Redacción
La prescripción de medicamentos biosimilares en lugar del fármaco original supera el 50% en todas las especialidades y las principales son atención primaria, endocrinología y medicina interna. Además, en estas dos últimas especialidades, la prescripción de biosimilares alcanza el 70% o más en el último periodo. Son datos extraídos del estudio Biológicos y biosimilares. Presente y futuro, impulsado por la consultora Iqvia.
Por otra parte, el uso de biosimilares en aquellos fármacos dispensados a través de la farmacia comunitaria es inferior a la de los fármacos dispensados a través de la farmacia hospitalaria. De hecho, el estudio señala que en los pacientes dinámicos el uso de los biosimilares es del 62%. Esta cifra es inferior a la que se observa en el ámbito hospitalario donde aproximadamente a 9 de cada 10 pacientes dinámicos tratados con adalimumab, etanercept o infliximab se les prescribe un biosimilar.
La molécula que más se utiliza en el ámbito hospitalario es adalimumab, con una inversión 563 millones de euros a precio de venta del laboratorio
En este sentido, la molécula que más se utiliza en el ámbito hospitalario es adalimumab, con una inversión 563 millones de euros a PVL (precio de venta del laboratorio) y un 67% de inclusión de biosimilares. A esta molécula le sigue infliximab, con 182 millones de euros y 84% de penetración de biosimilar. La tercera posición está ocupada por trastuzumab, con 161 millones de euros y 63% de incursión.
Moléculas para enfermedades autoinmunes y oncológicas
Según el análisis de Iqvia, dentro del segmento de fármacos biológicos con biosimilares, las moléculas indicadas para enfermedades autoinmunes y oncológicas son las más consumidas. Mientras que, en los últimos puestos, se encuentran moléculas de dispensación en la farmacia comunitaria como teriparatida o la insulina glargina. Asimismo, todas las moléculas incluidas en el análisis presentan un mayor consumo de biosimilares que su fármaco original, a excepción de somatropina, enoxaparina sódica y teriparatida. Estos dos últimos son productos de dispensación en farmacia comunitaria.
No se puede afirmar que un mayor consumo en una molécula concreta sea la única variable que influya en la adopción de sus respectivos biosimilares
Con respecto a la somatropina, hay diferentes factores que pueden influenciar un mayor uso del fármaco original. Por una parte, solamente un producto biosimilar está disponible para este fármaco. Además, los biosimilares de somatropina fueron de los primeros que se comercializaron y, por tanto, la experiencia de uso de este tipo de fármacos en ese momento era más baja. Por otro lado, a diferencia de la mayoría de los casos analizados, ya coexistían diferentes compañías comercializando este producto, previamente a la entrada del biosimilar.
El estudio sugiere que la incursión de medicamentos biosimilares no presenta una correlación clara con la importancia del producto en valores. De manera que no se puede afirmar que un mayor consumo en una molécula concreta sea la única variable que influya en la adopción de sus respectivos biosimilares.
18 moléculas biológicas disponen de un biosimilar en España
En España, existen 18 moléculas biológicas que disponen de biosimilar. Sin embargo, el uso de biológico original o biosimilar es muy variable entre los diferentes países europeos. Actualmente, hay 18 productos biosimilares que están en proceso de evaluación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y, en los próximos cinco años, más de 30 productos biológicos van a perder su patente.
Actualmente hay 18 productos biosimilares que están en proceso de evaluación por parte de la Agencia Europea del Medicamento
Además, a nivel regional, el modelo de compra de la comunidad autónoma no parece ser una variable que por sí sola explique un mayor uso del fármaco original o del biosimilar. Probablemente, otras variables como las estrategias de gestión de la provisión de cada comunidad pueden estar influenciando en este comportamiento.
Biológicos que pierden la patente
El estudio también aborda la pérdida de la patente de los medicamentos biológicos en el ámbito hospitalario. En este sentido, a nivel general se aprecia una diferencia significativa entre las moléculas cuyo primer biosimilar fue aprobado en 2018 o en años anteriores, como trastuzumab y adalimumab, y aquellas cuyos primeros biosimilares fueron aprobados en 2019 y 2020, como pegfilgrastim y bevacizumab.
Las moléculas con el primer biosimilar aprobado más recientemente presentaron una inclusión superior. En concreto, si se analiza la cuota de mercado a los 12 meses, esta fue del 15% y 17% en trastuzumab y adalimumab, y del 78% y 57% en pegfilgrastim y bevacizumab, respectivamente. A los 24 meses desde su lanzamiento, se observa una penetración del 44% y 40% en trastuzumab y adalimumab, y del 83% y 79% en pegfilgrastim y bevacizumab, respectivamente.
Si se analiza la cuota de mercado a los 12 meses, esta fue del 15% y 17% en trastuzumab y adalimumab, y del 78% y 57% en pegfilgrastim y bevacizumab
El uso del biosimilar es incluso menor en fármacos cuyo biosimilar es anterior a 2018, como somatropina o epoetina alfa, siendo filgrastim la única excepción. El uso de biosimilares de infliximab, comercializados en 2015, y el de rituximab, en 2017, sigue un patrón muy similar al descrito en el caso de adalimumab y trastuzumab.
Por último, los datos parecen indicar que los fármacos biológicos con biosimilares aprobados más recientemente presentan una penetración más acelerada. Aunque se trata de moléculas con indicaciones diferentes, uno de los motivos que puede provocar que la adopción de biosimilares sea más rápida es el mayor grado de experiencia por parte de los profesionales sanitarios en general con este tipo de fármacos, así como un incremento en el grueso de evidencia clínica a favor de su uso.










