“El aumento de la esperanza de vida supone el envejecimiento de la población española, pero también puede poner en riesgo el sistema sanitario español actual”. Esta es una de las conclusiones directas que se desprenden del estudio que sobre este tema acaba de dar a conocer el INE. En él se indica también que ya en el año 2017 -dentro de tres años solamente- habrá más defunciones que nacimientos. Según esta tendencia, España perderá en solo 10 años 2,6 millones de habitantes, descenderá el número de mujeres en edad fértil y aumentará la longevidad.
Las cifras sobre el envejecimiento son muy preocupantes. Si uno de cada cuatro españoles será mayor de 65 años en 2023 y pasados tres años el número de muertes superará al de nacimientos, también será mayor el número de personas que salgan de España, que el de inmigrantes que se aposenten en nuestro país. La pirámide de población que se configure por este motivo supondrá una seria amenaza para el futuro de nuestras pensiones, circunstancia que obligará, casi con toda seguridad, a prolongar el inicio de la edad de jubilación. Un problema de difícil solución sobre el que debe actuarse con prontitud, empezando por dictar medidas que fomenten la fertilidad y crear más ayudas de protección a la familia.
Otra de las preocupaciones que se desprenden de las cifras facilitadas por el citado Estudio del INE es que el envejecimiento progresivo de la población dirá mucho de la viabilidad del sistema sanitario de un país, que puede derivar igualmente hacia otros problemas más directos, como el acercamiento a la más que posible quiebra del llamado Estado del Bienestar al que se llegará, sin duda, con el derrumbe del entramado del sistema de las pensiones, que provocará que los mayores no puedan recibir ningún tipo de ayuda, o muy poca, por este concepto, ello propiciará por tanto a ir pensando cuanto antes en el establecimiento de un sistema mixto constituido por la fusión del público y el privado. En este sentido el INE señala el descenso de casi un millón de niños menores de 10 años, así como la pérdida de 4,7 millones de personas comprendidas entre 20 y 49 años (la edad típica para generar ingresos que sufraguen con su trabajo habitual el caudal con el que se nutrirá más tarde la bolsa de las pensiones futuras).
Según la profesora de la Universidad CEU San Pablo Cyinthia Hertfelder, directora de un master dirigido a profesores de educación, “una sociedad sin niños está abocada al suicidio colectivo. Algo que en países como Francia, en los que, tradicionalmente, no ha existido tanta sensibilidad hacia la familia, pero que sí han tenido en cuenta que el desarrollo de planes integrales en torno a ella y la natalidad se ha considerado como un gasto, en lugar de una inversión”.
Como conclusiones generales, el examen rápido de las cifras del crecimiento vegetativo que, con un alto grado de posibilidades, se dará en nuestro país, corrobora lo anteriormente expuesto:
- En 2017 por primera vez en España habrá más defunciones que nacimientos: De los 456.701 nacimientos y 399-731 fallecidos durante 2013, +56.970, se pasará en 2017 a 397.714 nacimientos y 406.054 fallecidos, menos 8.340.
- En 2022 las cifras pueden ser: 339.805 nacimientos y 411.617 fallecidos, 71.812 personas menos
..Lola Granada








