Anuario iSanidad 2022
Dra. Yolanda Gilaberte, presidenta de la Academia Española de Dermatologíay Venereología (AEDV)
Dermatología médico-quirúrgica y venereología. Es uno de los nombres más largos de las especialidades médicas y también una de las especialidades médicas más apreciadas por los graduados que acceden al examen MIR. Hay diferentes razones que pueden explicar este fenómeno: que es una especialidad amplia, con más de tres mil enfermedades descritas, una especialidad médico-quirúrgica, con gran demanda en la sanidad pública y en la privada, el hecho de no tener guardias o que las enfermedades dermatológicas, en su mayoría, no causan mortalidad. Pero hay un aspecto que la hace especialmente atractiva y es la importancia que tienen la prevención y los cuidados estéticos para el mantenimiento de la piel sana.
La piel y sus anejos, el pelo y las uñas, tienen la ventaja de ser visibles y, por ello, los cambios que se producen de lo fisiológico a lo patológico son detectables. La dermatología estética es el área que completa la visión integral del continuo salud-enfermedad de la piel y es una parte de la dermatología que resulta muy atractiva para muchos jóvenes especialistas, al igual que otras áreas de la especialidad.
La oncodermatología es, sin duda, una de las principales, ya que el cáncer cutáneo es el tumor maligno más frecuente y el dermatólogo es el especialista que lo trata de forma integral: prevención, detección precoz, manejo médico y quirúrgico de sus formas más incipientes o más avanzadas. La dermatología pediátrica es otra de las áreas que, junto a los avances genéticos, más ha evolucionado. Los nuevos tratamientos biológicos han ayudado a visibilizar y mejorar la calidad de vida de los pacientes con dermatosis inmunomediadas: psoriasis, dermatitis atópica e hidradenitis supurativa, entre otras.
La tricología también ha experimentado una revolución en los últimos años y ha mejorado las expectativas de los pacientes con diferentes formas de alopecia. Por otro lado, nuevas infecciones de transmisión sexual han puesto de relieve la dedicación que el dermatólogo también tiene a esta parte fundamental de la especialidad, la venereología. Y nuevas modas ponen a prueba la pericia del dermatólogo en descubrir alérgenos cutáneos emergentes, como los acrilatos en los universalmente usados esmaltes de uñas permanentes. Sin olvidar, la relevancia de la dermatología en el manejo multidisciplinar de las enfermedades sistémicas con afectación cutánea.
Todo esto se ha acompañado de una revolución en los métodos de diagnóstico por imagen para las enfermedades cutáneas (la dermatoscopia, la ecografía, la microscopía confocal o la tomografía de coherencia óptica), en los tratamientos médicos, quirúrgicos y con luz, y en el amplio uso de la telemedicina.
La dermatología es una especialidad extensa y es difícil adquirir toda la formación en cuatro años de residencia
La dermatología se ha convertido en una especialidad extensa, en la que es difícil adquirir toda la formación en cuatro años de residencia. Sus múltiples áreas hacen de la subespecialización algo muy atractivo, ya que resulta imposible estar al día en todo. Sin embargo, debemos seguir poniendo en valor la formación del dermatólogo general que realiza su asistencia en un hospital pequeño o una consulta privada, el dermatólogo capaz de dar solución y manejar la inmensa mayoría de los pacientes dermatológicos que atiende.
Ser dermatólogo es todo un reto, como sin duda lo es ser médico de cualquier especialidad; no solo se trata de un reto científico, de hacer la mejor medicina basada en la evidencia científica, sino también de humanizar la asistencia y aportar valor: valor en la experiencia del paciente y valor para la sociedad.








