Anuario iSanidad 2022
Dr. Daniel Torres Lagares, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal (Secib)
En los últimos años estamos constatando un aumento notable en la calidad y la complejidad de los tratamientos quirúrgicos realizados por los dentistas. Esta actividad se enmarca dentro de las competencias que la Ley 10/86 describe para los odontólogos: «…tienen capacidad profesional para realizar el conjunto de actividades de prevención, diagnóstico y de tratamiento relativas a las anomalías y enfermedades de los dientes, de la boca, de los maxilares y de los tejidos anejos”. Todo ello sin menoscabo, faltaría más, de las competencias que puedan tener otras profesiones, que pueden ser compartidas, como no es extraño entre distintas especialidades sanitarias.
Hecha esta declaración de intenciones, irrenunciable para todos aquellos actores comprometidos con el desarrollo pleno de la profesión odontológica en España, hemos de identificar los factores que han cimentado esta mejora y crecimiento del quehacer quirúrgico de los odontólogos y estomatólogos. Un crecimiento, por otra parte, lógico en una profesión que está siempre en continuo progreso e innovación.
Asegurado el ámbito de desarrollo por la ya mencionada Ley 10/86, el factor crítico que posibilita la realización plena de las facultades que la ley otorga a los dentistas es que estos tengan un nivel de formación adecuado a esas competencias y tratamientos. Desde 1992, aproximadamente, el número de odontólogos formados de acuerdo a los altos estándares de la UE ha crecido y ha ido tomando el testigo de los estomatólogos que han ido alcanzando la edad de jubilación. Este relevo se ha realizado con una gran solvencia.
A pesar de no haber especialidades reconocidas, la formación del dentista ha seguido desarrollándose
Podemos estar orgullosos y felicitarnos por ello. El crecimiento del número de odontólogos ha dado lugar a que se puedan asentar en áreas específicas, lo que está a punto de dar pie a la creación de las especialidades en odontología. En contraste con el punto anterior, en este aspecto debemos ser extremadamente críticos con los poderes que gobiernan nuestra profesión y el ámbito sanitario en España, pues en este momento somos el único país de Europa que no ha desarrollado las competencias en odontología, pese a que el mandato está presente en leyes comunitarias con más de 30 años de antigüedad. Debemos seguir trabajando y reflexionando sobre este hecho que no deja de ser una anomalía con consecuencias muy negativas para todos los odontólogos españoles.
Por fortuna, y a pesar de no haber especialidades reconocidas, la formación del dentista, verdadero motor del progreso de la profesión, ha seguido desarrollándose en las universidades y fuera de ellas. En este sentido, y por centrarnos en los aspectos quirúrgicos de la odontología, Secib ha incorporado en los últimos años la Academia Secib, dirigida por la profesora Agurne Uribarri. La Academia supone una apuesta por la formación de calidad y ofrece dos niveles formativos (básico y avanzado) para los distintos campos quirúrgicos: principios de cirugía bucal, exodoncia quirúrgica, microcirugía periapical, traumatología bucofacial, cáncer oral, patología sinusal, implantología y aumento óseo y cirugía mucogingival, entre otros.
El crecimiento del número de odontólogos ha dado lugar a que se puedan asentar en áreas específicas, lo que está a punto de dar pie a la creación de las especialidades en odontología
Además, no descuidamos la formación y comunicación/coordinación entre los profesionales universitarios que deben trasladar los principios quirúrgicos a los estudiantes, planteando apoyos estratégicos con Aepucib, la asociación que aúna a los docentes universitarios de cirugía bucal y que preside la profesora M.ª Angels Sánchez Garcés. Dicha colaboración ha cristalizado en la creación de un diploma de formación en el ámbito docente aplicado a la cirugía bucal.
Aún quedan ámbitos quirúrgicos marcados por la Ley 10/86 a los que la odontología debe llegar. Y llegará, estoy convencido, siempre sobre la base de una formación seria, solvente y orientada al crecimiento profesional de los odontólogos. Desde Secib continuaremos aportando nuestro granito de arena para que este crecimiento y desarrollo del odontólogo en el campo de la cirugía bucal siga adelante.







