Anuario 2024 iSanidad
Nieves Sebastián Mongares
En el abordaje del cáncer de mama, cada paso cuenta. Desde la prevención hasta el tratamiento, pasando por la detección precoz. Aquí, el estudio de factores de riesgo como la obesidad es fundamental para aumentar el conocimiento sobre los mecanismos relacionados con esta neoplasia y poder evitar su desarrollo en los casos que sea posible. La Dra. Laura García Estévez, coordinadora de la Unidad Multidisciplinar de Mama de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten, pone en valor la importancia de llevar a cabo cada paso en términos de excelencia, con los profesionales más expertos y las técnicas mas precisas para poder ofrecer a cada paciente un abordaje óptimo en base a las características de su enfermedad.
¿Cuáles son los principales hallazgos que han identificado hasta el momento en los estudios sobre la relación entre la obesidad y el cáncer de mama?
La línea de investigación que nosotros estamos siguiendo aborda la relación entre obesidad y cáncer de mama y, actualmente, hay muy poca gente dedicada a esto siendo dos enfermedades tan prevalentes. Lo que hemos visto es que en una población con un subtipo específico de cáncer de mama parece que el tejido adiposo, de alguna manera, modula la respuesta a un tratamiento.
Es decir, los adipocitos interactúan con las células del sistema inmune y las propias células tumorales. Esto se traduce en que las mujeres con exceso de tejido adiposo, en tumores que hay muchos linfocitos y está muy activa la inmunidad que lucha contra el cáncer, los adipocitos lo que hacen es ‘atontar’ a este sistema inmune para que no luche contra el tumor. Por eso, las respuestas en gente con exceso de peso a diferentes tratamientos pueden ser peor. Teniendo en cuenta que, en 2030, el 60% de la población adulta mundial va a tener obesidad o sobrepeso, esto va a suponer un gran problema, por lo que es una línea de investigación prácticamente obligatoria.
“Lo que hemos visto es que en una población con un subtipo específico de cáncer de mama parece que el tejido adiposo, de alguna manera, modula la respuesta a un tratamiento”
¿En qué otros estudios o líneas de investigación estáis trabajando desde la Unidad Multidisciplinar de Mama de MD Anderson Madrid – Hospiten?
Otro estudio en el que estamos trabajando y esperamos publicar pronto aborda que la obesidad es un factor protector del cáncer de mama en la mujer premenopáusica y en las postmenopáusicas, actúa como inductor. Sinceramente me fascina conocer porqué y, para ello, realizamos un estudio con más de 100 mujeres con un diagnóstico de cáncer que venían a la consulta. En mujeres premenopáusicas con alto índice de masa corporal hemos analizado la situación de la leptina y la adiponectina, que son sustancias que eliminan o producen los adipocitos, así como su interacción con la insulina y otros factores. Hemos encontrado hallazgos de gran interés que esperamos poder comunicar pronto.
Bajo mi punto de vista, es un tema fascinante porque es muy difícil; probablemente la obesidad en determinadas mujeres protege del cáncer de mama por factores como lo que comentaba relacionados con los niveles de adiponectina y leptina. También, creemos que los estrógenos están relacionados… pero de momento nadie ha averiguado el porqué.
¿Qué importancia tiene contar con un diagnóstico radiológico correcto y preciso y qué repercusiones puede tener que este no se lleve a cabo de manera óptima?
Es crucial. Para mí, dentro de todos los actores que forman parte de la película del cáncer de mama, el papel del radiólogo es fundamental; y, a este, se suma el del patólogo. Como un buen radiólogo no haga un buen estudio milimétrico de la mama, el resto se puede desarrollar mal, porque te puedes dejar detalles de la enfermedad, también si no se ha biopsiado la muestra cómo se debía. Por ello, es una parte importantísima y hay que invertir en servicios de radiología con muy buenos profesionales y que hagan un estudio al detalle; esto puede cambiar el panorama de hacer una lumpectomía, una mastectomía… Cada vez parece que los tumores son más heterogéneos y no es difícil encontrar un tumor que en un tipo de la mama tiene un subtipo y, en el otro, uno diferente. Todo esto hay que saberlo a la hora de planificar el tratamiento.
“Cada vez parece que los tumores son más heterogéneos; todo esto hay que saberlo a la hora de planificar el tratamiento”
Es un arma de doble filo, porque si vienes de hacerte una serie de pruebas y a continuación vas a otro centro, en la mayoría de los casos se repiten las pruebas. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid que es donde trabajo, tendría que saberse qué centros tienen los servicios de radiología mamaria más potentes para evitar repetir pruebas. Lamentablemente, esto además supone un coste elevado luego tanto para las compañías aseguradoras como para la sanidad pública. Pasa lo mismo con los patólogos, que en Madrid hay departamentos de anatomía patológica muy buenos y, si ves a una paciente que viene de uno de ellos, confías plenamente en que no hay que volver a repetirlo y evitas esas duplicidades.
Cabe destacar el papel de otro actor, la anatomía patológica, que como comentaba, es fundamental. Como se haga una mala técnica, el tratamiento que se seleccione a continuación puede ser incluso erróneo. Por eso insisto en que hay que invertir en buenos servicios de anatomía patológica y radiología mamaria, porque como esta enfermedad va a acompañarnos durante bastante tiempo y no se puede curar al 100%, al menos hay que tratar de curar a las máximas personas posibles. Por esto son fundamentales los departamentos de anatomía patológica, ya que es básico identificar las moléculas o receptores para poder aplicar el tratamiento.
“Es de gran ayuda contar con buenos departamentos de anatomía patológica, ya que es básico identificar las moléculas o receptores para poder aplicar el tratamiento”
¿Cómo diría que ha avanzado el abordaje de los tumores de mama con la llegada de la medicina de precisión?
Diría que sí ha cambiado el abordaje. La medicina de precisión supone detectar una mutación o un receptor expresado en mayor cantidad sobre los que se puede dirigir un tratamiento. Sobre todo, al hablar de mujeres con enfermedad metastásica, en las que la mediana de supervivencia era de dos años; ahora hay en tipos de tumor específicos que ya podemos hablar de largas supervivientes con seis, ocho o incluso 10 años. Esto es gracias a la medicina de precisión y, sobre todo, en el subtipo HER2+.
Con estos avances estamos ganando tiempo a la vida. El tiempo no se puede comprar, pero estamos siendo capaces de dar años a estas mujeres y hace un tiempo era impensable. También, porque los tratamientos ahora son más inteligentes y menos tóxicos al liberarse de una manera más precisa y dirigida.
“Los tratamientos ahora son más inteligentes y menos tóxicos al liberarse de una manera más precisa y dirigida”
¿Qué avances terapéuticos recientes destacaría para los diferentes subtipos de cáncer de mama?
En los tumores hormonales, creo que los tratamientos más dirigidos quizá son los que van dirigidos a una vía que se denomina PIK3CA. También, por supuesto, los inhibidores de ciclinas que, aunque no son tratamientos dirigidos, han supuesto una revolución en el tratamiento del cáncer de mama luminal, el que es estrógeno dependiente. En la enfermedad HER2, la introducción de anticuerpos conjugados (ADCs), también ha supuesto un punto de inflexión, con una mejora brutal en términos de supervivencia. Por último, en cáncer de mama triple negativo, que es un tumor que ha estado huérfano durante mucho tiempo porque sólo había quimioterapia, la inmunoterapia ha mejorado la supervivencia.
No se avanza tan rápido como se quisiera, porque lamentablemente siguen muriendo pacientes que podrían haber sobrevivido si hubiéramos dispuesto de tratamientos más específicos. Por ello, mi sueño u objetivo sería llegar a un día que podamos curar al 100% de pacientes de esta enfermedad y que no se mueran como consecuencia de la misma.
Con todo lo anterior, ¿Cuáles diría que son a día de hoy los principales desafíos en el abordaje del cáncer de mama?
El principal desafío es que no es ‘café para todas’. Me refiero a que, puedes tener una inmunoterapia y que esta sirva a una población, pero a otra no. Por ello, hay que saber identificar qué biomarcadores van a predecir que un paciente se pueda beneficiar de cada tratamiento.
“Hay que saber identificar qué biomarcadores van a predecir que un paciente se pueda beneficiar de cada tratamiento”
Hubo un avance importantísimo que fue la plataforma genómica Oncotype, que desde mi punto de vista es la más robusta y completa. Esta nos ayudaba a dilucidar quién se iba a beneficiar del tratamiento. Este tipo de herramientas hay que intentar extrapolarlas cada vez a más tratamientos, para poder ver quién se va a beneficiar de los inhibidores de ciclinas, quién de inmunoterapia… Y esto, además de ayudar a mejorar la eficacia y reducir toxicidad, contribuye a reducir costes, lo que es especialmente importante teniendo en cuenta el alto coste del abordaje oncológico.
Volviendo a la obesidad, es la gran pandemia del siglo XXI. Entonces tiene una unión muy estrecha con el cáncer de mama y otros 13 tipos de tumores. Lamentablemente, algo falla y no termina de calar para que sigan aumentando esas cifras. En mi caso, soy una defensora del ejercicio físico en la enfermedad y no lo recomiendo: lo prescribo. De la misma manera que escribo recetas de tratamientos, prescribo una receta de ejercicio físico. Pero creo que es un tema que hay que seguir verbalizando y divulgando.









