La Alianza Mundial contra la hepatitis, integrada por pacientes de todo el mundo, ha criticado que se esté produciendo un “exceso de confianza” en los nuevos fármacos que están saliendo al mercado para tratar la hepatitis C. Además solicitan a las autoridades sanitarias que lleven a cabo medidas que fomenten la prevención de esta enfermedad.
En un comunicado, este organismo reconoce que los nuevos fármacos que están apareciendo revolucionan el tratamiento de una enfermedad que provoca al año unas 500.000 muertes, al ofrecer una tasa de curación del 90%, ser más seguros y contar con una pauta de administración “más sencilla y corta”.
A consecuencia de todos estos parabienes, la Alianza afirma que “dichos fármacos se han convertido en el epicentro de la tormenta mediática, acompañados de llamamientos internacionales para un acceso generalizado a ellos y para una importante reducción en su precio”.
Sin embargo, desde la Alianza se advierte que su aparición puede ser “peligrosa”, ya que no fomenta los esfuerzos esenciales para la prevención, razón por la que piden a los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que con vistas a la próxima Asamblea Mundial de la Salud, se otorgue “la misma importancia a la prevención de la hepatitis C que al acceso a nuevas terapias”.
Conviene recordar que actualmente hay alrededor de unas 150 millones de personas que padecen hepatitis C, por lo que incluso tratar a una mínima fracción de ellas ya supondrá una enorme inversión por parte de los gobiernos, que no solamente pretenderán reducir las muertes, “sino también disminuir las tasas de prevalencia para justificar el coste”, explicó Charles Gore, presidente de la Alianza.
No obstante, aunque existen medidas de prevención eficaces basadas en datos evidentes que la OMS muestra en sus informes, muchos países aún siguen muy retrasado en su implantación, lo que hace que cada año se produzcan entre tres y cuatro millones de nuevas infecciones. Y es que desde la Alianza se recuerda aspectos que en pleno siglo XXI, por extraño que parezca, aún se siguen produciendo en países, como por ejemplo que no se realice las pruebas de la hepatitis C en la sangre donada, o que los países que si la hacen no empleen pruebas fiables. Del mismo modo existe una “reutilización generalizada y una mala esterilización de jeringuillas” y de otros equipos en los servicios sanitarios, y en “muy pocos países cuentan con medidas adecuadas para reducir el daño en las personas que inyectan fármacos”.
..Emilio Ramirez





