Redacción
Conocer la fisiopatología del asma, ahondar en su diagnóstico y en su tratamiento forman parte del día a día de los especialistas que tratan con estos pacientes, pero la evidencia científica cada vez más demuestra que otros factores han entrado en la ecuación: son los condicionantes externos que afectan también al manejo del asma. Y en este nuevo conocimiento ha puesto el foco la 13ª edición de Espacio Asma, titulado este año Condicionantes externos del asma, una nueva perspectiva, con el aval científico de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) y el patrocinio de Chiesi.
Entre los principales factores externos implicados que pueden desencadenar exacerbaciones asmáticas destacan «las infecciones respiratorias, como el virus de la gripe o el virus respiratorio sincitial, la contaminación ambiental, la exposición a alérgenos, como los pólenes o ácaros, el cambio climático, que agrava la polinización y la calidad del aire; los factores psicosociales y económicos, como el estrés, la ansiedad o la falta de acceso a tratamiento adecuado, y el uso inadecuado de fármacos», explica el Dr. Ignacio Dávila, Presidente de Seaic y jefe del Servicio de Alergia del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca.
Entre los factores externos que pueden desencadenar exacerbaciones del asma destacan las infecciones respiratorias, la contaminación ambiental, la exposición a alérgenos, el cambio climático y factores psicosociales y económicos
El especialista señala que en la patogenia del asma, sobre todo del asma alérgica, intervienen factores intrínsecos y extrínsecos o externos, «y de su interacción derivan aspectos etiopatogénicos, como manifestaciones sintomáticas de la enfermedad». Todos estos factores hacen del asma «una enfermedad inflamatoria compleja», apunta el Dr. Julio Delgado, del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla y miembro del Comité Científico de Espacio Asma.
«Puede desencadenarse por múltiples factores, son elementos o situaciones que pueden causar síntomas asmáticos, un ataque de asma o empeorar una crisis ya existente. Los principales desencadenantes son las infecciones respiratorias virales, fundamentalmente rinovirus, los alérgenos (especialmente pólenes, ácaros, hongos y epitelios de animales), las sustancias irritantes, que incluyen humo de tabaco, subproductos industriales (como las partículas diésel) y diversos compuestos orgánicos, los medicamentos (como analgésicos) y la actividad física. Aunque se trata de factores muy dispares, los distintos grupos de desencadenantes pueden actuar de forma sinérgica», explica el especialistas.
El encuentro ha revisado de forma interactiva y práctica las nuevas evidencias al respecto a través de mesas de debate y talleres centrados en la eliminación de barreras en el manejo del asma, en el desarrollo de nuevos planteamientos y nuevas propuestas y en los factores desencadenantes en el asma.
Los determinantes sociales como el nivel educativo, socioeconómico, la raza y la accesibilidad física a los servicios médicos, pueden condicionar también el grado de control del asma
El Dr. Santiago Quirce, del Hospital Universitario La Paz de Madrid y miembro también del Comité Científico de Espacio Asma, afirma que «uno de los mayores desafíos que afronta el profesional sanitario en el día a día de la relación médico-paciente es lograr una comunicación efectiva y empática que fomente la adherencia al tratamiento y la comprensión del paciente sobre su enfermedad». En esta relación la concienciación de los pacientes con asma sobre su patología y la importancia de su control a largo plazo «es fundamental para una gestión óptima».
Asimismo, el Dr. Antonio Valero, del Centro de Alergología Alergo Avanta y miembro del Comité Científico de Espacio Asma, pone el foco en esos elementos externos, entre ellos, aspectos como los determinantes sociales como el nivel educativo, socioeconómico, la raza y la accesibilidad física a los servicios médicos, pueden condicionar también el grado de control.
Esos factores externos y determinantes sociales llevan asociadas barreras que dificultan un buen control del asma
«La actuación sobre estos determinantes sociales facilita la equidad en salud, para que las personas puedan desarrollar su máximo potencial de salud independientemente de su posición social u otras circunstancias determinadas por factores sociales, lo que a su vez implica que los recursos sean asignados según las necesidades a través de un plan de intervenciones para reducir estas desigualdades sociales en salud. Otro factor clave sería el abordaje integral y multidisciplinar del asma, que también asegure la equidad y accesibilidad a la atención médica y el acceso a fármacos», explica el Dr. Valero.
Por su parte, el Dr. Carlos Almonacid, del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid y también miembro del Comité Científico de Espacio Asma, añade que una de las principales dificultades en el manejo del asma son las «múltiples barreras que interfieren» en el control de la enfermedad. El especialista habla de cuatro niveles: aquellas relacionadas con el paciente, «como la baja adherencia, la falta de educación sobre la patología y percepción errónea de control, que podrían solucionarse con educación personalizada, recordatorios electrónicos y revisión rutinaria del uso del inhalador».
Las barreras del sistema de salud, como el «acceso limitado a tratamientos, tiempo limitado en consultas y falta de integración entre atención primaria y especializada, requieren mejorar el acceso a medicamentos, implementar programas de seguimiento y mejorar la coordinación entre niveles». Las barreras que derivan del entorno, como la exposición a desencadenantes y factores socioeconómicos, «necesitan de intervenciones comunitarias, políticas públicas e inclusión del trabajo social en la atención al asma» señala el médico. Finalmente, hace referencia a las barreras del profesional sanitario, «como el infradiagnóstico o falta de actualización en guías clínicas, deben solucionarse con una formación continua y herramientas estandarizadas».






