el puesto 44 de entre todas las especialidades; el resto de los contratos  variaban desde contratos indefinidos o de duración mayor a seis meses, hasta contratos de guardias o suplencias de días o semanas. Y más entristecedora, todavía, una tasa de desempleo del 4,8 %, lo que significaba el 8º lugar a nivel global.

No obstante, al margen del aspecto estrictamente laboral, hablar de Neurología es hablar de desarrollo y de investigación; y esta es otra faceta sobre la que los neurólogos jóvenes encuentran grandes obstáculos, como dificultad a la hora de compatibilizarla con su actividad asistencial y limitado número de centros facultados para poder desarrollarla. Tampoco se puede obviar la llamativa carencia de recursos y la evidencia de salarios ridículos, en muchas ocasiones inferiores a los 1000 euros mensuales, y con frecuencia dependiendo de fundaciones privadas o de la propia industria farmacéutica.

En el ámbito de los neurólogos jóvenes, no podemos olvidar a los médicos residentes, ya que son nuestro inminente futuro

La opción de emigrar a otros países, en los que la investigación está mucho más potenciada y mejor remunerada, no debería representar la posibilidad más deseable si se quiere terminar alguna vez con la denominada fuga de cerebros, tan denostada con excesiva frecuencia, pero sin adoptarse las medidas pertinentes para evitarla.

Por otra parte, en el ámbito de los neurólogos jóvenes, no podemos olvidar a los médicos residentes, ya que son nuestro inminente futuro; siendo fundamental escuchar sus necesidades, sus inquietudes, sus propuestas… y mejorar su formación en todos los aspectos de esta compleja especialidad.

Otro aspecto planteado de manera creciente es la duración del periodo de especialización. La SEN lleva años luchando por prolongar de cuatro a cinco los años de formación, pues el sentir generalizado es que el tiempo para realizar la residencia es insuficiente, por la alta complejidad de la especialidad en sí misma además de las diferentes técnicas diagnósticas en las que debemos formarnos; sin embargo, los esfuerzos hasta el momento han sido poco fructíferos.

La opción de emigrar a otros países no debería representar la posibilidad más deseable

A pesar de ello, no claudicaremos en nuestro empeño, y espero que muy pronto podamos ofrecer esa importante mejora a nuestros actuales y futuros residentes.

Tras el periodo de residencia, deben promoverse y facilitarse programas de formación continuada. Los fellowships a nivel nacional, de los que carecemos en la actualidad, son sumamente deseables, ya que la calidad de nuestra Medicina y nuestra Neurología es equiparable a la desarrollada en los considerados mejores hospitales del mundo.

Todo lo expuesto con anterioridad, indudablemente, conlleva una ardua tarea; pero de manera ineluctable, desde la SEN continuaremos peleando por impulsar todos los ámbitos de la Neurología y luchando por obtener las mejores condiciones profesionales para nuestros neurólogos.

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