“Las entidades comunitarias seguimos reclamando un modelo de atención a la persona con VIH basado en sus necesidades”

Oliver Marcos, secretario general de la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (Cesida), y educador del Comité Antisida de Salamanca

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Anuario iSanidad 2024 
Nieves Sebastián Mongares
Aunque el cuidado del VIH ha evolucionado sustancialmente a nivel terapéutico, todavía hay áreas con margen de mejora. Entre ellas, las relacionadas con el diagnóstico precoz de la infección o el estigma que todavía sufren las personas con VIH. Por ello, Oliver Marcos, secretario general de la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (Cesida), y educador del Comité Antisida de Salamanca, pone de relieve en este entrevista con iSanidad con el apoyo de ViiV Healthcare la necesidad de que los sistemas sociosanitarios realicen un manejo integral de esta infección, teniendo en cuenta todas las esferas que rodean a los pacientes.

¿Cómo diría que ha evolucionado el cuidado del VIH en las últimas décadas?
El VIH ha sido un éxito en lo biomédico y pero no tanto en lo social. Así es como solemos definir el avance en el ámbito de la infección del VIH en los más de cuarenta años de historia. Los tratamientos cada vez son más cómo dos, producen menos efectos secunda rios, garantizan una mejor calidad de vida a largo plazo e incluso en el ámbito de la prevención, permiten evitar la infección por VIH en personas que tienen prácticas de alto riesgo.

Pero el estigma sigue estando presente, y eso tiene un impacto en la calidad de vida de las personas con VIH. Aún hay muchas personas que no conocen las vías de transmisión de la infección y que, por lo tanto, manifiestan actitudes de rechazo y discriminación hacia las personas con VIH por considerar que “ponen en peligro” a otras personas.

“Facilitar el acceso de cualquier persona al sistema sanitario debería ser una prioridad en nuestra sociedad, desde una perspectiva de salud pública y equidad social”

En el ámbito biomédico y asistencial, las entidades comunitarias seguimos reclamando un modelo de atención a la persona con VIH basado en sus necesidades, permitiendo que la propia persona tome decisiones sobre el cuidado de su salud y generando una red de profesionales conectados entre sí desde diferentes ámbitos (medicina, enfermería, farmacia, psicología,  trabajo social, atención primaria, …) y que ayuden a dar respuesta a las necesidades de las personas con VIH hoy en día.

¿Cuáles son las principales necesidades por cubrir que tienen las personas con VIH a día de hoy? ¿Qué queda por hacer?
 Como comenté antes, las personas con VIH seguimos teniendo muchas necesidades sin cubrir y muchas quedan fuera del sistema asistencial en el que nos encontramos. Muchas personas con VIH están envejeciendo gracias a los nuevos tratamientos y tienen necesidades derivadas de ello (más comorbilidades, mayor fragilidad, incapacidad para trabajar los mismos años que la población general, afrontamiento de una soledad no deseada, …). Por otro lado, las mujeres siguen siendo las grandes invisibilizadas en el ámbito del VIH y es fundamental dar respuesta a necesidades derivadas de sus vivencias con respecto a la sexualidad, a la maternidad, al acceso al mercado laboral …

Las personas jóvenes seguimos representando la mayoría de los nuevos diagnósticos de VIH en España y es por ello que se debe poner en marcha una educación sexual integral que permita que jóvenes y adolescentes puedan acceder a toda la información necesaria para que cuiden de su salud sexual de la manera que consideren más adecuada.

Y como no podía ser de otra manera, las personas migrantes suponen un papel muy importante en la realidad actual del VIH en España. Personas que migran de sus países por no tener garantizada su vida y que necesitan acceder al tratamiento antirretroviral para tener controlada la infección por VIH. Facilitar el acceso de cualquier persona al sistema sanitario debería ser una prioridad en nuestra sociedad, desde una perspectiva de salud pública y equidad social.

“Respecto a los tratamientos, cada vez son más cómodos, fáciles de tomar y sin efectos secundarios, por lo que podemos afirmar que los grandes avances en este campo son reales”

A nivel de diagnóstico y tratamiento, ¿creen desde CESIDA que este se está llevando a cabo adecuadamente en España o todavía hay margen de mejora?
Los últimos datos del Ministerio de Sanidad nos indican que ha disminuido la tasa de infradiagnóstico en España (porcentaje de personas que tienen la infección por VIH pero que aún no han recibido un diagnóstico y, por lo tanto, no lo saben) por debajo del 8%, lo cual es un gran dato e indica una mejoría en cuanto a las políticas de prevención en nuestro país.

Además, la implementación de la PrEP (Profilaxis Pre-Exposición frente al VIH) está permitiendo que muchas personas que tienen un alto riesgo de adquirir la infección por VIH porque tienen prácticas de riesgo de manera habitual, eviten contraerla y además puedan cuidar su salud sexual con respecto al resto de infecciones de transmisión sexual.

Con respecto a los tratamientos, cada vez son más cómodos, fáciles de tomar y sin efectos secundarios, por lo que podemos afirmar que los grandes avances en este campo son reales. Solo queda que estos avances sean accesibles en todos los países y que los criterios económicos no impidan que muchas personas con VIH de otras partes del mundo puedan acceder a los últimos tratamientos disponibles.

Y en cuanto a la prevención de la infección, ¿qué más se puede hacer?
 Algo de lo que queda por hacer es acercar los recursos de prevención y diagnóstico a quienes más lo necesitan, a quienes tienen más dificultades para acceder al sistema sanitario. Los mecanismos de prevención se deben de adaptar a las poblaciones más vulnerabilizadas para que así tengan éxito entre ellas.

Además, desde Cesida hemos puesto en marcha el proyecto EnVIHos, a través del cual se puede solicitar una prueba rápida de VIH que se envía a la dirección postal que la persona indicada y que garantiza la confidencialidad de la misma. Así, se acerca este recurso a aquellos territorios donde no existen y a aquellas personas.

¿Qué más se puede hacer en VIH para alcanzar en 2025 los objetivos intermedios de Onusida, enfocados en el fin de la pandemia de VIH en 2030?
Los objetivos son claros y las estrategias para llegar a los mismos también, lo único que hace falta es elaborar modelos en los que todas las partes tengan su papel (administración pública, sector sanitario, entorno comunitario, personas con VIH…), permitiendo así el liderazgo de las comunidades.

Además, como no puede ser de otra manera, es necesaria una intencionalidad política para implementar todas las propuestas y herramientas que ya existen, dotando de recursos económicos y humanos a las áreas que deben desarrollar esta labor de concienciación y diagnóstico precoz.

Con todo lo anterior, ¿Cuáles son los principales objetivos que se marca Cesida a corto, medio y largo plazo?
 Cesida, como coordinadora estatal, tiene el objetivo de servir de apoyo a todas las entidades comunitarias que trabajan en la respuesta al VIH y al sida en España, así como aunar sus voces para hacer una incidencia política a nivel estatal.

Cesida siempre estaremos defendiendo los derechos humanos, y esto implica defender a las poblaciones migrantes, a las que consumen sustancias, al colectivo LGTBI+, a las mujeres, a las personas en situación de privación de libertad, a las personas en situación de sinhogarismo y a todas aquellas personas a las que el VIH les ha afectado de mayor manera debido a su situación de exclusión social. Porque, aunque el VIH no entienda de etiquetas sociales y pueda afectar a cualquiera, es una infección muy relacionada con los determinantes sociales de la salud, y por lo tanto siempre ha afectado mayoritariamente a quienes viven en situaciones de vulnerabilidad o exclusión social.

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