Paula Baena
El Parlamento Europeo ha acogido la jornada ‘Por el Corazón de Europa’, en la que se ha debatido la urgencia de implementar un plan europeo específico para combatir las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en Europa. La nueva legislatura europea (2024-2029) abre una ventana crucial para el desarrollo de esta estrategia, que podría seguir el modelo del exitoso Plan Europeo contra el Cáncer.
Las enfermedades cardiovasculares afectan a 60 millones de personas en Europa y son responsables de 1,7 millones de muertes anuales en la UE. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, destacó en su agenda para la nueva legislatura la importancia de la salud preventiva, incluyendo las enfermedades cardiovasculares. «El anuncio está ahí, pero necesitamos que se convierta en un plan de acción real, con programas, fondos y legislación», ha subrayado María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España.
Además del drama humano, el coste económico de estas enfermedades es alarmante. Según datos presentados, las enfermedades cardiovasculares cuestan hasta 210.000 millones de euros anuales a la Unión Europea, de los cuales un 26% proviene de pérdidas de productividad y un 21% del cuidado informal de pacientes. «Es vital que avancemos en un enfoque preventivo, tanto primario como secundario, para reducir estos costes y mejorar la calidad de vida de los pacientes», ha destacado Mourad Aboubakr, director del Área Cardiorrenal de Novartis España.
Las enfermedades cardiovasculares cuestan hasta 210.000 millones de euros anuales a la Unión Europea
El evento también ha abordado las desigualdades en el acceso a la atención y tratamiento cardiovascular, que afectan especialmente a los grupos socioeconómicos más desfavorecidos. La mortalidad por estas enfermedades es hasta cuatro veces mayor en las poblaciones más vulnerables. «Es un problema que no solo es sanitario, sino también social», advirtió el Dr. Héctor Bueno, coordinador científico de la Estrategia de Salud Cardiovascular del SNS, quien ha instado a una acción decidida para mitigar estas disparidades regionales.
José Cepeda, eurodiputado del S&D, ha destacado la importancia de un enfoque transversal para abordar las enfermedades cardiovasculares. «La salud no debería estar limitada por diferencias ideológicas. Cuando hablamos de salud cardiovascular, estamos hablando de un problema estructural que afecta a toda la sociedad, y debemos trabajar unidos para prevenirlo y combatirlo eficazmente», ha indicado.
El acto institucional, que ha contado con la participación de representantes de la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Española del Corazón, se enmarcó en el Día Mundial del Corazón. Durante la sesión, se instó a los eurodiputados a priorizar la creación de un Plan Europeo de Salud Cardiovascular que, según Susana Solís, eurodiputada del EPP, «debe tener los mismos pilares que el Plan Europeo contra el Cáncer: un enfoque integral que incluya prevención, tratamiento y el papel de los pacientes».
Margarita de la Pisa, eurodiputada de PfE, también ha subryado la necesidad de un plan integral para abordar esta problemática: «Tenemos el ejemplo del Plan Europeo contra el Cáncer. Si logramos un enfoque similar para la salud cardiovascular, con el apoyo de los médicos, la industria y los pacientes, podremos salvar miles de vidas y reducir las desigualdades que afectan a los más vulnerables».
Las asociaciones de pacientes desarrollarán un papel crucial para el desarrollo del Plan
El consenso entre los asistentes fue unánime: la nueva legislatura debe ser el marco en el que Europa dé un paso decisivo para combatir las enfermedades cardiovasculares y sus devastadores efectos, apostando por la prevención y el acceso equitativo a tratamientos avanzados en todos los Estados miembros.
Las asociaciones de pacientes también han alzado la voz durante la jornada, reclamando más apoyo y participación activa en el diseño de las políticas europeas de salud cardiovascular. Maite Sanz, presidenta de la Plataforma de Pacientes de la Fundación Española del Corazón, ha destacado la importancia de dar voz a los afectados. «Nosotros somos quienes vivimos día a día con esta enfermedad, por lo que nuestras necesidades y experiencias deben ser escuchadas y reflejadas en cualquier plan futuro», ha señalado Carlos Martial, de la Asociación de Corazones Sanos del Henares, insistiendo en que necesitan más recursos para poder seguir apoyando a quienes sufren estas patologías, especialmente en programas de rehabilitación y seguimiento.
La Fundación Española del Corazón, representada por su presidente, el Dr. Andrés Íñiguez, también ha destacado la necesidad de fomentar hábitos cardiosaludables desde la infancia y mejorar el acceso a tratamientos avanzados en toda la Unión Europea.










