El control de la mente al servicio de la salud

La noticia no puede ser ni m impactante, novedosa y positiva, tanto que es digna de aparecer con grandes titulares en los medios de comunicación de todo el mundo. Procede de una información dada a conocer por la revista científica americana Nature a través de su Web.Narra el desarrollo del experimento científico en el que han participado los pacientes parapléjicos, Bob y Cathy Hutchinson, el más importante dada su trascendencia e importancia clínica.

Gracias a un interfaz y un sensor –del tamaño de una aspirina infantil- implantado en el cerebro se ha conseguido que puedan mover un brazo robótico para que, en el caso de Cathy Hutchinson, pudiera acercarlo a una botella con café, acercarla a sus labios, volcarla y, con la ayuda de una cañita beber unos sorbos de café y devolver la botella a su lugar de origen.

El experimento se inició en el año 2005 se bautizó con el nombre de Braingate. En él han trabajado diversos científicos de la Universidad de Brown, el Centro Médico Providence de Rhode Island, la Escuela de Medicina de Harvard y otros organismos científicos. Han conseguido que dos personas que, años atrás, habían perdido el uso de sus brazos por culpa de una apoplejía, fueran capaces de controlar unos brazos robóticas autónomos con la ayuda de las órdenes que transmitía el sensor implantado en su cerebro al imaginar que ellos mismos eran los que movían sus propios brazos para realizar dichos movimientos.

El pequeño sensor escucha la activación eléctrica de unas pocas células cerebrales en los momentos en que los pacientes objeto del estudio se imaginaban que estaban moviendo sus brazos. Entonces el sensor envía ciertas señales a una computadora que, a la vez, transmite las órdenes a los brazos robots.

A Cathy se le pidió, además, que acercara su brazo a la botella para que con la ayuda de la pajita de plástico pudiera probar su café y devolver después la botella a su lugar de origen..

Todo ello es una prueba más del poder de la mente. El fondo de esta historia está basado en una auténtica realidad en la que no existe el más mínimo ápice de ficción. Hay un vídeo absolutamente realista que demuestra la importancia de esta experiencia realizada con una mujer de Massachusett, EE.UU, discapacitada o casi pero que, a pesar de la edad, mantiene sus neuronas jóvenes, activas y saludables, hasta tal punto que han sido capaces de accionar un brazo robótico, capaz de recoger una botella con café, a cercársela para beber y devolverla a su sitio, sin ayuda de nadie.

El experimento es todo un acontecimiento porque empezó a trabajarse en el en 2005. Nadie había logrado hasta esa fecha que unos pacientes tetrapléjicos pudieran mover algo más voluminoso y pesado que el pequeño ratón de su ordenador.

 ¿A que conclusión práctica nos lleva el conocimiento de este experimento? ¿Acaso los científicos estaban convencidos de que el dispositivo sería capaz de aprovechar al máximo los impulsos cerebrales para ayudar a las personas discapacitadas a mover objetos de carácter o ámbito tridimensional? Los líderes del Braingate, entre ellos el neuroingeniero John Danhogue al crear ese interfaz cerebro-computadora consideró que podía devolver a determinados pacientes la movilidad pedida? O pensaba que al implantarlo en el cerebro podía responder transmitiendo unas señales que, debidamente decodificadas por un aparato especial, podían transmitir acciones concretas? La respuesta la dieron, sin duda, las numerosas experiencias y pruebas realizadas a través de esos numerosos años de estudio.

Hasta ahora el sistema solo ha permitido a los pacientes manejar objetos externos con el brazo robótico, pero esperan que en las fases sucesivas de investigación esta tecnología pueda desembocar en que los pacientes lleguen a controlar el movimiento de sus piernas, las manos e, incluso, los dedos.

Se cuenta para esta esperanza con la base de ciertos experimentos como los vividos con un hombre cuadripléjico.

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