Informar, formar y entretener en salud

El oficio de periodista ha cambiado, pero la esencia debe mantenerse

periodista

Anuario iSanidad 2024
Juan Pablo Ramírez, director de iSanidad
“La velocidad de las comunicaciones es maravillosa de contemplar. También es cierto que la velocidad puede multiplicar la distribución de información que sabemos falsa”. Cuando el periodista Edward R. Murrow, inmortalizado en la película de George Clooney Buenas noches y buena suerte, realizó esta afirmación aún no existían los periódicos online o las redes sociales y la aplicación que presenciamos hoy de la inteligencia artificial era inimaginable.

Eran los años 60, en plena Guerra Fría, y la televisión se encontraba en auge tanto en Estados Unidos como en Europa. Murrow no podía saber lo que vendría en el siglo XXI, pero intuía que el periodismo iba a evolucionar por la vía de la inmediatez. Las nuevas tecnologías han venido a agudizar estas urgencias que pueden impactar en la calidad del trabajo del periodista. La carencia de tiempo para acceder a la fuente adecuada o el miedo a perder una exclusiva en el proceso de contrastar una información entrañan un peligro evidente, especialmente si entendemos la información como un derecho.

 

El oficio de periodista ha cambiado, pero la esencia debe mantenerse. Valores como la veracidad y la honestidad no pueden quedar desplazados por esta nueva manera de trabajar que nos traen las tecnologías de la información. En el periodismo científico y especializado en salud estos valores son, si cabe, más importantes. El redactor no puede obviar el sufrimiento que pueden generar las falsas expectativas o el daño físico que puede provocar una información errónea. Existe un riesgo evidente por un mal uso de la tecnología en el proceso comunicativo, pero el periodista no puede vivir de espaldas a ella. Nos ofrece el canal para transmitir nuestras informaciones, nos acercan a la fuente y son, sin duda, una herramienta para identificar estas informaciones con intencionalidad oscura.

Un año más, sirva este Anuario para mantener nuestro compromiso por el sistema sanitario y la información veraz

Murrow también intuía este riesgo: las informaciones falsas, las llamadas fake news o bulos. En los últimos años hemos presenciado un incremento de este tipo de noticias con una clara intención de desinformar, especialmente a raíz de la pandemia de Covid-19. En la carrera de periodismo nos enseñaron aquello de la triple función del periodista: informar, formar y entretener. La necesidad de verificar y contrastar la información estaba implícita en estos roles, pero el auge del fenómeno de la desinformación lo convierten en una nueva función a la altura de las otras tres.

El cometido del periodista lo resumía de una manera muy sencilla el escritor, y antes periodista, Gabriel García Márquez. «La primera función del periodismo es la verdad porque vivimos en un mundo lleno de mentiras”. Al contrario que Murrow, Gabo conoció el siglo XXI y los riesgos asociados a las tecnologías y a la desinformación. Esta transformación digital le cogió ya fuera de la redacción, instalado en el mundo de la literatura, pero nunca dejó de reflexionar sobre lo que consideraba “el mejor oficio del mundo”.

El problema surge cuando la mentira se puede instalar en instituciones oficiales. A principios de 2025 hemos visto como accedía al cargo de secretario de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr. El denominado “ambientalista” y conocido antivacunas, se hizo célebre por sus ataques a la vacuna del Covid o por el apoyo a las teorías conspiratorias que relacionan la vacuna triple vírica con el autismo.

Cuando líderes políticos asumen como ciertas falsedades ampliamente refutadas por la ciencia, significa que las fake news pueden cuajar en cualquier estrato de la sociedad. No deja de ser llamativo que la principal potencia en investigación y ensayos clínicos haya entregado este poder a un conocido antivacunas. Esta realidad pone en evidencia una vez más la importancia del periodismo especializado y de su valor para la sociedad y la comunidad científica. La experiencia aporta herramientas para identificar los bulos, frenar su propagación y emitir informaciones veraces. En iSanidad somos más que conscientes de la magnitud de la tarea, sobre todo por la velocidad a la que avanzan tanto la tecnología como la ciencia médica. Un año más, sirva este Anuario para mantener nuestro compromiso por el sistema sanitario y la información veraz.

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