Lola Granada
Oficialmente la OMS propone una definición sobre el concepto de salud de amplio sentido pragmático, en el que se pretende ir un paso más allá que el definirla escuetamente como “la ausencia de enfermedad”.
La salud se entiende como aquel estado natural de un organismo que alcanza un importante y notorio grado de bienestar; físico, mental y hasta social. Es esta una definición que por su pragmatismo pudiera servirnos para encabezar el tema que nos ocupa, pero no por ello deberá perderse de vista que, en cierta manera, indica una cierta falta de totalidad en sí misma, o que al menos, en su extensión discursiva deja entrever definiciones no cerradas o concretas. Puesto que al intentar determinar lo que se puede entender por “bienestar”; físico, mental o social nos enfrentamos a grandes dificultades para su verdadera estimación cuantitativa, si pretendemos hacer de este término algo medible
Se entiende que el grado de bienestar poseído individual y/o colectivamente estará en función de las necesidades que tengamos satisfechas y de las que pretendamos ir creándonos. Como alternativa a estos conceptos, desde una visión no marxista se intenta exponer que las necesidades sociales poseídas o perseguidas están en relación directa con un determinado grado de bienestar individual o colectivo y éste, a su vez se constituye como el elemento modificador de un determinado “Status social”.
Estas sucintas visiones, manejadas desde diferentes puntos de vista, pretenden recoger algunas perspectivas más allá de lo que puede dar de sí el concepto que en principio se manejaba de salud.
La salud, como ya se ha indicado, se puede interpretar como la ausencia de enfermedad, caracterizada porque el cuerpo no se hace notar. De ahí que se deduzca que existe salud cuando el cuerpo funciona sin atenciones especiales y sin molestias graves.
La salud como reserva cuando se asume que se disfruta de salud y que, además, se dispone de una reserva que en principio nos acompaña, por lo general, desde el nacimiento y que nos permite afrontar ciertos desequilibrios sin desgaste excesivo para nuestro organismo.
La salud como equilibrio, quizá sea esta la visión más ambiciosa de Herlich. Esta argumentación presupone la existencia de salud cuando el individuo se siente fuerte y capaz. De igual forma está cerca de alcanzar un grado significativo de felicidad y placidez. En este caso el individuo disfruta de un estado general armónico frente a a distintas capacidades o fatalidades. En definitiva, es un estado en el que se es capaz de acometer e integrar, sin problemas, posibles desórdenes de otro tipo.
Conviene recordar que para la OMS, la noción de salud tiene su aplicación y su razón de ser en aquella condición “natural” del organismo.
Noción de enfermedad
Este concepto es vago y difuso. En principio podríamos intuir que se define como la alteración biológica o una rearmonía estructural. Genéticamente, la enfermedad viene a definir el conjunto de dolencias que interfieren en la capacidad de actuación que se tiene como normal y que elimina la sensación de bienestar, característica de las personas completamente sanas.
Aún cuando solo sea una media certeza, se suele tener como válido, la presunción de que el cuerpo humano está tan perfectamente adaptado al medio ambiente, que la enfermedad, por lo menos la grave, es una excepción, más que una regla. La yatrología califica la enfermedad como aquel estado que hace a un individuo menos sano de lo que se considera normal. De la misma manera se considera que este supuesto conceptual adolece de una verdadera visión científico-objetiva porque desarrolla conceptos ambiguos o demasiado generales.
La OMS, oficialmente, da una definición demasiado ligera sobre lo que es la enfermedad, conceptuándola como “la falta o ausencia de salud”.
El reconocimiento social de la enfermedad como mal generalizado varía en función de la relación que existe entre enfermedad como concepto patológico objetivo aceptado socialmente y el proceso de socialización inherente a una comunidad que ha interiorizado o admitido determinadas ideas, creencias, valores y teorías, en base al tipo de vida seguido y al proceso cultural desarrollado por ella.
Como consecuencia, en función a estos mismos conceptos se orientará un determinado enjuiciamiento clínico por parte de los especialistas correspondientes. Esta es, pues, una visión analítica que se encuadra dentro de perspectivas macrosociológicas y que prepara la base para seguir otros estudios de sociología de la medicina, contemplados desde otros conceptos teóricos.
La metodología en acción.
Tras la celebración en Zaragoza en el año 1981 del I Congreso de Sociología, se constituye el Grupo de Antropológico Sociales, el cual, y paralelamente desde Madrid, Barcelona y Zaragoza, va a intentar desarrollar paulatinamente nuevas teorías y métodos de aplicación a las investigaciones sobre etnología y sociología de la Sanidad. Para un sociólogo de la especialidad, el nivel de análisis inicial estaría en abordar el estudio del sistema sanitario español en su conjunto y para ello existe el propósito constante de interrelacionar la teoría con la praxis.
De ahí que se propongan diversos métodos de análisis basados independientemente desde diferentes perspectivas epistemológicas. Una de ellas es la relación entre el médico y el enfermo que, sucintamente, enunciamos a continuación.
Relación médico-paciente.
En una metodología de investigación que no está aislada en el ámbito de la antropología o de la sociología de una forma individual: más bien es el resultado de una conjunción intermedia de ambas disciplinas que aúnan sus esfuerzos para definir un método de estudio.
Desde un punto de vista genérico, pretende abarcar dos campos o análisis: uno, analizando el grado de satisfacción de los sujetos operantes del sistema sanitario en el ejercicio de su profesión; el segundo, trata de medir de la misma manera el grado de satisfacción de los usuarios como sujetos pacientes de la acción de los profesionales médicos.
El análisis científico de la relación médico-paciente podría también someterse a la observación de la Ley Universal Causal, buscando un matiz de la aplicación metodológica.
La propia Ley sustenta los parámetros de cause-efecto. En otras palabras, la interrelación producida entre el médico y su paciente tomada en sí misma para dirimir el doble efecto:
a) el grado de satisfacción personal alcanzado por el médico, y
b) como segunda variable, el grado de satisfacción percibido por el enfermo, al poder
alcanzar un mayor o menor nivel para ambos
Por ello resulta interesante aprovechar al máximo estos elementos teóricos a favor de ese proceso interactivo, para que pueda llegar a conclusiones positivas para ambos.






