La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el personal sanitario es esencial para «conseguir, mantener y acelerar» el progreso hacía una cobertura sanitaria universal, y que existe un déficit en el mundo de 7,2 millones de profesionales para cubrir las necesidades de salud, en sus estimaciones afirma que se llegará a una necesidad de 12,9 millones en 2035.
El informe “Una verdad universal: hay salud sin una fuerza de trabajo” publicado ayer lunes en el marco del Tercer Foro Mundial sobre Recursos Humanos para la Salud que se desarrolla en Recife (Brasil), y en el que se señala que el envejecimiento del personal y la falta de población activa para cubrir estos puestos además de un aumento de la demanda y el crecimiento de la población de riesgo a padecer enfermedades no transmisibles han provocado la escasez de profesionales.
Para la OMS es evidente que “no hay ninguna cobertura de salud sin mano de obra de salud” y por tanto “la comunidad global debe actuar”. La salud requiere un cambio singular mediante una nueva política de recursos humanos orientada a reforzar la salud, y la puesta en práctica de sistemas de salud sostenibles. También advierte que ningún país está exento de los desafíos de cobertura de salud universal.
Considerando las especificidades sociales, políticas y económicas de cada país, políticos tendrán que interpretar estas acciones en el acuerdo a sus necesidades y capacidades. Estos son las condiciones para el éxito en el mejoramiento de la disponibilidad, la accesibilidad, la aceptabilidad y la calidad de la mano de obra de salud conmensurada con los principios de cobertura de salud universal. Cada acción es necesaria e importante; requerirán todos, en varios puntos en el proceso si debe ser cualquier verdadero alcance para con eficacia dirigir todos los temas prioritarios descritos antes. Las ocho primeras acciones son dirigidas principalmente en autoridades nacionales y los últimos dos en compañeros internacionales, reconociendo que muchas acciones tienen una dimensión transnacional
La propia OMS ha elaborado un decálogo de acciones, con los ocho primeros puntos orientados a acciones nacionales y los dos últimos a internacionales, con la salvedad de que muchas de ellas tienen una dimensión global. Todos los puntos del decálogo deben ser considerados de una manera integrada.
- Reconocer la centralidad de los trabajadores en la visión de la cobertura de salud universal y sus valores constituyentes.
- Evaluar las grietas que se generan entre los del ámbito sanitario, los proveedores y la demanda anticipada en la visión global del sistema de salud.
- Formular recursos humanos para los objetivos de las políticas sanitarias alineados con la visión del sistema de salud y sus servicios.
- Construir los datos y la base estratégica para poner en práctica y supervisar los objetivos políticos y sostener eficazmente su dirección.
- Construir y sostener la capacidad técnica para diseñar y defender la política instrumental en todos los ámbitos (nacional, regional, local).
- Construir el apoyo político al más alto nivel para asegurar la continuidad en la búsqueda de cobertura de salud universal.
- Reformar el gobierno y los recursos humanos institucionales para el entorno sanitario.
- Revisar los costes de los escenarios de reformas de la mano de obra sanitaria.
- Los partners internacionales deben tener su enfoque en apoyar el desarrollo oficial.
- Los partners internacionales deben estar dirigidos a reforzar los recursos globales humanos para el gobierno sanitario, plataformas de colaboración y sus mecanismos.
«Las bases de una fuerza laboral de salud fuerte y efectiva para el futuro están siendo corroídas delante de nuestros propios ojos, al no coincidir con la oferta actual de profesionales con las demandas de las poblaciones de mañana», ha afirmado la directora asistente general de Sistemas de Salud e Innovación, la doctora Marie-Paule Kieny, quien ha apostado por «repensar y mejorar» la forma en que se «enseña, entrena, implementa y paga a los trabajadores de salud».
El informe también asegura que se van haciendo avances alentadores, como que hayan aumentado los países que están por encima del umbral básico de 23 profesionales de la salud calificados por cada 10.000 personas, aunque todavía hay 83 países por debajo de este umbral básico.
El propio informe avisa de la necesidad de reconocer el trabajo que se realiza, y da un dato muy significativo como es que en los países desarrollados, el 40% de las enfermeras podría dejar de ejercer en la próxima década ya que «los salarios son relativamente bajos, y la realidad es que muchos trabajadores de la salud jóvenes reciben muy pocos incentivos para permanecer en la profesión». De hecho pide reconocer la vital importancia del personal sanitario a la hora de transformar la visión de una cobertura sanitaria universal en una asistencia sanitaria optimizada
..Alfonso González








