Paula Baena
El pasado jueves 27 de marzo se celebró en la Fundación Jiménez Díaz (FJD) el Simposio sobre Sostenibilidad en el Sector Salud, una jornada en la que se alertó del impacto del calor extremo en la salud respiratoria. Profesionales sanitarios y responsables de sostenibilidad coincidieron en que el cambio climático ya está teniendo efectos clínicos, y abordaron cómo reducir la huella ambiental del sistema sanitario sin comprometer la calidad asistencial. Uno de los datos más relevantes fue aportado por el Dr. Felipe Villar, jefe adjunto del Servicio de Neumología de la FJD: «Cada grado por encima de los 29 grados centígrados aumenta un 7% la mortalidad por causas respiratorias».
El Dr. Villar fue tajante al afirmar que el calor extremo «ya provoca más muertes que el frío en personas con enfermedades respiratorias», y recordó que «el cambio climático no es un fenómeno futuro, ya está afectando a nuestros pacientes hoy». La jornada, organizada en varias mesas temáticas, abordó el vínculo entre cambio climático y salud, así como el papel que deben asumir los hospitales para reducir su huella ecológica.
El calor extremo ya provoca más muertes que el frío en personas con enfermedades respiratorias

En su ponencia, el Dr. Villar detalló las diferencias entre contaminación y cambio climático, explicó los conceptos de huella de carbono y alcances (1, 2 y 3), y vinculó directamente el calentamiento global con el agravamiento de patologías como la epoc. «Por cada grado por encima de 23 grados, las exacerbaciones respiratorias aumentan un 9%”, advirtió, citando estudios recientes. “El sector salud tiene que asumir su responsabilidad. Si fuera un país, sería el quinto mayor emisor del planeta”, remató.
La apertura del simposio corrió a cargo del Dr. Javier Arcos, gerente de la FJD, y de Leticia Moral, directora de Infraestructuras, Equipamiento y ESG de Quirónsalud. Arcos destacó el papel pionero del hospital: «Hemos sido líderes en incorporar la experiencia del paciente a nuestra gestión. Pero ahora, igual que cuidamos a la persona, debemos cuidar el entorno en el que vive».
Los ponentes subrayaron la necesidad de implicar a los pacientes en este esfuerzo colectivo
Moral, por su parte, subrayó la urgencia del compromiso institucional: «Entre junio de 2023 y julio de 2024, la temperatura media global se mantuvo 1,5°C por encima de la era preindustrial. Es una realidad, y la sanidad tiene que curar sin dañar”. Moral recordó que los hospitales están abiertos a todas horas, consumen enormes cantidades de energía, agua y materiales, y generan residuos peligrosos. «Hay muchas cosas que ya hemos hecho y muchas más por hacer. El objetivo es claro: descarbonizar», señaló.
La responsable de sostenibilidad de Quirónsalud, María del Pino Henríquez, explicó los planes del grupo en este sentido. «Tenemos en marcha un plan de descarbonización (PEAM) que busca reducir en un 50% nuestras emisiones de alcance 1 y 2 antes de 2030”, afirmó. Además, añadió que ya se han eliminado gases anestésicos como el desfluorano, lo que ha supuesto una reducción del 11% en emisiones. «El compromiso medioambiental ya entra en la evaluación del desempeño de nuestros directivos», indicó.
Durante las mesas, se abordaron también iniciativas como la alimentación sostenible, la gestión de residuos, la digitalización sanitaria, la reducción del uso de inhaladores presurizados y el transporte sostenible. Aurora Hérraiz, directora de RSC de la FJD, recordó que «el medioambiente se está convirtiendo en una obsesión tan importante como la experiencia del paciente».
Además, los ponentes incidieron en la necesidad de implicar a los pacientes en este esfuerzo colectivo. «Hay que contarles que el cambio climático afecta directamente a su salud”, defendió el Dr. Villar. Así, el simposio cerró con una llamada al compromiso desde todos los ámbitos. «No podemos esperar a que otros hagan el cambio, tenemos que liderarlo», concluyó Hérraiz.
Temperaturas extremas y salud mental en adolescentes
Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) reveló que la exposición a temperaturas ambientales extremas puede influir negativamente en la salud mental de los adolescentes.
La investigación analizó datos de casi 5.000 adolescentes en España y los Países Bajos, evaluando la relación entre las temperaturas diarias y la aparición de síntomas psiquiátricos. Los resultados indicaron que en los Países Bajos, la exposición a temperaturas más frías se asoció con un aumento de problemas de internalización, como ansiedad y depresión. Por otro lado, en España, la exposición a temperaturas más cálidas se relacionó con un incremento de problemas de atención en los adolescentes.
Estos hallazgos sugieren que las variaciones térmicas, incluso moderadas, pueden tener un impacto significativo en el bienestar psicológico de los jóvenes. Los investigadores enfatizan la necesidad de integrar la salud mental en las políticas de acción climática para mitigar estos efectos y proteger a las generaciones futuras.








