Anuario iSanidad 2022
Margarita Alfonsel, secretaria general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin)
Con un SNS ya en plena transformación hacia un sistema postpandemia más resiliente y digital, en otros ámbitos como el económico, este 2022 también se planteaba como el ejercicio de la recuperación. Sin embargo, estos últimos doce meses acabarán siendo recordados como el año en el que se constató una crisis de suministros e incrementos de costes productivos sin igual en la historia más reciente y que corre el riesgo de extenderse por 2023 si no se toman medidas con la celeridad que requiere la situación. Y, por tanto, se verían amplificadas sus consecuencias.
La falta de disponibilidad de materias primas y componentes, así como el incremento de los costes de la energía, del transporte, laborales, etc., es un problema global. Pero donde esta crisis tiene una especial incidencia es en aquellos sectores esenciales y estratégicos para la sociedad, como es el caso del sector de tecnología sanitaria, dado que esta situación compromete el acceso de hospitales, centros de salud, profesionales y pacientes a tecnología y productos sanitarios clave para prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades. En definitiva, el acceso a #TecnologiaparaVivir.
Nuestras empresas hacen y seguirán haciendo todo lo posible por seguir dando respuesta a esta crisis. La sociedad tiene asegurado el esfuerzo y compromiso de esta industria. Pero es cierto que las compañías nos trasladan a diario que la situación es cada vez más comprometida. Por ello, urge adoptar sin demora medidas para garantizar la fabricación y distribución en tiempo y forma de tecnología y productos que son bienes de primera necesidad. Cada día cuenta y este sector ya ha puesto sus ideas sobre la mesa.
Urge adoptar sin demora medidas para garantizar la fabricación y distribución en tiempo y forma de tecnología y productos que son bienes de primera necesidad
En concreto, la industria de tecnología sanitaria plantea a las administraciones un plan de choque que, entre otras actuaciones, pone el foco en asegurar la viabilidad de los contratos públicos sobre los que se sustenta el aprovisionamiento a los sistemas de salud. Creemos fundamental que se acometa una modificación de la Ley de Contratos del Sector Público para poder indexar los contratos y que puedan incrementarse o reducirse los precios en función de los costes que deban asumir las empresas. Una medida que debe complementarse con otras, como priorizar el suministro a sectores esenciales para la población, como el sanitario, así como establecer planes de ayudas y exenciones fiscales que permitan que las empresas, sin distinciones por perfiles, puedan sobrevivir al entorno actual tan complicado.
También en línea de asegurar la accesibilidad a tecnología y productos sanitarios de calidad, debo recordar otra de las sugerencias en la que hemos insistido en este 2022. En concreto, la aplicación de un IVA reducido a los productos sanitarios, como así dieron su visto bueno hace ahora un año, diciembre de 2021, los propios ministros de Economía de los estados miembro de la Unión Europea (Ecofin). En este sentido, la noticia que nos deja 2022 es que “no hay noticia”. Doce meses después del acuerdo del Ecofin y nueve meses después de la reforma de la Directiva europea del IVA (abril) que recoge esta posibilidad, al calificarlos de “bienes esenciales” y de cara a “reforzar los sistemas sanitarios”, en España no se ha dado paso alguno al respecto.
Es fundamental acometer una modificación de la Ley de Contratos del Sector Público para poder indexar los contratos y que puedan incrementarse o reducirse los precios en función de los costes que deban asumir las empresas
Seguiremos poniendo en valor ante las administraciones las ventajas de aplicar esta reducción. No solo por el particular margen de maniobra que tiene España en este ámbito, la mayoría de los productos sanitarios están gravados al tipo impositivo más alto, del 21%, y la mejor accesibilidad que propiciaría. También porque, según nuestras estimaciones, se podría generar más de 1.000 millones de euros de ahorro para que los servicios de salud inviertan en innovación y renovación tecnológica. La pandemia del Covid-19 corroboró la relación e implicaciones directas entre lo sanitario y lo económico. Cuidemos también, por tanto, la ‘salud’ económica del sistema y la de todos los agentes que lo conforman.







