López Arribas malbarata el Colegio de Médicos de Madrid

Alfonso González
La Junta Directiva encabezada por Sonia López Arribas ha convertido la expectación generada con su elección en una decepción por su falta de actuación y cambio de criterio a lo largo de los primeros meses de mandato. López Arribas perdió su primera asamblea de compromisarios, ganó la segunda gracias a la intervención de la oposición y lleva el Colegio hacia destinos desconocidos. Su principal promesa para convertir el colegio en el más democrático se ha tornado en un colegio absolutamente personalista.

El equipo que acompaña a López Arribas sigue fielmente las indicaciones de unas presidenta que ha cambiado de opinión con el paso de los meses y ha preferido no cumplir sus promesas electorales y decepcionar a los que les apoyaron en la campaña y a todos los que les votaron.

El principal compromiso de esta psiquiatra militar era desvincular el Colegio de las empresas, de hecho inundó los hospitales con un programa que decía textualmente «El Colegio no obtendrá más ingresos que las cuotas colegiales y alquiler/explotación de la Sede Colegial. El ICOMEM no llegará a ningún tipo de acuerdo económico referido a la colegiación porque el prestigio y la dignidad de los médicos no se podrán usar para inducir el consumo de marcas o productos. Todos los contratos/acuerdos con bancos, seguros, agencias de viajes, ocio, negocios de cualquier tipo, etc… se cancelarán y si es posible antes del vencimiento. Para ello se propondrá una modificación de Estatutos que refleje lo anterior y se prohíba que pueda hacerlo tanto el Colegio como las personas que componen sus órganos de gobierno, tanto a nivel corporativo como a nivel individual dada su pertenencia a los referidos órganos de gobierno». Sin embargo ahora, después de casi un año de controvertida presidencia propone un cambio de estatutos con la idea de que sí haya contratos con empresas y que el Colegio contratará «en condiciones ventajosas y de acuerdo a los procedimientos de contratación que rigen en las Administraciones Públicas». Su campaña estuvo centrada  precisamente en denunciar esas «condiciones ventajosas» decididas arbitrariamente y por eso prometió en su discurso de investidura eliminar los contratos.

El equipo de gobierno del Colegio encargó a la Vicepresidenta Ana Sánchez Atrio y a Eduardo Lobo, Vocal de Hospitales, un nuevo texto que difiere «tremendamente» del enviado a los colegiados. Ni Sánchez Atrio, ni Lobo ni el resto de la Junta se ha atrevido a oponerse. La presidenta quiere imponer un texto que aumenta su fuerza en el Colegio.

El actual texto propuesto por la presidenta no solo no asegura la independencia del Colegio frente a entidades privadas, sino que malbarata el Colegio al mejor postor, independientemente de las necesidades de los colegiados y de las promesas electorales. Con este texto las presiones externas que denunciaba se van a multiplicar y abre la puerta a los temidos pagos personales.

Ni la tesorera, Ana Fernández Vidal, ni la vicepresidenta Ana Isabel Sánchez Atrio, ni el Vocal de Hospitales Eduardo Lobo, ni el Vocal de Médicos de Ejercicio Libre Yago González Lama, ni ninguno de los miembros del equipo directivo han querido alinearse con el Colegio que prometieron. Otros vendrán a cumplir las promesas de un equipo que está engañando a toda la colegiación.

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