Isabel González
Los trabajadores de La Princesa se encerraron en el propio hospital como protesta al injusto cierre que quieren imponer desde la Administración, para convertir el centro en un geriátrico, según comunicó el miércoles 31 de octubre el Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en el Consejo de Gobierno. Quieren pedir explicaciones al director General de Hospitales, Antonio Burgueño Carbonell, sobre “su futuro y el del hospital».
Junto a ellos se unieron tanto vecinos como pacientes (atiende a alrededor de 500.000 personas) del hospital que reclamaron su derecho a no prescindir de éste que ha sido una referencia en Madrid desde hace mas de 160 años. “Estas protestas no serán las únicas” gritaban los allí presentes. La indignación del plan que quiere imponer Ignacio González ha indignado a los más de 2.000 trabajadores y pacientes del Distrito de Salamanca que no se pueden creer que pueda suceder esto.
Se espera la recogida de 50.000 firmas para frenar esta acción aunque ya está incluido en los Presupuestos regionales como “hospital superespecializado” para personas mayores cuando sus patologías se agudizan”. Desde la Administración argumentan que su intención es crear «un hospital de alta especialización, no un geriátrico» y que seguirá siendo público. Solo 39.400 (los mayores de 75 años) podrán seguir usándolo: el resto deberán cambiar de centro.
Como la mayoría de personal sanitario se imaginaba se privatizará ya en el 2013, «es inconcebible que este Gobierno pretenda desmantelar y cambiar de actividad un hospital de referencia para todos los ciudadanos», comentan los profesionales. Cederá a empresas privadas la gestión de los hospitales Infanta Leonor, Sofía, Cristina, Henares, Sureste y Tajo. La gestión del 10%de los centros de salud se sacará a concurso público, pudiendo acceder sociedades creadas por profesionales de esos ambulatorios. También se externalizarán los servicios no sanitarios de los centros como cocina o mantenimiento.
Todas estas intenciones encubiertas solo significan una avance hacia la falta de calidad asistencial y servicio público de la SNS, «quieren convertirlo en geriátrico, desmantelar servicios punteros en neurocirugía o cardiovascular y derivar a sus pacientes a otros centros más alejados», comenta Carmen Mendrada, responsable de Sanidad de UGT. No creen que se cree una súper especialización porque desaparecerán de momento los Servicios Clínicos Neurocirugía, Cirugía Maxilofacial, Cirugía Cardiaca y Cirugía torácica. Creen que es una discriminación de población y falta de equidad en la asistencia, «la actitud del Consejero de Sanidad parece contradecirse, pues en declaraciones anteriores aseguraba que este Hospital era un centro de alta cualificación, por lo que decidió, entre otras cosas, invertir más de 530.000 euros en la inauguración de laboratorios. Dinero público perdido con el desmantelamiento». “No sabemos qué pasará con nosotros, pero tengo claro que estar en un hospital sin unidades de investigación, sin docencia y sin urgencias no tiene sentido para mí”, dice Luis, residente de reumatología.
Uno de los mayores problemas es el cierre de urgencias que supondrá una gran pérdida para los vecinos de la zona. También la pérdida de capacidad Universitaria del Hospital (recibe a 150 residentes y a alumnos de la Universidad Complutense de Madrid) así como la grave repercusión que supone la desvinculación del Instituto de Investigación. “Me volví de Estados Unidos porque creo en la sanidad pública. Sin laboratorio y sin pacientes yo no puedo investigar ni publicar”, dice Adrián McNicholl, especializado en enfermedades hepáticas. “El instituto de investigación tiene compromisos con el ministerio y con Europa. ¿Qué va a pasar con ese dinero?, ¿se pierde?” se pregunta otro investigador que se dedica a la inmunología con un contrato posdoctoral Miguel Servet (Instituto de Salud Carlos III).
«¿Cómo van a atender a los pacientes si cierran urgencias o zonas de cirugía que son vitales?», «¿qué número de camas van a dejarse abiertas?» o «¿qué va a pasar con los residentes que habían elegido este hospital para aprender», preguntas y más preguntas de los trabajadores.
Otro problema que supondrá este cambio será la gran pérdida de puestos de trabajo que sufrirán los trabajadores, «alrededor de unos 350 profesionales eventuales perderán sus puestos de trabajo», se comenta.
Carmen Mendrada junto con profesionales médicos y el sindicato CSIT-Unión Profesional inició el viernes 2 un encierro en el salón de actos del hospital para «seguir aquí hasta que nos den una explicación de lo que quieren hacer con La Princesa».
Desde el Servicio de Hematología se ha hecho pública una carta en la que se expone que cerca de 2.000 trasplantes de médula ósea no se harán tras la desaparición de esta unidad.
En esta mañana, realizaran una concentración a las puertas del hospital y en la Mesa Sectorial se reunirán con la Consejería de Sanidad, «lo más probable es que la lucha no se quede aquí, plantearemos encierros, asambleas y protestas en todos los hospitales que quieren privatizar en 2013», advierten los trabajadores. Ya el jueves cortaron el tráfico en la calle Diego de León de 10h30 a 11h15 como protesta.
Los vecinos acudieron con velas al hospital, aun con lluvia y mal tiempo, a modo de velatorio, “este es nuestro hospital, y queremos que siga siéndolo”. Ya han sido contabilizadas entre 6.000 y 7.000 firmas en contra.
Nadie sabe por ahora el futuro de La Princesa, lo que sí es seguro que tanto trabajadores como pacientes no desistirán en su lucha por defender a este Hospital valorado por los pacientes como el mejor del 2011, contra los cambios que pretenden desde el Gobierno.






