Alfonso González
La Comunidad Autónoma de Cataluña, capitaneada por su actual patrón, Artur Mas, es, fuente continua de información y conflicto, en lo que a materia sanitaria se refiere. Su conducta respecto al Gobierno Central es un permanente desafío de poder que, en bastantes casos, le está llevando a una actitud de auténtica rebeldía o desobediencia a las normas dictadas para todas las autonomías.
Entre las muchas cuestiones de dominio público acaba de saltar a la luz otra bastante preocupante: la cifra del ejercicio de 2010 de 85,12 millones de euros en contratación de servicios sanitarios en hospitales privados, realizada en plena etapa de recortes, y a pesar de las recomendaciones recibidas, Catsalut (Servicio Catalán de Salud) no solo no la rebajado sino que en 2011 la ha sobrepasado en un 3%, es decir, ha llegado a 87,67 millones a causa de la costumbre de continuar contratando estos servicios a instituciones sanitarias privadas. En solo dos años –ejercicio 2010 y 2011, se ha pasado de 85,12 millones, en 2010, a los citados 87,67 de 2011. Los datos han sido facilitados por el propio Boi Ruiz, Conseller de Salut de la Generalitat.
Solo el Centro privado Sagrat Coer, el que mayor número de encargos realiza, recibió una petición de servicios que superó los 43,95 millones de euros. Un Centro del Grupo Capio ocupa el segundo puesto del ranking, en tercer lugar el Hospital General del Valle d´Hebron con 17 millones y el Sant Jaume d´Olot, con 15,8 millones, le siguen otros centros, como la Clínica Ponet de Lleida, La Clínica del Perpetuo Socorro y otras más.
En otros centros hospitalarios se constata una actividad de prestaciones sanitarias de encargo, realzadas en 2011, respecto a 2010. En el caso concreto de la Clínica el Vallés el incremento ha sido del 12,68 %.
No deja de ser paradójico que este incremento del paso de la actividad sanitaria pública a la privada, tenga lugar cuando en un centro público como el Bellvitche y otros más, como el Juan XXIII de Tarragona se ha disminuido el número de camas. A estos hechos hay que añadir que este tipo de decisiones ha dado lugar a que las listas de espera quirúrgicas se incrementen nada manos que un 40%.






