Redacción
María de las Mercedes Gómez de Salazar Ballesteros, estudiante de quinto de odontología en el CEU San Pablo y actualmente en prácticas de odontología en la policlínica del CEU, realizó el pasado agosto un voluntariado en una aldea remota de Guatemala donde el único acceso a los recursos de salud bucodental son personas que como ella contribuyen a mejorar la situación de la población local. Tras su experiencia, comenta con iSanidad que «es una pena que el avance de la odontología no sea equitativo en todos los países del mundo».
El pasado agosto realizaste un voluntariado de odontología en una aldea de Guatemala. ¿Qué supuso esta experiencia para tu aprendizaje profesional y cuáles fueron los principales objetivos?
Esta experiencia fue única y la recomiendo totalmente. Estar en una aldea con unos recursos muy limitados te hace crecer de manera profesional ganando confianza y convirtiéndote en una persona más resolutiva, ya que trabajábamos en un ámbito muy limitado. Todos mis objetivos se cumplieron: aprender, ver una cultura diferente y sumergirme en ella, y por supuesto, pasármelo bien haciendo una buena labor.
¿Fue un choque de realidad observar la diferencia entre la salud bucodental de la población y los recursos destinados para la atención a los pacientes en Guatemala en comparación con España?
Totalmente. Hoy en día, por suerte, se está empezando a dar a la odontología la importancia que merece. Es una pena que este avance no sea equitativo en todos los países del mundo, y esto es mucho más significativo cuando vas a caer en una aldea en Sudamérica.
Los recursos son prácticamente nulos, los habitantes de la Aldea de la Candelaria y aldeas de alrededor nos comentaban que el único contacto que tienen con la salud oral era en estos voluntariados. Por ello, la labor de ir a ayudar es mucho más reconfortante. Por otro lado allí tienes la “suerte” de poder ver casos muy drásticos que en otros países más desarrollados no es tan común tratar. Fue una experiencia única y sobre todo necesaria.
«Los habitantes de la Aldea de la Candelaria y aldeas de alrededor nos comentaban que el único contacto que tienen con la salud oral era en estos voluntariados»
¿Qué áreas de la odontología te generan un mayor interés y por qué? ¿En cuál te gustaría especializarte en el futuro?
Ahora mismo el área que me atrae más es la ortodoncia, me parece que es una disciplina importantísima en cuanto a la salud y no se le da dicha relevancia. Las personas al oír ortodoncia, por lo general, piensan en únicamente en la parte estética, y a pesar de ser un objetivo de peso, la ortodoncia aporta mucho más a la salud oral que lo que parece a simple vista. En un futuro es la rama en la que me quiero especializar.
¿Cuál es el valor añadido que pueden aportar los nuevos odontólogos a la profesión?
Creo que los nuevos odontólogos estamos llenos de ganas de ponernos a trabajar y por fin llegar a cumplir nuestra meta de cambiar no solo sonrisas, sino vidas. Antiguamente la manera de adquirir conocimiento era más complicada a la que hay ahora. Hoy en día gracias a tener tan a mano internet, nos rodeamos continuamente de inspiración de nuevos casos y técnicas de otros profesionales. También tenemos acceso a numerosas conferencias no solo presenciales sino también online. Por tanto, no nos faltan recursos y estamos en continuo aprendizaje.







