Pablo Malo Segura
El próximo invierno será la primera temporada de virus respiratorios tras decretar la Organización Mundial de la Salud (OMS) el fin de la emergencia global por la pandemia de Covid-19. Esto provoca una serie incógnitas sobre su potencial impacto en el diagnóstico de infecciones respiratorias y cómo estas pueden afectar al sistema sanitario. Para intentar aproximarse a las implicaciones que puede tener este nuevo periodo para el diagnóstico y manejo de pacientes con sintomatología respiratorias en Europa, los expertos observan la situación de la temporada de invierno en el hemisferio sur. En concreto, Australia es una buena referencia debido a la calidad de sus datos epidemiológicos. No obstante, es importante resaltar que Australia cuenta con una población de unos 25 millones de habitantes, una cifra baja en comparación con los más de 48 millones de España.
La gripe en el hemisferio sur: actividad, gravedad e impacto en Australia
La gripe, con una alta incidencia de 866 casos por cada 100.000 habitantes y 239 fallecidos, es la que ha causado mayores problemas en el sistema sanitario australiano durante esta temporada. El virus de la gripe cambia cada año y pueden circular diferentes cepas entre la población. Después del fallecimiento de dos niñas de 11 y 15 años por gripe B el gobierno australiano realizó en julio un llamamiento para incrementar el ratio de vacunación de la población.
Según el reporte de vigilancia epidemiológica de salud del gobierno, ha existido un alto porcentaje de circulación tanto de gripe B como de gripe A H1N1 pandémica 2009, que ha afectado principalmente a los niños y jóvenes. Durante los últimos años la circulación de gripe B ha sido muy baja, provocando un descenso en la inmunización en los grupos de edad más jóvenes. Con fecha del 3 de septiembre, las tasas de notificación fueron más altas en personas de 5 a 9 años (2.722 notificaciones por 100.000 habitantes), seguidas por las de 0 a 4 años (1.851 notificaciones por 100.000 habitantes) y de 10 a 14 años (1.640 notificaciones por 100.000 habitantes).
Australia ha tenido durante su temporada de invierno un alto porcentaje de circulación tanto de gripe B como de gripe A H1N1 pandémica 2009, que ha afectado principalmente a los niños y jóvenes
Desde el 1 de enero al 3 de septiembre de 2023, se notificaron al Sistema Nacional de Vigilancia de Australia un total de 224.873 casos de gripe, según el informe de vigilancia de la gripe del gobierno australiano de las semanas 34 y 35 de 2023. Además el documento indicó que hasta ese momento se habían reportado un total de 239 muertes asociadas a la gripe en el país en lo que va de año. Desde que comenzó la vigilancia estacional en abril de 2023, ha habido en Australia 3.011 ingresos hospitalarios, de los que 209 pacientes (7%) fueron ingresados directamente en la UCI.
La gripe, con una alta incidencia de 866 casos por cada 100.000 habitantes y 239 fallecidos (a 3 de septiembre), ha causado los mayores problemas en el sistema sanitario australiano en la temporada de invierno
En este informe se indicaba que el 58% de las notificaciones de gripe confirmadas por laboratorio al sistema de vigilancia epidemiológica del gobierno australiano fueron gripe A. De ellas, el 95% fueron gripe A (sin subtipo), el 5% gripe A (H1N1) y el 0,58% gripe A (H3N2). Por su parte, la gripe B representó el 40% de las notificaciones, la gripe A y B el 0,32% de los casos y el 2% de notificaciones de gripe no estaban tipificadas.
Además, de las 2.974 muestras remitidas al sistema de vigilancia australiano, el 98% de los aislados de gripe A (H1N1), el 83% de los aislados de gripe A (H3N2) y el 99% de los aislados de gripe B caracterizados fueron antigénicamente similares a los componentes correspondientes de la vacuna. La eficacia de la vacuna suele estimarse a partir de estudios observacionales y se calcula tras terminar la temporada de gripe, aunque cuando existen datos suficientes hay análisis intermedios. El informe señalaba que todavía “es demasiado pronto para evaluar la eficacia de la vacuna para esta temporada”.
El gobierno australiano realizó un llamamiento en julio para incrementar el ratio de vacunación de la población tras el fallecimiento de dos niñas de 11 y 15 años por gripe B
¿Se puede extrapolar la situación al hemisferio norte?
Esta es una de las preguntas a la que se dará respuesta en una mesa de expertos organizada por Cepheid el próximo 28 de septiembre, donde también se debatirá sobre las implicaciones de la nueva situación en el diagnóstico de virus respiratorios y el impacto ante la nueva temporada en invierno. Así, se abordarán los cambios que traerá el nuevo periodo postpandemia a los algoritmos de diagnóstico de los virus causantes de infecciones respiratorias y al manejo del paciente con sintomatología respiratoria.











