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El perito médico clave en la defensa del profesional sanitario 

Perito médico

..Redacción.
La figura del perito cobra especial relevancia en el ámbito de las reclamaciones judiciales de Mala Praxis Médica. En especial, a la hora de obtener una resolución favorable o desfavorable
. Además, es una figura que puede ser propuesta a instancia de parte, nombrando un perito privado o solicitando al juzgado que nombre un perito judicial. De hecho, es una profesión que está en auge y cada vez es más demandada.

El perito y su dictamen pericial son claves en este tipo de procedimientos. Aportan el conocimiento de carácter científico-técnico necesario para dar luz al juez a la hora de resolver. Este especialista desgrana el fondo del asunto para que los que forman parte de él lo comprendan.

La práctica de la prueba en sí se realiza mediante preguntas realizadas por parte de los letrados y del juez. También del fiscal en determinados procedimientos, casi siempre penales, sobre el contenido del informe elaborado por ellos. Más concretamente, sobre los puntos que causen incertidumbre y sea necesario aclarar.

Lo fundamental de un perito médico es su experiencia y formación en la pericia médica

En el caso de la esfera sanitaria, se entiende que un perito es un profesional con conocimientos sanitarios acreditados suficientes. Asimismo, la actividad pericial es totalmente compatible con su actividad asistencial. Es más, es un aspecto que juega un papel francamente importante en la defensa: el relativo a la especialidad concreta que el perito ostente.

Para que la eficacia de la figura del perito sea máxima es necesario que tenga la especialidad del objeto de litigio. Se trata de que pueda exponer con claridad y competencia sus conocimientos. También tiene que tener una buena formación y experiencia en pericia médica. Además, de realizar una valoración veraz, aséptica y neutral.

En caso contrario, si el perito propuesto de parte no es especialista en la materia tratada en el procedimiento, podrá caer en contradicciones y realizar manifestaciones vagas que resten credibilidad a su discurso. Por tanto, el juez no tenga en cuenta dicha prueba para emitir su resolución.

Asimismo, es necesario tener en cuenta la figura del médico forense, que actúa en procedimientos penales exclusivamente y está adscrito al juzgado. Es el que emite un informe, a petición de dicho juzgado, valorando la praxis o las lesiones del perjudicado reclamante siempre que sea necesario.

Igualmente, el forense, si observa que no tiene conocimientos suficientes sobre una materia concreta, puede, e incluso diríamos, “debe”, solicitar al juzgado que nombre a un especialista para que valore el asunto, dirigiéndose el juzgado a un organismo que suele ser el Colegio Profesional u otro análogo para que facilite un nombre de un listado de peritos especialistas.

El perito médico es una profesión en auge compatible con la actividad asistencial

Ese especialista, como también ocurre cuando se nombra un perito judicial en procedimientos civiles, aceptará el cargo y emitirá informe pericial, o no lo hará informando al juzgado de la circunstancia que se lo impide, y el organismo proporcionará la identidad de otro especialista.

Con todo ello, claramente aporta mayor credibilidad a nivel judicial un informe o valoración realizada por un perito con la especialidad. Mucho más que si el perito que no ostente dicha especialidad.

Una vez concretado el punto clave para que la prueba como tal tenga el peso que merece, se debe de analizar, de la misma manera, la necesidad de que el perito sea experto en deponer sus argumentos en sala.

Obviamente no es lo mismo un perito que tiene muchos conocimientos técnicos, pero no expresa sus opiniones correctamente en el momento de practicar su ratificación que, un perito que, además de esos conocimientos científicos, expresa correctamente sus ideas, haciendo que sean entendibles para todos, y sabiendo cómo rebatir los argumentos de la parte contraria.

A veces, es posible que se practique un careo, es decir, que, ante la existencia de peritos propuestos por las partes o por el juzgado, estos ratifiquen sus informes a la vez. De este modo, se crea un debate ordenado, en el que cada uno expone su opinión acerca de un punto en el que existe duda, contestando a las preguntas que se les van haciendo.

Es claro que el perito que cuente con formación especializada para trasladar sus conocimientos de una manera más clara, concisa y comprensible, será al que el juez tendrá más en cuenta. Por ello, es muy importante que estén preparados por profesionales que faciliten esta disertación.

Para ello, es recomendable el acceso a formaciones en peritaje médico y valoración del daño corporal. Esta formación facilita la comprensión de la estructura de los procedimientos, la necesidad de la existencia de la prueba pericial y la forma de ratificar un informe.

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