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Julio Lorca (DKV Seguros): “La obesidad es un fenómeno multifactorial que no responde a abordajes simplistas”

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..Redacción.
Aunque todavía no está reconocida como tal, la obesidad es una patología que requiere de abordaje multifactorial. Por ello, Julio Lorca, director del desarrollo de Salud Digital en DKV Seguros, analiza las magnitudes económicas de la obesidad en nuestro país. Además, explica las diferentes acciones que desde DKV están ofreciendo a los pacientes y las similitudes entre la pandemia del Covid-19 y el sobrepeso.

Más de la quinta parte de la población adulta española es obesa y cerca del 40% presenta sobrepeso

¿Qué magnitudes económicas tiene la obesidad en España? ¿Qué coste tiene para el sistema sanitario?
Mas de la quinta parte de la población adulta española es obesa. Y cerca del 40% presenta sobrepeso. Aunque lo más desgarrador es la tendencia imparable en sobrepeso desde la infancia, pues más de la mitad de nuestros niños ya lo padecen. Pero lo peor es que el 19% de los niños y el 17% de las niñas son ya obesos. Con estos datos, sólo podemos hablar de una auténtica epidemia nacional que, de no revertirla, pone a las nuevas generaciones en riesgo de tener un futuro con menor calidad de vida que la que tuvieron sus padres.

Con estos datos podremos ya entender que, como afirma la OCDE, la obesidad sea ya responsable del 10% del gasto total en sanidad. Incluso puede que el gasto indirecto sea aún mucho mayor, pues muchas patologías crónicas están indirectamente relacionadas con la misma, y no siempre se establece de forma consecuente su correspondencia. A nivel mundial, se trata efectivamente de una auténtica pandemia, siendo hoy más fácil “padecer” de sobrealimentación que de desnutrición.

A nivel mundial, se trata de una auténtica pandemia, siendo hoy más fácil “padecer” de sobrealimentación que de desnutrición

Todo un año hablando de la pandemia del Covid. ¿Por qué no se habla tanto de la pandemia de la obesidad?
Efectivamente deberíamos hacernos esa pregunta, como bien explica el Dr. Martínez-González en su reciente libro “¿Qué comes?”. El malagueño y actual director del departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra afirma que “la pandemia de la obesidad es peor que la del coronavirus”; pues “el sobrepeso y la obesidad matan al año a más de cuatro millones de personas”. Es posible que creyésemos que la medicina tenía ya respuesta para todo.

Así, nos descoloca ver imágenes como la de ambulancias haciendo cola a las puertas de hospitales portugueses, en espera de una cama UCI disponible. Esa sensación de impotencia e incapacidad apela a nuestros instintos de supervivencia más básicos. Pero, por otro lado, como también afirma el autor referido: “Mucha de la información de nutrición que la gente recibe está motivada por intereses económicos, no por intereses de salud pública”. Igual podríamos decir del Covid-19, donde mucha información ha sido “administrada” desde intereses políticos que nada tienen que ver con la realidad de la propia enfermedad.

Julio Lorca: “El sobrepeso y la obesidad matan al año más de cuatro millones de personas”

¿Qué tratamientos puede tener la obesidad?
La verdadera dificultad radica en que se trata de un fenómeno multifactorial que no responde a abordajes simplistas. Podemos decir que se trata de una enfermedad evolutiva que choca con una realidad cultural y modificar esto es tan difícil como hacer reingeniería de la biología, al tiempo de requerir reingeniería de la propia sociedad. Efectivamente, es un fenómeno ligado a la evolución de nuestra propia especie. Podemos afirmar que durante millones de años de evolución se desarrolló el cerebro cazador-recolector que aún nos habita.

Teníamos que salir cada día a recorrer decenas de kilómetros para recoger bayas silvestres o cazar algún animal para garantizar una dieta mínima. Mucho gasto energético para conseguir algo de nueva energía… Todo lo contrario que ocurre hoy. Es más caro un tratamiento para adelgazar que conseguir comida. La obesidad ha ido creciendo a medida que la tecnificación ha ido avanzando.

La revolución agrícola nos hizo sedentarios asentados al poder cultivar en vez de buscar. La revolución industrial permitió la producción de alimentos en serie, baratos y muy sabrosos. Su consumo es estimulado adicionando aquello que satisface al cerebro antes que a la “barriga”: grasas deliciosas, azúcar de absorción rápida y sal. La revolución tecnológica-doméstica hizo el resto. Los niños hoy pasan mucho más tiempo delante de una consola que arreándole a una pelota. Pero durante todo este tiempo, en esos últimos insignificantes de diez a doce mil años, nuestro cerebro ha seguido siendo el mismo y se comporta según sus propias reglas. No ha dispuesto del tiempo necesario para adaptarse.

Según indica Julio Lorca, la obesidad ha ido creciendo a medida que la tecnificación ha ido avanzando

Y hablar de disminuir la ingesta, de hacer más actividad física o de calmar nuestra ansiedad con mindfulness, es fácil de recomendar, pero tremendamente difícil de mantener. Sin olvidar que todo esto es imprescindible, tendremos que plantear formas más holísticas si queremos dejar de fracasar. Y ello pasa por ponderar el papel del conjunto de determinantes de la salud, más allá de la mera terapia, entendiendo la obesidad como un fenómeno neuro endocrino-hormono-cultura.

Como afirma David Bueno, de la Universidad de Barcelona, en su artículo “El Cerebro Goloso” publicado en la revista National Geographic, comprender la forma en que el cerebro regula la conducta alimentaria podría servir para controlar el sobrepeso. Sus estudios apuntan, por ejemplo, a la importancia de la Ghrelina, una hormona que desde el tejido estomacal e intestinal informa al hipotálamo del estado nutricional.

Pero lo importante es que no sólo aumenta cuando necesitamos alimento, sino ante la mera expectativa de tomar una buena comida. ¡Imaginemos lo que puede hacer con esto el neuromarketing! En consecuencia, el abordaje neurocognitivo y conductual sobre el cambio de comportamiento (behavioral change), al tiempo que se diseñan nuevas alternativas farmacológicas, combinados con la telepresencia de un asesor de salud personal, serán claves de los próximos años. El encuentro entre tecnologías de las salud y estrategias de cambio de estilos de vida, componen un campo de trabajo que nosotros abordamos desde el Laboratorio de Innovación en Salud Digital, al que hemos denominado Salud Positiva Inteligente o S+i. Junto a la farmacéutica Novo Nordisk y el eHealth Center de la UOC liderado por Manuel Armayones, comenzamos a trabajar en un mejor conocimiento de la complejidad descrita.

Debemos ponderar el papel del conjunto de determinantes de la salud entendiendo la obesidad como un fenómeno neuro endocrino-hormono-cultura

Es decir, la combinación de modificadores hormonales junto con la intervención en el ámbito cognitivo-conductual, con base a modelos de telesalud, van a ser esenciales.

¿Cómo se puede trabajar para que a los pacientes de obesidad se les pueda garantizar un tratamiento?
Yo puedo explicar cómo se ve desde DKV. Si de lo que hablamos es de abordajes tradicionales, estos consisten en un amplio abanico de propuestas de efectividad relativa y limitada, por lo que se necesita una mayor personalización que la habitualmente ofrecida por las dietas mágicas para todos.

Hablamos de que “más no es mejor”, sino de conseguir determinar la mejor propuesta de valor para cada cual. Estrategias como disponer de un coach virtual que te ayude a modificar tu dieta y a planificar tu programa de ejercicio regular están ya disponibles desde nuestra plataforma “Quiero Cuidarme Más”. Junto con el acceso a nutricionistas o endocrinos que puedan prescribir medicamentos complementarios mediante chat o videoconferencia. Tratamientos más radicales como la cirugía están también disponibles en nuestro Club de Salud y Bienestar. Pero repito, no debe ser como ir a un outlet de compras: ¡se requiere de un traje a medida! Y por tanto, de un sastre que te ayude a decidir. Y no es una cuestión sólo de capacidad adquisitiva sino de buena información, de un abordaje holístico y multidisciplinar y de una gran dosis de equilibro mental.

Pero, sobre todo, de anticiparse y hacerlo desde la infancia. Es por ello que, en cumplimento con nuestro compromiso de activismo para una mejor salud poblacional, hemos iniciado una gran campaña “desde la que DKV se planta contra la obesidad infantil con diferentes acciones activistas para concienciar sobre el problema. Además de promover para los niños una verdadera educación en salud integral desde las escuelas”.

Julio Lorca: “La obesidad es responsable del 10% del gasto sanitario”

¿Debería ser rentable para una aseguradora afrontar la obesidad de un asegurado?
Desde nuestra perspectiva obviamente lo es, pero no sólo en la evitación de enfermedades, sino desde la rentabilidad social con la que estamos comprometidos. Hablamos de un problema que es de todos y que requiere del concurso de todos. Como proponemos en nuestro reciente libro, editado de la mano del Dr. Jadad, debemos desatar una autentica “pandemia de salud” para contraatacar. Entre todos: desde lo público a lo privado. Si consideramos, por ejemplo, que el propio Covid-19 tiene más probabilidad de dañar si afecta a una persona con sobrepeso, entenderemos la rentabilidad de invertir en controlar esta otra pandemia. Así lo está haciendo DKV desde múltiples perspectivas y heurísticas. Desde la esfera comunicativa, a la investigación en salud digital.

¿La obesidad debe afrontarse como un problema sanitario o como un problema social?
La obesidad es mucho más que ambas cosas juntas: en uno de los mayores problemas que afronta la humanidad como tal. En su génesis y abordaje, se podría comparar con el cambio climático: ambas derivan de un conflicto entre naturaleza y desarrollo.

La obesidad es fruto de una disonancia adaptativa que ha llevado a que un cerebro y una biología de cazador-recolector quede encerrada en un “cuerpo tecnológico urbanita”. Pero los mismos avances que han generado este fenómeno deben tener la capacidad (y responsabilidad) de revertirlo, de la misma manera que debe ocurrir con el calentamiento global.

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