Nieves Sebastián Mongares
A pesar de que la fase pandémica de Covid-19 que comenzó en 2020 ha quedado superada, el SARS-CoV-2 sigue circulando. Su presencia puede hacerse más notable en los meses de frío, igual que sucede con otros virus respiratorios, aunque el resto del año sigue habiendo posibilidad de propagación e infección. De hecho, en el caso del Covid-19, los últimos años se han detectado dos picos epidémicos uno en invierno y otro en verano.
Teniendo en cuenta el riesgo que conlleva este virus, sobre todo en mayores de 60 años, se pone de relieve la necesidad de seguir con la investigación de opciones que eviten el desarrollo de complicaciones graves. El Dr. José Antonio Navarro, miembro fundador y socio de honor de la Asociación Española de Vacunología (AEV) y consultor honorario del Área de Vacunas del Ministerio de Sanidad, explica en este artículo realizado con el apoyo de Sanofi que “se ha constatado a lo largo de estos cinco últimos años que aquellos con edad superior a sesenta, los que por la senescencia del sistema inmune y la mayor probabilidad de padecer alguna enfermedad crónica de base, son más vulnerables a sufrir cuadros clínicos de gravedad en caso de Covid-19”.
Y es que, del total de casos registrados en este grupo de edad, entre el 15 y el 26% requirieron hospitalización y más de la mitad de los fallecimientos registrados desde el 2022 fueron también en este grupo. “Por la mayor gravedad del Covid-19 en los mayores es por lo que con frecuencia ingresan en hospitales, en ocasiones en las unidades de cuidados intensivos y, esos ingresos, pueden acarrear mortalidad asociada”, señala el Dr. Navarro.
En mayores de 60 años se ha constatado que el Covid-19 puede cursar con mayor gravedad por la senescencia del sistema inmune
A esto se suma que el SARS-CoV-2 ha generado desde su inicio cientos de variantes en todo el mundo, lo que refleja su notable capacidad de adaptación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es la encargada de ir evaluando el riesgo de cada una de ellas y de prever su capacidad para provocar nuevas olas. Los datos de esta institución revelan que, en la actualidad, despuntan subvariantes de Ómicron como la JN.1 y, más específicamente, la KP.3.1.1. Además, en Europa esta temporada la variante XEC ha tomado fuerza tras su expansión en Estados Unidos.
Respecto a la circulación continúa del SARS-CoV-2 y su adaptabilidad, el Dr. Navarro apunta que “la inmunidad postvacunal se ve sometida a un descenso motivado por la disminución de los anticuerpos a medida que transcurre el tiempo desde la vacunación, así como por la aparición de nuevas subvariantes que no son bien neutralizadas por las vacunas administradas con anterioridad”. Siguiendo este hilo, el especialista incide en la necesidad de la vacunación anual, “ya que cada temporada las campañas se adaptan a las subvariantes circulantes”.
La adaptabilidad que ha mostrado el SARS-CoV-2 hace necesaria la vacunación anual, ya que cada temporada las campañas se adaptan a las subvariantes circulantes
La naturaleza cambiante de este virus y su circulación ininterrumpida supone un reto dentro de las estrategias de prevención y control del Covid-19, también en términos de vigilancia epidemiológica. El Dr. Navarro recuerda que “aunque las vacunas pueden no evitar las infecciones, sí reducen de manera muy importante los ingresos y los fallecimientos”.
Nuevas opciones frente a Covid-19
Hasta el momento, las vacunas disponibles contra el Covid-19 se basaban en dos tecnologías: ARN mensajero (ARNm) o vectores virales. Ahora, a estas se suman las basadas en proteínas o de proteínas recombinantes, lo que demuestra la necesidad de seguir aportando opciones para prevenir y para controlar el Covid-19. Esta última plataforma tecnológica ha sido probada durante décadas contra enfermedades como la gripe o la hepatitis B.
En cuanto al mecanismo de acción, la principal diferencia de las vacunas basadas en proteínas o de proteínas recombinantes en comparación a las de ARNm está en la manera en qué introducen el antígeno en el organismo. No usan el virus completo ni su material genético, sino que contienen fragmentos específicos como la proteína de la espícula, parte que permite al virus unirse a las células humanas.
Por otra parte, respecto a la durabilidad de la respuesta inmunitaria que infieren las vacunas basadas en proteínas, el Dr. Navarro indica que “su eficacia se mantiene durante al menos seis meses, aunque la aparición de nuevas variantes y la inmunidad menguante hace necesario administrar la vacunación periódicamente”.
Otro aspecto relativo a las vacunas basadas en proteínas respecto a otras, como indica el Dr. Navarro es que “actualmente sigue habiendo diferencias en cuanto a la logística”, ya que éstas permiten el almacenamiento a temperaturas de refrigeración estándar, oscilando entre los 2ºC y los 8ºC, mientras que muchas vacunas de ARNm requieren de ultracongeladores que alcancen temperaturas de entre -20ºC y -80ºC.
Perspectivas de futuro
Cada vez se avanza más en nuevas opciones y estrategias que ayuden a reforzar la protección global, tanto contra el Covid-19 como contra otros virus circulantes.
Aquí entran nuevas tecnologías diseñadas para intensificar la respuesta de las vacunas. “Como ya ha quedado demostrado, la presencia de adyuvantes contribuye a potenciar la respuesta inmune tanto de anticuerpos como de células”, apunta el Dr. Navarro. Estos, sumados a la innovación en vacunas que se adapta a las características genéticas y médicas, abre puertas al desarrollo de opciones cada vez más eficaces, seguras y personalizadas.
El uso de nuevas tecnologías o la combinación de vacunas contra varias enfermedades en una sola dosis ayudarían a mejorar la protección global, simplificando calendarios y aumentando las coberturas
Otro aspecto en desarrollo es la integración de plataformas combinadas que permitan ofrecer protección frente a diversas enfermedades en una sola dosis.
Sobre esta posibilidad en casos como la gripe y el Covid-19 el Dr. Navarro matiza que, “si se lograsen salvar los obstáculos existentes, combinar varias vacunas podría contribuir a simplificar los calendarios de vacunación y aumentar las coberturas vacunales.









