Dr. Juan Carlos Pérez Varela, ortodoncista en MAEX
La digitalización y la pandemia han planteado un nuevo concepto a la hora de visitar al dentista y han abierto la posibilidad a que se realicen algunas citas de manera telemática, algo que anteriormente hubiera sido impensable. El nuevo paradigma ha provocado que surjan nuevas empresas basadas en la venta de productos a través de internet. En este sentido, uno de los tratamientos que más se ha popularizado es la ortodoncia invisible que puede conllevar numerosos riesgos si no cuenta con la supervisión por parte de un ortodoncista y el diagnóstico inicial no es 100% personalizado.
Recientemente, una Declaración conjunta de la Federación Europea de Especialistas en Ortodoncia (Efosa) y apoyada por entidades españolas, como la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), han alertado de lo dañino que es usar alineadores sin el diagnóstico, la planificación y la supervisión adecuadas, pudiendo llegar a causar problemas dentales, oclusales y funcionales en el paciente.
La ortodoncia invisible puede conllevar numerosos riesgos si no cuenta con la supervisión por parte de un ortodoncista y el diagnóstico inicial no es 100% personalizado
Uno de los principales aspectos para ofrecer garantías en los tratamientos de ortodoncia es el diagnóstico. Necesitamos invertir tiempo de calidad para elaborar un plan personalizado y adaptado a la boca de cada paciente. Diseñar un tratamiento de ortodoncia único para cada paciente es la parte más importante del proceso y, por tanto, la primera visita debe ser presencial para que el ortodoncista determine qué procedimiento necesita cada persona. En este sentido, en clínicas especializadas como MAEX los doctores dedican sus esfuerzos para realizar una anamnesis y exploración del paciente, fotografías profesionales, radiografías digitales de escasa radiación, un trazado cefalométrico digital o un escáner 3D de la boca para determinar el tratamiento más adecuado en ese momento.
Como sucede con otros tratamientos de ortodoncia, la terapia con alineadores transparentes puede presentar ciertas complicaciones y riesgos, como irritaciones, sensibilidad, llagas y molestias puntuales en algún diente. Además, el roce continuado de la aparatología puede tener consecuencias en las mucosas y tejidos blandos (mejillas, lengua y labios), por lo que el seguimiento presencial, con especial atención a la aparición de lesiones de tipo traumático o premalignas, resulta indispensable. Estas visitas al dentista dependen también del tipo de tratamiento, ya que no es igual en el ortopédico que en la aparatología fija o con alineadores invisibles. La norma es que se requieran visitas cada 4, 6 u 8 semanas, existiendo tratamientos que necesitan revisiones cada 12. La regularidad de cada cita únicamente puede decidirla un especialista en ortodoncia, algo que determinará si se alcanzan los objetivos planteados.
En clínicas especializadas como MAEX los doctores dedican sus esfuerzos para realizar una anamnesis y exploración del paciente, fotografías profesionales, radiografías digitales de escasa radiación, un trazado cefalométrico digital o un escáner 3D de la boca
Debido a que el tratamiento de ortodoncia es un proceso biológico, debemos estar seguros de escoger una clínica que garantice la calidad mínima y que esté dirigida por un profesional sanitario cualificado y bien formado en la materia. Además, las probabilidades de que el tratamiento sea un éxito aumentan cuando el centro tiene la capacidad de dar una respuesta inmediata si el procedimiento se complica. Asimismo, en el caso de la ortodoncia, es indispensable que el tratamiento sea cómodo para el paciente en términos de tiempos, ya que si no se encuentra disponibilidad o la clínica no se adapta a las necesidades del paciente, la duración y calidad del proceso se verá gravemente afectada.
En definitiva, un mal diagnóstico clínico, o peor aún, la ausencia de este, supone un verdadero riesgo para la salud bucodental de las personas. Por eso, el diseño de un tratamiento de ortodoncia debe ser único y adaptado a cada paciente.









