Lola Granada
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff ha anunciado un plan de salud pública denominado ‘Más Médicos’ que abrirá las puertas a la contratación de médicos extranjeros en las zonas periféricas de las grandes ciudades y en las áreas menos pobladas del país, siempre que en el país no haya profesionales interesados en esas plazas. Este nuevo plan quiere responder a las protestas generalizadas registradas durante el mes de junio que, entre otras muchas cosas, exigían mejoras en la caótica salud pública.
El objetivo para la presidenta es doble, por un lado incentivar la formación de nuevos médicos, y a la vez resolver la carencia de profesionales que existe en estas áreas. Esta decisión viene como consecuencia del análisis de algunos datos presentados por el ministro de Salud, Alexandre Padilha, en el que se muestra que Brasil tiene 1,8 médicos por cada 1.000 habitantes, tasa que es de 3,7 en Uruguay, de 3,2 en Argentina o de 4 en España. El propio Padilha ha anunciado que se crearán 35.000 plazas para médicos en los centros de salud públicos de las periferias de grandes ciudades y zonas del norte y noroeste que serán ofrecidas a los médicos brasileños. En el caso de no ocuparse por médicos del país se abrirán concursos para contratos por tres años para extranjeros, que deberán revalidar sus títulos en universidades públicas brasileñas y dominar la lengua portuguesa.
«La solución no es sólo traer médicos extranjeros. Esa es sólo una parte de la solución», aseguró por otro lado el ministro Padilha.
Algunas asociaciones de profesionales brasileñas relacionadas con la salud se oponen a esta medida, asegurando que el problema de Brasil no es la falta de médicos, sino la mala gestión y la falta de recursos en el sistema público.








