Pablo Malo Segura
Un nuevo estudio publicado en Nature Medicine ha descrito que una paciente con neuroblastoma lleva 18 años en remisión del cáncer tras un tratamiento con CAR-T administrado de niña, el periodo de mayor duración tras una terapia de este tipo descrito hasta la fecha. El grupo de investigadores de Estados Unidos ha publicado los resultados a largo plazo de la terapia de células CAR-T dirigida a GD2 tras realizar un seguimiento de pacientes tratados en un pequeño ensayo clínico realizado entre 2004 y 2009 para niños con neuroblastoma, un tumor de células nerviosas que puede ser de mal pronóstico.
«De los 11 pacientes con enfermedad activa en el momento de la infusión, tres lograron una respuesta completa que se mantuvo en dos pacientes, uno durante ocho años hasta que se perdió durante el seguimiento y otro durante más de 18 años. De los ocho pacientes sin evidencia de enfermedad en el momento de la administración de CAR-T, cinco están libres de enfermedad en su último seguimiento entre 10 y 15 años después de la perfusión», explican los autores.
Un grupo de investigadores de Estados Unidos ha publicado los resultados a largo plazo de la terapia de células CAR-T dirigida a GD2 tras realizar un seguimiento de pacientes tratados en un pequeño ensayo clínico realizado entre 2004 y 2009 para niños con neuroblastoma
Además, durante el estudio se detectaron niveles bajos intermitentes de transgén durante el período de seguimiento, con una persistencia significativamente mayor en aquellos que fueron supervivientes a largo plazo. A pesar de usar vectores de primera generación que ya no se emplean debido a la falta de dominios coestimuladores, los pacientes con neuroblastoma recidivante o resistente al tratamiento lograron el control de la enfermedad a largo plazo después de recibir terapia de células CAR-T GD2.
Reacciones de expertos
Ignacio Melero, catedrático de inmunología de la Universidad de Navarra, investigador del CIMA y codirector del departamento de inmunología e inmunoterapia de la Clínica Universidad de Navarra, en declaraciones recogidas por Science Media Centre España (SMC España), resalta que es una buena noticia que los pacientes tratados con células CAR-T tengan un beneficio clínico sostenido en el tiempo. «El neuroblastoma es un temible tumor sólido pediátrico. El hecho de que la duración de las remisiones que se obtienen con el tratamiento con CAR-Ts anti-GD2 puedan ser tan largas es una noticia excelente para la comunidad de inmunoterapia». Además, señala que los CAR-T que se utilizaban hace una más de una década en Baylor College of Medicine para el tratamiento del neuroblastoma han sido muy mejorados en la actualidad ingenierizando dominios de coestímulo.
Por otro lado, comenta que la persistencia de las células CAR-T en circulación durante años es otro dato de interés. «En este ensayo uno de los trucos era que parte de los linfocitos transferidos genéticamente para ser células CAR-T eran específicos de un virus que infecta latentemente a la mayoría de la población (el virus de Epstein Barr). Lo que se pretendía con esto era ver si tenían algún tipo de ventaja por ser estimulados por los antígenos virales en comparación con los CAR-T de especificidad desconocida. No se demuestra claramente la ventaja en el artículo, pero hay algunos datos sugerentes de que las poblaciones específicas de antígenos del virus de Epstein Barr están mejor dotadas funcionalmente», precisa.
Ignacio Melero: «El hecho de que la duración de las remisiones que se obtienen con el tratamiento con CAR-Ts anti-GD2 puedan ser tan largas es una noticia excelente para la comunidad de inmunoterapia»
Manel Juan, jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Clínic, subraya que el caso es una prueba de que los CAR de primera generación pueden perdurar y funcionar si el linfocito T que se transduce con el CAR tiene esta opción y sin necesidad de dominios coestimuladores. «En este caso, el partir de linfocitos T anti-virus de Epstein Barr (EBV) permite que el receptor de TcR permita esta supervivencia y función para un tumor sólido. Encaja con la evidencia existente, pero remarca la importancia del TcR endógeno (la importancia de los linfocitos del paciente por encima, o al lado, de la propia molécula CAR-T)», expone a SMC España.
Por su parte, Marta María Alonso Roldán, investigadora del Programa de Tumores Sólidos en el CIMA y la Clínica Universidad de Navarra, asegura que es un estudio muy importante, dado que todavía no hay mucha evidencia sobre este tipo de supervivientes de largo tiempo. «Aunque este tipo de CAR-T de primera generación ya no se utiliza, aporta datos sobre largos supervivientes, de los que todavía nos queda mucho por aprender. No veo grandes implicaciones más allá de la generación de conocimiento, pero sí es cierto que parece que los supervivientes de largo tiempo han tenido una persistencia más larga de los CAR-T. Este es uno de los retos de los CAR-T, la persistencia, aunque los investigadores no han indagado en el porqué», comenta a SMC España.
El estudio aporta información biológica sobre el comportamiento de las células CAR que podría ser útil para diseñar futuros estudios
Otra de las reacciones que recogen desde SMC España es la de Luis Álvarez-Vallina, jefe de la Unidad Mixta de Inmunoterapia del Cáncer H12O/CNIO (Hospital Universitario 12 de Octubre/Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas). «Los datos del estudio demuestran la seguridad de la estrategia y sugieren que las células CAR-T podrían proporcionar beneficios a largo plazo en pacientes con algunos tipos de tumores sólidos», indica.
Asimismo, destaca que se aporta información biológica sobre el comportamiento de las células CAR que podría ser útil para diseñar futuros estudios. «Es el primer estudio en comparar la eficacia y la persistencia de las células CAR-T generadas a partir de linfocitos T expandidos con anticuerpos anti-CD3 y las generadas a partir de linfocitos específicos frente al virus de Epstein-Barr mediante técnicas genéticas», detalla. En cuanto a las limitaciones del trabajo, recuerda que se trata de una serie reducida con una única paciente y un periodo observacional de 18 años. «Para validar estos hallazgos y el potencial impacto terapéutico de las terapias CAR-T de nueva generación en pacientes con neuroblastoma y otros tipos de tumores sólidos, es fundamental disponer de series más amplias», concluye.






