Juan León García
Un mundo convulso en el que los Estados Unidos del Gobierno de Donald J. Trump deciden marcharse de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que cuestiona la emergencia climática es el reflejo también de otros cambios a nivel social. Cambian las relaciones sociales. Se tensionan. No obstante, hay vínculos que no parecen cambiar, no parecen confrontarse.
Uno de ellos es la relación médico-paciente. Es lo que analiza, y profundiza, el manual presentado este martes en el Ateneo de Madrid, dentro de su ciclo La Profesión Médica en el Siglo XXI. Una obra impulsada y promovida por el Foro de la Profesión Médica en colaboración con la Fundación Asisa.
En sus más de 600 páginas, el manual repasa cuestiones morales, epistémicas y la esencia histórica en la que se basa esta relación entre profesional sanitario y persona enferma. La exministra de Sanidad, la Dra. María Luisa Carcedo, asistió hasta la sala del histórico centro madrileño, y ahondó desde el público en las dos patas de la Medicina: “la humanista y la ciencia. Sin esas dos, esta profesión se cae. No olvidemos el humanismo”.
La moderación y presentación del acto corrió a cargo del Dr. Juan José Rodríguez Sendín, expresidente de la Organización Médica Colegial (OMC). Una de las figuras clave en el impulso de la iniciativa que busca reconocer la relación médico paciente como patrimonio inmaterial de la humanidad, categoría elevada a la Unesco. “Tenemos que darle un empujón a la relación médico-paciente”, animó.
Dr. Patricio Martínez, impulsor de la iniciativa para proclamar la relación médico paciente Patrimonio Inmaterial de la Unesco: “Las nuevas tecnologías han planteado nuevos retos y demandas, con cambios profundos”
El Dr. Rodríguez, no obstante, reivindicó la figura del alma detrás de esa iniciativa, la del Dr. Patricio Martínez. Quien recordó que, parafraseando a uno de sus colegas dentro del grupo constituido para confeccionar la propuesta de la Unesco, este último tercio del siglo XX ha vivido una transformación más grande en la relación médico paciente que la que se ha dado en los 25 siglos anteriores.
“Las nuevas tecnologías han planteado nuevos retos y demandas, con cambios profundos a través de la telemedicina o la irrupción de la inteligencia artificial (IA)”, relató. Ante las injerencias de índole político, social, tecnológico, surge la necesidad de trabajar por la esencia de este vínculo que en sí mismo “aporta una mejoría terapéutica indiscutible”. Consigue poner de relieve una forma de conocerse, de reconocerse, a través del acompañamiento, del bienestar. Es, en definitiva, un “elemento humanizador”.
De la “medicina satisfactoria”
Era uno de los principios sobre los que trabajó a lo largo de su vida el Dr. Josep Espriu, fundador de la cooperativa médica Lavinia, posteriormente Asisa. Fue él quien acuñó la idea de trabajar por una “medicina satisfactoria”, recordó María Tormo, directora de Planificación y Desarrollo de la compañía y parte de la Fundación Asisa.
La fundación, nacida en 2015, ha apoyado desde entonces la edición de 18 libros. Entre otros, la primera edición de este mismo manual. ¿Por qué? Entre las razones que expuso Tormo, porque refleja lo que desde el inicio quiso ser la cooperativa, lo que quiere seguir siendo y el camino que quiere seguir. Sin dejar de lado que, entre los autores, se encuentran muchos profesionales que han contribuido de manera importante a hacer crecer Asisa.
También estuvo presente el Dr. Tomás Cobo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom). Recién reelegido para su segundo mandato, este era su primer acto como tal. Mencionó tres pilares de la relación médico paciente: la oportunidad, la comunidad y la afectividad, que intenta trasladar a los médicos jóvenes. Asimismo, reconoció que echa de menos la palabra paciente ante el aluvión informativo que rodea la actualidad, con cuestiones como Muface u otras de calado político o profesional, como el burnout laboral que vive el colectivo médico y el resto de profesionales sanitarios en su conjunto.
El Dr. Tomás Cobo, presidente del Cgcom, destacó que la oportunidad, la comunidad y la afectividad son tres de los pilares de la relación médico paciente
A su lado, dos de los autores del manual, la Dra. María Rodríguez Domínguez y el Dr. Miguel Ángel García, quienes se detuvieron en lo que supone esta relación médico paciente. De hecho, incidieron en esa característica única y (hasta el momento) inamovible, que es la idea básica de “no excluir, no dividir. De intentar construir una experiencia común a la salida de una enfermedad. Mantener esa relación en calidad humana y de tiempo”.












