La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición advierte que hasta un 30% de los pacientes hospitalizados presenta hiponatremia

El diagnóstico precoz es clave para evitar complicaciones neurológicas, cardiovasculares y óseas en pacientes con hiponatremia

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Redacción
La hiponatremia, un trastorno caracterizado por una baja concentración de sodio en sangre, afecta a entre el 15% y el 30% de los pacientes hospitalizados, según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Esta afección puede cursar con síntomas inespecíficos como fatiga, confusión, bajo apetito o náuseas, pero en casos graves puede conducir a daño neurológico e incluso la muerte. «En la población general, la prevalencia es menor, pero en grupos de riesgo, como personas mayores y con enfermedades crónicas, puede alcanzar el 10%», ha especificado Jorge Gabriel Ruiz Sánchez, coordinador del Grupo de estudio del Metabolismo del Agua y Sodio (Grupo Aqua) del Área de Neuroendocrinología de la SEEN.

En el marco de la campaña 12 meses en Endocrinología y Nutrición. 12 pasos hacia la salud, el Grupo Aqua dedica el mes de marzo a concienciar tanto a los profesionales sanitarios como a la población en general sobre la importancia de la hiponatremia y su impacto en la salud, ya que algunos síntomas como el cansancio, la confusión o la debilidad pueden ser debidos a este trastorno.

«En la población general, la prevalencia es menor, pero en grupos de riesgo, como personas mayores y con enfermedades crónicas, puede alcanzar el 10%»

Precisamente los síntomas comunes pueden llevar a los profesionales a confundir la hiponatremia con otras patologías, sobre todo cuando la bajada de sodio es leve, ya que se infravalora y retrasa el diagnóstico. Sin embargo, cabe destacar que la hiponatremia agrava cualquier problema médico y se vincula con un mayor riesgo de mortalidad. Asimismo, afecta al sistema nervioso y puede agravar enfermedades cardíacas, renales y hepáticas. También se asocia con un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas por un incremento de las caídas. En adultos mayores, incluso puede aumentar el riesgo de demencia.

En cuanto al perfil del paciente, aunque puede afectar a cualquier persona, es más común en adultos mayores, especialmente aquellos que toman ciertos medicamentos como antidepresivos, anticonvulsivantes, antipsicóticos, diuréticos, algunos antihipertensivos, entre otros, o que sufren enfermedades crónicas como problemas pulmonares, insuficiencia cardíaca o renal.

La hiponatremia puede provocar síntomas leves como fatiga o confusión, pero también aumentar el riesgo de fracturas y mortalidad

Diagnóstico precoz

Para los endocrinos, uno de los mayores desafíos en el abordaje de esta patología es mejorar su infradiagnóstico y acabar con la mala interpretación de su gravedad, que provoca un retraso en su tratamiento. Ruiz Sánchez ha expresado que la patología suele ser «desafiante para cualquier especialista». Además, existen múltiples causas posibles de la enfermedad, por lo que su abordaje requiere un enfoque personalizado y multidisciplinar.

Entre las causas más comunes de hiponatremia se encuentran las alteraciones en la regulación del equilibrio del agua en el cuerpo, es decir, problemas de la hormona antidiurética. Sobre todo, destaca el síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (Siadh) y también se relaciona con una disfunción suprarrenal de la aldosterona y/o el cortisol y con casos graves de hipotiroidismo.

«En pacientes con enfermedades crónicas, corregir la hiponatremia puede mejorar su calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones»

Por ello, la SEEN ha hecho hincapié en el papel «clave» que desempeña el endocrinólogo para identificar correctamente la causa de la patología y ofrecer un tratamiento adecuado evitando enfoques erróneos como, por ejemplo, simplemente administrar sodio sin tratar el problema subyacente. También resulta «vital» la coordinación con un equipo multidisciplinar para el adecuado manejo.

En este sentido, Ruiz Sánchez ha insistido en que detectar y tratar la hiponatremia de manera precoz evita que su progresión derive en problemas neurológicos graves y disminuye el riesgo de hospitalización. «En pacientes con enfermedades crónicas, corregir la hiponatremia puede mejorar su calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones», ha añadido. Desde la SEEN han enfatizado los avances que se han desarrollado en los últimos años para tratar la hiponatremia sin alterar demasiado el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Asimismo, han aludido a los resultados en las investigaciones sobre el impacto de la hiponatremia en la salud ósea y cognitiva.

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