Durante el periodo comprendido entre los años 1974 y 1999, la industria farmacéutica en general ha dedicado solo un 1% de su atención a la fabricación de productos destinados a cubrir el capítulo conocido como enfermedades olvidadas o raras, mientras que las conocidas como “clásicas” o “tradicionales”, propias de los países desarrolladas, según determinadas apreciaciones, se situaba, como mínimo, en un 12%.
Entre el citado capítulo de olvidadas se encuentran las siguientes:
- Malaria
Una enfermedad clásica que arroja los siguientes datos: 219 millones de personas afectadas, que suelen causar 660 millones anuales de fallecimientos. - Chagas
Es la equivalente a la enfermedad anterior, ligada a la pobreza en los países latinoamericanos. Se calcula que son 21 las naciones afectadas, con ocho millones de pacientes y 12.000 fallecimientos anuales. - Leishmaniasis
Otro mal que afecta a la pobreza, que afecta, generalmente a siete países, entre los que se encuentran: Bangladesh, India, Brasil, Etiopía, Kenia, Nepal y Sudán. - Elefantiasis
Está causada por diferentes parásitos y treponemas, afecta a unos 120 millones de personas, habitantes en los países tropicales.
Como reconoce, Bernard Pecoul, director ejecutivo del DNDI (Iniciativa Medicamentos para las Enfermedades Olvidadas), la investigación y los fondos procedentes de múltiples donantes para la investigación de enfermedades como la malaria, el Chagas o el leishmaniasis ha crecido en los últimos años, todavía queda un largo camino por recorrer. Si se compara con lo realizado en los años 90, falta mucho aún por hacer, a pesar de que esta época fue muy importante para el afrontamiento de este problema. Entonces no existía todavía el GAVI (Fondo Mundial para la alianza den la fabricación de vacunas)
Dos fuertes razones justifican en estos momentos el cambio de actitud respecto a estos temas que está experimentando la industria farmacéutica. En primer lugar su deseo de cambiar la imagen público que de ella se tiene y, en segundo lugar, un motivo puramente económico. Se han dado cuenta que el futuro de sus empresas no está en la continuación de la fabricación de específicos destinados a cubrir las necesidades de los países clásicos o desarrollados, sino en cubrir las de los países emergentes como Brasil, India y la casi totalidad de los de Africa. Se da, además, la circunstancia, según indica el último informe de la DNDI, que el coste de las nuevas investigaciones en el campo de las enfermedades raras u olvidadas, no solo es mucho más bajo sino más rentable que el destinado a las clásicas o tradicionales.
..Lola Granada








