Lola Granada
Diez, solo diez, de momento, han sido las recomendaciones de reforma que la UE acaba de hacer al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy para, a cambio, relajar el porcentaje del déficit general, con lo cual se favorecería la idea de subir el IVA en 2014 solo a un determinado grupo de productos. Dentro de este curioso pero urgente decálogo de “recomendaciones”, la octava es la que se refiere a la Sanidad que, textualmente, dice así: Menor gasto sanitario (enero 2014).
Exige o solicita, a España, y a todas las comunidades autonómicas que se incremente esa matemática relación económica, “coste-eficacia” dentro del sector sanitario, pero, eso sí, manteniendo a la vez el acceso a sus prestaciones a las personas más vulnerables.
¿Cómo hacerlo?, sencillamente reduciendo el gasto farmacéutico en los hospitales a base de aplicar una especie de copago, para lo cual habrá que tomar dos importantes decisiones; potenciar la coordinación entre los distintos tipos y servicios de asistencia sanitaria, mejorando para ello los incentivos para que se consiga un uso más efectivo y racional de los recursos, que podría llegar a alcanzarse estableciendo también una tasa sobre los casi siempre sobrecargados servicios de urgencia en la mayoría de los hospitales.









