Lola Granada
La paciente Hannah Warren, una niña que nació sin tráquea y a la que le fue trasplantada una bioartificial el pasado 9 de abril en EE UU, ha fallecido en el hospital de Illonois donde fue realizada la operación. La tráquea estaba formada a partir de fibras de plástico y células tomadas de su propia médula ósea las que se añadieron células propias de la niña, tomadas de su médula ósea.
No obstante, el equipo médico ha explicado que el fallecimiento tiene que ver con una cirugía de esófago que se le realizó al mismo tiempo y que no ha dado los resultados esperados. Las complicaciones de esta cirugía de esófago son las que han causado el fallecimiento de la niña.
Paolo Macchiarini, director del Centro Avanzado de Medicina Regenerativa Trasnacional del Instituto Karolinska en Estocolmo y responsable de la operación afirmó que la nueva tráquea de Hannah funcionó bien pero sus pulmones siguieron deteriorándose. Macchiarina ha efectuado ya seis trasplantes de este tipo en todo el mundo, con el resultado de cuatro de los pacientes que están bien y dos fallecimientos.
Hasta someterse a la operación, Hannah había pasado toda su vida en una unidad de cuidados intensivos para recién nacidos en un hospital de Corea, respirando a través de un tubo insertado en la boca. Nacer sin tráquea tiene una condición letal en el 99% de los casos.








