Lola Granada
La renovación de los contratos de los médicos eventuales de la Consejería de Sanidad de Madrid se ha realizado, en casi un 100%, por un periodo de 3 meses, ampliándolos desde el 31 de marzo hasta el 30 de junio. Esta reducción de las renovaciones está ligada a la posible externalización de la gestión de hospitales públicos anunciada por el Consejero porque anteriormente las renovaciones eran por periodos de 6 meses.
Aunque Armando Resino, director general de Recursos Humanos de la Comunidad de Madrid, ha mostrado su disposición para renovar los contratos de los médicos, no es menos cierto que por la propia naturaleza de sus funciones un médico no debe estar sometido continuamente a la precariedad laboral. La presión sobre los facultativos está siendo desmesurada por parte de las autoridades que mantienen dos constantes que generan un grave problema en la actividad diaria como son las reducciones salariales y la falta de seguridad laboral.
Es fácil encontrar un médico que al finalizar la consulta y dar una nueva cita afirma que no tiene seguridad de seguir siendo la persona que le atienda. Ni los médicos se lo merecen ni los pacientes tampoco.
Teniendo en cuenta que la estabilidad es una de las bases sobre las que se asienta la relación médico-paciente y desde el servicio público debe potenciarse para mejorar la calidad asistencial, es necesario que la situación se torne más suave urgentemente. La continua referencia a los 533 millones de reducción de presupuesto de la Consejería debe estar ligada a un proyecto estable y debe mejorarse el mensaje de que no se pueden hacer planificaciones de personal a un plazo mayor. La consecuencia de este control presupuestario no puede estar soportada cada día por los médicos que van a trabajar sin saber que será de ellos en la próxima renovación.






