“Estamos apostando decididamente por la innovación, lo que nos ha llevado a tratar de resolver necesidades reales de los pacientes”

Entrevista a Ana Fernández Feito, enfermera y profesora en la Universidad de Oviedo

Especial Investigación Enfermera

Redacción
La práctica clínica y la experiencia con los pacientes puede servir de motor para ofrecer soluciones ante problemas frecuentes que se vean en la asistencia. Este es el caso de Ana Fernández Feito, enfermera y profesora en la Universidad de Oviedo, y su equipo, al ver que ciertos pacientes se arrancaban el catéter venoso periférico. Con la solución que proponen, esperan mejorar la asistencia para los pacientes y profesionales. 

¿Cómo surge la idea de crear este dispositivo, Proviaven, protector para el catéter venoso periférico? 
La idea surge de nuestra práctica asistencial como enfermeras. Las tres enfermeras del equipo de trabajo tenemos dilatada experiencia profesional en unidades de hospitalización y servicios críticos como las unidades de cuidados intensivos. En todas estas unidades, sobre todo en servicios como medicina interna o traumatología, donde la edad media de los pacientes es más elevada, la retirada del catéter venoso periférico es un hecho muy frecuente. Incluso ocurre que durante un turno de noche (10 horas) un mismo paciente puede arrancar dicho catéter más de una vez.  

Ahora mismo, dos de las enfermeras del equipo hemos continuado nuestra carrera profesional realizando un doctorado y somos profesoras universitarias, donde desarrollamos una intensa actividad investigadora. Además, estamos apostando decididamente por la innovación lo que nos ha llevado a tratar de resolver necesidades reales de los pacientes en el sistema sanitario mediante la innovación o diseño de dispositivos que puedan contribuir a mejorar la asistencia sanitaria. 

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¿Cómo va a beneficiar tanto a la práctica de la profesión enfermera como a los pacientes? 
Las ventajas para los profesionales de enfermería son que el dispositivo protector que hemos diseñado permite vigilar la inserción del catéter venoso periférico como recomiendan las guías hospitalarias, pero a la vez impide su retirada intencionadamente o por accidente. Esto disminuye la carga de trabajo de estos profesionales ya que si la persona se retira el catéter es necesario aplicar un apósito para detener la hemorragia, en ocasiones hay que incluso cambiar la ropa del paciente y de la cama y, sobre todo, hay que insertar un nuevo catéter periférico.

En definitiva, supone un ahorro en tiempo y en recursos. Adicionalmente, cuando un paciente se retira varias veces el catéter y sobre todo si paralelamente también está agitado o desorientado, puede precisar contenciones mecánicas para evitar esa retirada lo cual deshumaniza gravemente la atención y genera mucha angustia para sus familiares. Para los profesionales tener que recurrir a esas medidas no es agradable, porque respetar la dignidad y la autonomía de las personas es una de nuestras prioridades.  

“El dispositivo protector que hemos diseñado permite vigilar la inserción del catéter venoso periférico como recomiendan las guías hospitalarias, pero a la vez impide su retirada intencionadamente o por accidente” 

Para la profesión enfermera como tal, supone una apuesta decidida por mejorar la calidad de los cuidados que prestamos y humanizar nuestra atención. También supone un ejemplo de como las enfermeras podemos diseñar dispositivos innovadores que logren ser protegidos mediante una patente lo cual es algo muy novedoso en nuestra disciplina. 

Para los pacientes, fundamentalmente evita los repetidos pinchazos (y el dolor correspondiente) para insertar un nuevo catéter venoso periférico. Esto es muy relevante porque a medida que se van agotando los posibles puntos de punción (ante retiradas repetidas) puede implicar que ya no se pueda administrar medicación por vía intravenosa, pasando a recibir los fármacos por vía oral lo cual retrasa su curación. Algunos pacientes incluso pueden precisar la canalización de una vía central lo cual es un procedimiento de mayor riesgo y que puede generar otras complicaciones.  

Este dispositivo protector también les permitiría estar más tranquilos ya que la retirada accidental (al tropezar por ejemplo con la barandilla de la cama o al ir al baño) es mucho más difícil. Por último, no sería necesario utilizar contenciones mecánicas lo cual respetaría su dignidad como personas.  

¿Cómo se adapta este dispositivo a la práctica clínica en función de la edad de los pacientes a que se aplique? 
En este momento, el dispositivo se ha diseñado para pacientes de edad adulta y se ha previsto su fabricación en diferentes tallas, ya que no es lo mismo una mujer de 50 kilos de peso y 1,58 de talla, que un hombre de 92 kilos y 1,80 de talla. También hemos pensado en el diseño para el antebrazo derecho e izquierdo. No obstante, pensamos ya en su adaptación a la edad pediátrica donde también sería muy útil. 

“La adaptación del dispositivo a la edad pediátrica sería también muy útil” 

¿En qué punto se encuentra este proyecto? ¿Se ha aplicado ya en la práctica clínica y, en este caso, qué resultados ha repercutido? 

En este momento hemos protegido la invención mediante un modelo de utilidad en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Hemos obtenido el Sello de Calidad Itemas en las ediciones 2023 y 24. Estamos ejecutando un proyecto de desarrollo tecnológico y transferencia de resultados del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) con el título Desarrollo de un dispositivo protector del catéter intravenoso y sus conexiones (Provianen), vigente hasta el 15/10/2024. 

No es posible todavía su aplicación en el entorno clínico, ya que necesitamos aun realizar mejoras en el prototipo, cumplir con la legislación de producto sanitario, etc. 

¿Qué importancia cree que tienen proyectos de este tipo, que ayudan a reducir percances que ocurren con frecuencia, y qué diría a otros profesionales de la enfermería para inspirarles a que impulsen otros proyectos de este tipo? 
Estos proyectos son muy importantes porque proponen soluciones a problemas reales que afectan a miles de pacientes anualmente. En Asturias, según datos del principal hospital de la región (Hospital Universitario Central de Asturias; 1000 camas) y de un hospital geriátrico (Hospital Monte Naranco; 180 camas) en 2022 se perdieron 7.574 catéteres venosos periféricos.  

«Estos proyectos son muy importantes porque proponen soluciones a problemas reales que afectan a miles de pacientes anualmente»

Para impulsar proyectos de este tipo es fundamental prestar atención a nuestra práctica diaria porque los profesionales asistenciales tienen un rol fundamental en detectar problemas. También es muy importante contar el apoyo decidido de las instituciones (sanitarias, tecnológicas, universitarias) y las empresas. Por último, es imprescindible disponer de financiación para poder desarrollar estos proyectos.  

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