Ana María Giménez Maroto, Vicedecana y directora del área de Enfermería de la Universidad Europea de Madrid (UEM)
La práctica de la enfermería es una profesión regulada en muchos países del mundo. Las razones para la regulación tienen que ver fundamentalmente con proteger a la población, garantizando que la enfermera o el enfermero tiene los conocimientos, habilidades y aptitudes necesarias para identificar las necesidades de cuidado de la salud de las personas y para tomar decisiones de tratamiento enfermero basado en la evidencia científica disponible. Siendo esto así, sobra decir que la práctica enfermera tiene impacto sobre la salud de los pacientes y requiere de actualización continua de la competencia profesional.
La investigación no solo no es ajena al ejercicio responsable de la enfermería, si no que, ineludiblemente, forma parte de él. ¿Quiere esto decir que todas las enfermeras, conscientes de su responsabilidad profesional deben ser investigadoras? Aunque sería interesante que lo fueran, creo que no es imprescindible.
La investigación no solo no es ajena al ejercicio responsable de la enfermería, si no que, ineludiblemente, forma parte de él
La relación de la enfermera con la investigación puede producirse de distintas formas. Hay una relación básica y general para un desempeño profesional adecuado que es la de utilizar o consumir el conocimiento científico sobre el que basar sus decisiones de cuidado. A esta relación se puede añadir otra que es la de divulgadora de la investigación científica, que maneja con la finalidad de compartirla con otros profesionales, con pacientes y con la población general interesada en el cuidado de la salud. Y todavía se pude sumar a las anteriores la forma de relación más estrecha que consiste en producir investigación. Estos roles enfermeros respecto a la investigación, que podemos denominar como de consumo, divulgación y producción, pueden ser desempeñados únicamente o de forma conjunta, dependiendo del interés por la investigación y del perfil profesional de la enfermera.
Para que cada una de las formas de relación de la enfermera con la investigación sea útil y eficaz es necesaria la adquisición de conocimientos y habilidades específicas. Pero todas las formas comparten un denominador común sin el cual la formación no es suficiente: la pregunta de investigación.
La pregunta de investigación tiene que ser relevante para descubrir cómo las enfermeras podemos contribuir más y mejor al cuidado de la salud de la población. De la pregunta dependen el diseño, el método y las técnicas de investigación que se lleven a cabo para responderla.
En la formación de la enfermera titulada cómo graduada en enfermería considero imprescindible, al igual que otras materias básicas cómo estructura y función del cuerpo humano, fundamentos de la enfermería y la ética y la responsabilidad profesional, la adquisición en primer curso de competencias que faciliten al estudiante la utilización de la evidencia científica en los trabajos que tendrá que realizar a lo largo de los cuatro años de carrera y que culminará con su trabajo de fin de grado.
La pregunta de investigación tiene que ser relevante para descubrir cómo las enfermeras podemos contribuir más
Los estudiantes tienen que conocer las fuentes de información científica, aprender a realizar búsquedas y comprender el contenido de las publicaciones, para ir desarrollando progresivamente la capacidad de análisis y el razonamiento crítico del que surgirán las preguntas. Así lo estamos haciendo, pero reconociendo que es gracias a un extraordinario esfuerzo y creatividad para motivar de los profesores, porque desafortunadamente el conocimiento científico no forma parte de las expectativas de la mayoría de los estudiantes de enfermería. Cuestión está de la que deberíamos ocuparnos detenidamente en algún momento.
El desarrollo profesional de una enfermera graduada que conlleve profundizar en el conocimiento enfermero y ampliación de competencias y responsabilidad ya sea a través de la especialización con el modelo de residencia o de la formación universitaria de posgrado, debe garantizar la competencia investigadora al menos hasta el nivel de poder realizar propuestas de investigación. La capacitación completa para producir investigación se consigue oficialmente con la realización de un doctorado. Durante los últimos quince años en nuestro país ha ido creciendo notablemente el número de enfermeras con título de doctor, pero mientras está titulación en el ámbito clínico no sea valorada justamente en los méritos profesionales, será muy difícil que se note su impacto en la atención directa a los pacientes.







