Sanidad recomienda la transición a inhaladores más sostenibles en pacientes de nuevo diagnóstico o mal control terapéutico

El Ministerio lanza una guía sobre prescripción sostenible de inhaladores consensuada con varias sociedades científicas y en la que Padilla recalca que se prioriza en todo caso el control de la patología

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J. L. G.
El Ministerio de Sanidad promoverá la prescripción de inhaladores más sostenibles en determinados perfiles de pacientes y sin que eso suponga afectar al control de la patología. Las recomendaciones se recogen en una guía que se ha presentado este lunes en sede ministerial. Consensuada con varias sociedades científicas, persigue un cambio gradual de los inhaladores convencionales, que suponen hasta el 10% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero que genera el sistema sanitario, a otros con baja huella de carbono. Entre estos últimos, los de polvo seco, de niebla fina y los presurizados con bajo impacto ambiental.

Así, los perfiles de pacientes a los que es prioritario prescribir estos nuevos dispositivos son los de nuevo diagnóstico respiratorio, o bien a los que se les tenga que cambiar el inhalador por razones clínicas o porque el propio paciente prefiera la opción sostenible. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha subrayado que Sanidad no recomienda “un cambio generalizado” de los inhaladores más contaminantes a los que menos, sino que la sustitución “se tiene que centrar velando en la estabilidad clínica del paciente”.

“Ni el Ministerio ni las sociedades científicas recomiendan que se cambie de inhalador cuando el paciente está estable por motivos ambientales”, ha completado, a su lado, el responsable de Salud y Cambio Climático en el Gabinete de la ministra de Sanidad, Héctor Tejero.

Los representantes de Sanidad recuerdan la prescripción de inhaladores más sostenibles solo debe hacerse en beneficio de la estabilidad clínica del paciente y nunca priorizando el motivo ambiental al sanitario

La guía tiene por objetivo informar a los profesionales sanitarios y a los pacientes sobre el impacto ambiental de los inhaladores y aportar conocimiento sobre otras alternativas disponibles de baja huella de carbono. De tal forma que se avance hacia una prescripción más sostenible de estos dispositivos. A este respecto, Tejero ha recordado que “no se puede hacer una descarbonización generalizada”, sino que hay que valorar caso por caso.

No obstante, esta medida forma parte de la hoja de ruta para reducir las emisiones del sistema sanitario que se plantea la cartera de Mónica García. La crisis climática ya tiene impactos negativos para la salud, más graves en personas con patologías respiratorias crónicas, como el asma o la epoc. Tejero ha añadido que el uso del medicamento supone cerca del 30% del impacto ambiental que genera el sistema sanitario: inhaladores y anestésicos son “probablemente los que más impacto tengan hoy”.

Un buen uso, lo más sostenible

Al mismo tiempo, ambos han enfatizado que el control adecuado de la enfermedad, la educación terapéutica y el reciclaje de estos dispositivos son medidas efectivas tanto para el medioambiente como para el buen control clínico de la patología respiratoria.

A juicio de Tejero, hay que evitar un sobrediagnóstico, pero también infradiagnósticos, y “controlar adecuadamente la enfermedad”, llevando siempre a cabo una prescripción individualizada y de acuerdo con el paciente.

Una correcta utilización de los inhaladores contribuye indirectamente a reducir su impacto ambiental, optimizando su efectividad y promoviendo un uso más sostenible.

Además, han recalcado que las instituciones deben avanzar hacia sistemas sanitarios con baja huella de carbono que sean sostenibles con el planeta, garantizando al mismo tiempo el cuidado de la salud y la seguridad de los pacientes.

En todo caso, el impacto medioambiental de una enfermedad respiratoria mal controlada aumenta debido a un mayor uso de recursos sanitarios asociados a la descompensación de la enfermedad.

En este sentido, la educación terapéutica es fundamental, ya que no solo mejora la adherencia al tratamiento, sino que también optimiza la técnica de inhalación. Esto contribuye a un mejor control de las enfermedades respiratorias, promueve un uso más eficiente de los inhaladores y fomenta un correcto reciclaje de estos, contribuyendo a la sostenibilidad ambiental del sistema sanitario y favoreciendo un uso más eficiente de los recursos disponibles.

Además, es necesario fomentar el reciclaje y la correcta gestión medioambiental de los inhaladores gastados, caducados o no utilizados, depositándolos en el punto convenido del sistema integrado de gestión y recogida de envases (SIGRE) en las oficinas de farmacia.

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