Lola Granada
La situación a la que ha llegado el Colegio de Médicos de Madrid con la presidencia de la psiquiatra militar Sonia López manejando los estatutos para seguir en el cargo no puede ser más esperpéntica. En menos de un año de presidencia muchos de los apoyos con los que contó para auparse con el sillón presidencial han quedado «totalmente» defraudados y cada vez está más sola.
La extraña dimisión del Dr. González Lama, vocal de ejercicio libre
Por un lado oficialmente el Colegio dice que «el vocal de Ejercicio Libre, el doctor Yago González, deja este puesto para coordinar el desarrollo de la Comisión de Calidad del Colegio de Médicos», sin dejar claro si ha dimitido o no. Si un cargo electo deja su puesto quiere decir que dimite según la Real Academia de la Lengua, pero lo que no está tipificado es que la presidenta tenga que contárselo a los colegiados, y por eso no cuenta lo que pasa. Por otro lado si el vocal abandona el cargo para el que fue elegido por los colegiados, ¿qué hacen confiando en él para otro puesto?, ¿será por dinero o será por notoriedad?, sea lo que sea es una burla a toda la colegiación. Si gestiona la unidad del Servicio de Gastronterología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda de la misma manera que el Colegio quizá se le verá en poco tiempo operando en oftalmología.
Un amigo personal llamado Antonio Mora
Al día siguiente de ganar las elecciones López Arribas presentó a un personaje como miembro del CNI (Cuerpo Nacional de Inteligencia), al que hizo Director Gerente del Colegio, con un sueldo de 150.000 euros anuales más gastos de representación, que han podido llegar hasta los 3.000 euros en algún mes. Este personaje ha resultado ser amigo suyo, con el que ya estuvo involucrada en otros proyectos profesionales. Una vez que la asamblea de compromisarios exigió su despido, la principal preocupación de la presidenta en estos meses ha sido buscarle acomodo, y lo ha dejado como asesor de presidencia. Aunque no tiene sus funciones definidas ni presencia en la página web asiste a reuniones en nombre el Colegio, llama al director financiero «mi empleado» y se jacta de contar cuánto cuesta algún cargo del ICOMEM. Las malas formas parecen ser su principal arma de relación. Su presencia solo está justificada como “cargo de confianza”.
La mitad de los vocales dimitidos
Hospitales, atención primaria, rurales y ejercicio libre son demasiadas vocalías vacías para el momento más crítico de la historia reciente de la sanidad madrileña. Solo falta que la presidenta se atreva a nombrar asesores de otras candidaturas para dirigir las vocalías que han perdido a su representante legal, como si los estatutos fueran un «libro para secar flores» a los que no hubiera que hacer caso. Los colegiados no les quisieron pero ella se puede empeñar en darles un cargo y un sueldo. Dada las decisiones que ha tomado en estos meses no sería de extrañar.
Juramentos en los Plenos
La kafkiana situación de la junta directiva ha hecho que en alguna ocasión la presidenta haya pedido a todos sus miembros «jurar» sobre la Biblia que no iban a contar los «acuerdos» que hacían. Estas actitudes hacen ver que la presidenta, psiquiatra, parece actuar de forma insólita.
Contra su programa electoral
Una de las cosas que más han dolido a los colegiados es su desprecio por las promesas. En su momento llegó al Colegio con la idea de unos nuevos estatutos que eliminaran los contratos y ahora presenta una propuesta que implica contratos con «condiciones ventajosas» según su criterio. Teniendo en cuenta como está dejando el Colegio es mejor que no elija proveedores, ni colaboradores, ni patrocinadores ni nada porque nadie confía en ella.
Inoperancia documental
A pesar de que en la junta directiva hay una experta documentalista, doctora en el Hospital de Getafe y en Sanitas, la Dra. Ana Vara, no parece tomarse tan en serio el Colegio como su trabajo. En su trabajo la Dra. Ana Vara seguramente no permitiría que la presidenta dejara las actas sin firmar, se saltara el orden del día de los Plenos y de las Permanentes, hiciera caso omiso de los presupuestos, etc. Seguramente ha dejado su capacidad profesional para Sanitas porque al Colegio no le ha prestado ninguna atención.
La situación interna es tan grave que algunos miembros de la Junta Directiva tienen miedo de ir a la cárcel.






