Pablo Malo Segura
En plena revolución digital de la odontología, la ortodoncia se posiciona a la vanguardia gracias a la integración de nuevas tecnologías e inteligencia artificial. El Dr. Ramón Mompell, ortodoncista y ponente clínico de Align Technology/Invisalign, comparte con iSanidad su visión sobre cómo la digitalización está transformando los tratamientos, agilizando procesos y mejorando la experiencia del paciente. En esta entrevista, aborda los beneficios, retos y avances que están redefiniendo el futuro de la ortodoncia, donde la tecnología no solo optimiza resultados, sino que también impulsa una atención más personalizada y eficiente.
¿Cómo ha evolucionado la ortodoncia con las nuevas tecnologías y la digitalización?
La ortodoncia es un sector o especialidad dentro de la odontología en el que estamos viviendo una revolución en el uso de la tecnología digital. Pero la salud también exige una demostración científica de que los protocolos que utilizamos funcionan. ¿Qué es lo que ocurre? Que toda esta nueva tecnología que está entrando para servirnos y apoyarnos nos está obligando, por así decirlo, a ser más ágiles en la demostración de nuevos protocolos.
«Toda esta nueva tecnología nos está obligando a ser más ágiles en la demostración de nuevos protocolos»
¿Qué beneficios está aportando la ortodoncia digital en el trabajo diario en la consulta en relación con el diagnóstico, seguimiento y resultado del tratamiento?
Por un lado, tenemos la tecnología que nos ayuda en el diagnóstico y nos apoya en la planificación digital. Por otro lado, nos está ayudando a la hora de comunicarnos con el paciente, que podrá entender hacia dónde queremos ir de una forma mucho más dinámica y mucho más real, más fácil para nosotros. Ya no basta con decirles a las nuevas generaciones el resultado que van a obtener, tenemos que mostrárselo. Además, podemos hacerlo con una precisión que hoy es casi total. La comunicación interna con el equipo también ha mejorado porque, con las nuevas tecnologías, hemos digitalizado al paciente.
«Ya no basta con decirles a las nuevas generaciones el resultado, tenemos que mostrárselo»
Para mí, no hay duda de que quien no tiene herramientas digitales en su clínica está perdiendo la capacidad de ajustar todo el tratamiento, lo que se traduce en previsibilidad. Además, nos permite ser más rápidos, en cuestión de segundos podemos hacer lo que antes tardábamos horas. Por poner un ejemplo, no es lo mismo tomar impresiones con alginato que con un escáner oral. Por otro lado, como los archivos son mejores, vemos más cosas que antes no veíamos y podemos decidir cómo proceder en consecuencia. También nos permite abrir la puerta a las consultas a distancia, pensando en aquellos pacientes que valoran más su tiempo y dan menos valor a la figura presencial del dentista.
«Quien no tiene herramientas digitales en su clínica está perdiendo la capacidad de ajustar el tratamiento, y eso se traduce en previsibilidad»
¿Existen barreras en cuanto a su disponibilidad o ya se ha generalizado su uso?
El coste de la tecnología puede ser una barrera para muchos profesionales, pero creo que el mayor obstáculo es la resistencia del profesional y su mentalidad a la hora de acercarse a las nuevas tecnologías digitales. Personalmente, creo que cuando no trabajo digitalmente soy “peor” ortodoncista. ¿Por qué lo digo? Porque veo menos y no tengo una imagen clara del diagnóstico; no tengo la potencia que me ofrece la tecnología digital; tardo más en mis tratamientos; me comunico menos con mi paciente, etc.
Todo esto hace que, como todo va tan rápido en el campo de la digitalización, uno tenga que aceptar tecnologías con las que no se siente del todo cómodo, porque yo prefiero mi molde de plastilina, mi alginato y mi foto 2D. Además, existe la falsa concepción de que el paciente no se siente cómodo con la tecnología. No. Hay pacientes que se sienten cómodos y otros que no. En ese caso, tendremos que instruirles y enseñarles el poder de la digitalización y por qué necesitan hacer este tipo de registros.
«El coste de la tecnología puede ser una barrera, pero el mayor obstáculo es la resistencia del profesional y su mentalidad frente a las nuevas tecnologías»
En cuanto al coste, lógicamente, nos han enseñado a ser profesionales de la salud y no tanto el aspecto empresarial. Pero como propietarios de una consulta, también tenemos que ser los empresarios de nuestras clínicas y saber incorporar la tecnología para poder ofrecer a nuestros pacientes los mejores resultados. Cuando entramos en el mundo de la ortodoncia invisible, debemos tener la capacidad de conocer nuestros costes.
Por ejemplo, cuando hago ortodoncia, pongo que tengo que ver a mi paciente normalmente durante dos años con visitas mensuales. Cuando me apoyo en la tecnología y hago ortodoncia invisible con Invisalign, ¿qué me permite hacer? En la mayoría de los casos puedo terminar mis tratamientos en 12 meses, viendo al paciente cada dos o tres meses. Incluso podría aplicar el protocolo Virtual Care AI, que es la forma que tenemos ahora de ver al paciente a distancia, podría verle incluso con menos frecuencia. En esto, evidentemente, hay que estudiar caso por caso.
«Cuando no trabajo digitalmente, soy ‘peor’ ortodoncista porque veo menos y no tengo la potencia que me ofrece la tecnología»
De esta forma, consigo ser mucho más rentable, pero puede que muchos colegas no lo vean igual. ¿Por qué? Porque, desgraciadamente, no tenemos en cuenta nuestro tiempo en nuestro negocio. Creo que, en última instancia, el coste de la tecnología se diluye en cuanto introduces el tiempo en la ecuación. Si voy más rápido, soy mejor, ofrezco mejores tratamientos a mis pacientes, ellos están más cómodos, más contentos y me remiten más pacientes, al final eso se traduce en que me va mejor económicamente.
¿En qué aspectos concretos ofrece mayor potencial la inteligencia artificial en ortodoncia?
La IA, que está muy de moda, nos puede ayudar mucho a la hora de dar propuestas de tratamiento que validemos. Por ejemplo, con el sistema Invisalign, Align Technology ha lanzado un servicio llamado plan de prescripción personalizada Invisalign (IPP). Yo implemento o introduzco todas las fichas de mi paciente en el ordenador y con un solo clic el ordenador entiende y sabe, gracias a la IA, qué voy a pedir o cómo quiero que sea el resultado final de mi paciente.
«La IA nos ayuda a crear planes de tratamiento más rápidos y precisos, pero el conocimiento tradicional sigue siendo esencial»
¿Qué ocurre? En muchas ocasiones, la IA no es efectiva al 100%. En ese caso, los profesionales tenemos que conocer el proceso de prescripción tradicional en el que hacíamos todo. Si no conoces el proceso tradicional estás vendido a la nueva tecnología y eres un ortodoncista que no sabe realmente de planificación. Pulsamos un botón, añadimos nuevos comandos y comentarios y, basándonos en nuestros conocimientos y experiencia, los planes de tratamiento son cada vez más precisos.
Nuestros conocimientos se ponen al servicio de todos esos pacientes que quieren un resultado perfecto. Y no voy a decir que nuestro servicio no sea importante, pero creo que al final son los grandes planificadores, los que saben de diagnósticos y planes de tratamiento, los que van a sobrevivir. La IA nos va a ayudar a que estos procesos sean más rápidos y predecibles.
«No basta con pulsar un botón, debemos añadir nuestra experiencia para perfeccionar el tratamiento»
¿Qué tipos de tecnología utiliza en su consulta para llevar a cabo tratamientos de ortodoncia digital?
Tenemos, por ejemplo, el escáner intraoral; en mi caso utilizo el escáner iTero. Creo que es una herramienta esencial en todas las clínicas del mundo, porque nos permite capturar digitalmente la boca del paciente en 3D, lo que nos ayudará a diagnosticar, planificar y comunicarnos con el paciente.
Por otro lado, la tecnología se está adaptando a la integración con las radiografías. La CBCT, por ejemplo, nos permite capturar estructuras óseas tridimensionales y esto se puede superponer a las grabaciones del escáner intraoral. Uno de los grandes cambios es que ahora podemos realizar imágenes tridimensionales de la cara del paciente, con tejido blando y hueso en 3D y los resultados del escáner intraoral. Así, tenemos al paciente digitalizado. El paciente viene a mi consulta, creo un escáner digital de toda su boca y, cuando quiero comunicarme con mi equipo clínico, el paciente no tiene que estar presente.
«Ahora podemos realizar imágenes tridimensionales de la cara del paciente, integrando tejidos blandos, hueso y escáner intraoral»
¿Cuáles son los últimos avances en el campo de la ortodoncia digital y hacia dónde se dirige el futuro?
Es una muy buena pregunta, pero lo importante no es cómo creemos que será el mundo de la ortodoncia dentro de unos años, sino cómo nos gustaría que fuera. Creo que la especialidad de ortodoncia dentro de la odontología es una de las más avanzadas a nivel digital. En el futuro seremos aún más eficientes en los tiempos de tratamiento. Los nuevos materiales que surgirán asociados a la nueva tecnología nos permitirán ser más predecibles, lo que reducirá los tiempos de tratamiento, aunque habrá que respetar los tiempos biológicos, que no se podrán cambiar.
«En el futuro, los tratamientos serán más cortos, más eficaces y con menos citas»
Además, creo que el tener que verme en la consulta va a ser cada vez menos importante. Y nosotros, como profesionales, tenemos que saber aceptarlo. Eso no quiere decir que el paciente no vaya a preocuparse por su tratamiento de ortodoncia. En definitiva, personalmente creo que en el futuro los tratamientos serán más cortos, más eficaces y con menos citas.






