En muchos países, durante la última década, está siendo cada vez más frecuente la implantación del pago por resultados en la financiación de los sistemas sanitarios. Este sistema de pago continúa siendo una de las estrategias más frecuentes e importantes y con mayor expansión utilizadas en todo el National Health Service británico (NHS), especialmente en la asistencia secundaria.
En un momento en que se están realizando numerosos cambios y dictando nuevas políticas impulsadas por la Ley Social “Care Act” de este año, que ha obligado a definir cómo estos sistemas de pago deben adecuarse lo más posible a las nuevas realidades que en todos los órdenes se están dando en la mayoría de los sectores profesionales.
Estos sistemas de pago utilizados por el NHS inglés han sido diseñados con objeto de garantizar que los recursos necesarios para un sistema de salud comprensivo estén siendo utilizados en todo el país. Algunos de ellos, como por ejemplo, la retribución a los médicos de cabecera. Se diseñaron tomando como base ciertos incentivos que permitían estimular unas actividades en detrimento de otras. Solución que se extendió no solo al NHS, sino al establecimiento de la proporción del gasto general, comparado con el sistema tradicional de incentivos.
En el Reino Unido el pago por actividad se fue implantando progresivamente, a partir de los años 2003/04, una vez tomada la decisión de reducir los tiempos de espera para la atención hospitalaria, incentivando de esta forma a los que prestan sus atenciones en esta especialidad, para que se generara una mayor presencia de pacientes. La filosofía general por la que se rige este sistema de prestaciones es conseguir disminuir al máximo el número de personas en situación de espera, gracias a una mayor actividad de los médicos que atienden sus servicios, por lo que con más recursos se producirá una mayor actividad y, por tanto, una mayor recompensa para ellos. Este sistema, puede generar ciertos efectos negativos, debido a la realidad que, en cada momento puede tener el mercado dada la difícil competencia de los precios que por esta causa pueda producirse, sin olvidar tampoco la calidad del servicio que con este sistema pueda ofrecerse a los pacientes en los hospitales.
El sistema, como es natural, debe ser revisado, actualizado y, casi continuamente, modificado, en función de las nuevas necesidades que en cada momento vayan surgiendo,obligando a introducir cambios para atenderlas mejor. En definitiva, para ser eficaz, el sistema debe tener una atención y una aplicación muy dinámicas.
No hay que olvidar que este sistema, cuando se puso en marcha en la NHS, se daban unas circunstancias diferentes a las que hoy se están produciendo, como por ejemplo, que los recursos económicos se hallaban en plena expansión, no como ahora – que sucede todo lo contrario- y que, entonces, el gran objetivo era reducir las estancias hospitalarias medias. A pesar de ello, sí es una herramienta importante para promover los objetivos de la políticas de salud que previamente se definan o programen.
Las experiencias internacionales en este aspecto en lo que se refiere a la implantación de este sistema de pago, deben llevar a una importante reflexión que lleve a un perfecto conocimiento de su sistemática y las posibilidades de instalación en el sistema sanitario que desee implantarse.
Algunos países ya están cambiando las formas de financiación de sus programas de salud maternales e infantiles sobre la malaria, la tuberculosis y el VIH, fundamentalmente si disponen de ingresos bajos y no cuentan con recursos suficientes para prevenir su impacto. El enfoque conocido como RBF (Results Based Financing for Healt) paga a los proveedores o beneficiarios de los servicios de salud después de obtenidos los resultados previamente acordados, y cuando han sido suficientemente verificados. Es una prueba más del cambio en la forma de pago por los servicios prestados que funcionan para los donantes y los países en desarrollo, al garantizar a los primeros que sus fondos están siendo utilizados según lo previsto y produciendo los resultados deseados.
Las primeras investigaciones de resultados están demostrando que los países en los que se está empleando el sistema TBF, pueden llegar a obtener hasta un 20% más de atención sanitaria por la misma cantidad dedicada a inversión sanitaria, como se ha demostrado en Oslo, donde se acaban de reunir expertos en RBF de todo el mundo, para revisar esta experiencia.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel ha señalado que el RBF muestra el camino para el cambio de la ayuda hacia un enfoque en los resultados, ofreciendo con ello una nueva modalidad complementaria prometedora respecto a los enfoques clásicos, que ya están poniendo en práctica la misma Alemania y Noruega para mejorar la salud materna Igual que en Francia.
Creado en 2007, el Fondo Financiero para la innovación en materia de Resultados en el Sector de la Salud (Healt Results Innovation Trust Funds), o HRTIF, gestionado por el Banco Mundial, está apoyando 36 programas de RBF en 31 países, comprometiendo 404 millones de dólares de fondos procedentes de los gobiernos de Noruega y el Reino Unido. Alrededor del 75% de la financiación del HRTF apoya programas en el África subshariana, donde se produce más de la mitad de la cifra mundial de mortalidad materna.
Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, que lidera el proyecto mundial “Every Woman Every Child”, afirma que “se necesitan urgentemente informes innovadores de financiación para satisfacer las necesidades de salud de las mujeres y los niños del mundo. Una financiación basada en los resultados puede mejorar la calidad y la eficiencia basada en los servicios y, no menos importante, mejorando la equidad”.
..Lola Granada








