CTO: cuarenta años de servicio al alumno

Pilar Sánchez Díaz, directora de Relaciones Institucionales de CTO

Anuario iSanidad 2024
Pilar Sánchez Díaz, directora de Relaciones Institucionales de CTO
Dice el autor norteamericano Andy Andrews que “el que más sirve es el que crece con mayor rapidez”. Un centro de formación tan acreditado como CTO, que lleva consagrando sus esfuerzos al ser vicio de los profesionales sanitarios desde 1984, no ha podido evitar crecer con rapidez.

Son tantas las facetas que hemos querido abarcar en nuestra orientación a los jóvenes que desean seguir el camino de Hipócrates o el rastro de Florence Nightingale, que nos hemos ramificado de manera extraordinaria. De algún modo, el progreso de CTO a lo largo de estos intensos 40 años de trayectoria profesional se asemeja a la forma de expandirse del baniano, un árbol muy peculiar, originario de la India. Sus ramas se extienden de forma horizontal, creando nuevas raíces en su expansión natural. Es decir, cuando las ramas tocan la tierra, forman a su vez troncos suplementarios.

Nuestra historia está jalonada de momentos decisivos, de cambios voluntarios o impuestos por las circunstancias externas, de desafíos asumidos, de innovaciones que han cambiado nuestro funcionamiento interno

Nuestra historia está jalonada de momentos decisivos, de cambios voluntarios o impuestos por las circunstancias externas, de desafíos asumidos, de innovaciones que han cambiado nuestro funcionamiento interno, y de disgustos que hemos conseguido transmutar en aprendizaje de la vida.

Pero nuestro crecimiento no ha sido arbitrario, sino que ha ido enraizando los fundamentos del Método CTO en otros países, creando troncos suplementarios que robustecieran la sanidad pública de cada nación hermana con la que compartíamos la estrategia secreta para salir indemnes de un asalto al MIR o al EIR.

Las buenas ideas tardan en germinar. Al principio, tal vez no se vean con toda la perspectiva que merecen, pero el tiempo acaba dándoles su verdadera dimensión

Las buenas ideas tardan en germinar. Al principio, tal vez no se vean con toda la perspectiva que merecen, pero el tiempo acaba dándoles su verdadera dimensión. Nosotros llevamos sembrando las semillas de una formación de posgrado revolucionaria, moderna, exhaustiva y cercana durante cuatro décadas.

Nuestra modesta academia ha crecido con asombrosa rapidez a fuerza de servir como guía y referente para sucesivas generaciones de jóvenes opositores. Si nos hemos convertido en una institución formativa de proyección internacional, es gracias a habernos mantenido fieles a nuestros valores y a una filosofía empresarial caracterizada por el entusiasmo, el esfuerzo, la singularidad y la excelencia.

El alumno siempre ha sido nuestra prioridad absoluta, y su progresión frente al MIR jamás ha pasado a un lugar secundario en nuestro programa de estudios.

El alumno siempre ha sido nuestra prioridad absoluta, y su progresión frente al MIR jamás ha pasado a un lugar secundario en nuestro programa de estudios. Hemos incorporado creativamente a nuestra metodología los adelantos de la tecnología de última generación, con la idea de poder fundirlos en un infalible crisol del que salieran ya forma dos los médicos y profesionales enfermeros que ejercerán su noble oficio en el futuro inmediato.

Cuarenta años dan para mucho y, aunque tenemos la sensación de que algunas de las cosas que hemos vivido sucedieron ayer, han sido 14.600 días en los que se repetía un esquema de acción parecido: ¿Cómo ayudar a aprobar el MIR o el EIR, del mejor y más eficaz modo posible, al alumno que nos ha escogido para su preparación? ¿Cómo lograr acompañar en el desarrollo profesional a los médicos y enfermeros, garantizando la actualización de los conocimientos y la permanente mejora de su cualificación, así como incentivarles en su trabajo diario e incrementar su motivación profesional?

Somos conscientes de que hemos logrado grandes cosas para quienes veían nuestra academia como un sitio afín a sus propósitos

No hemos mirado nunca atrás con complacencia porque no deseábamos dormirnos en los laureles y sabemos que uno es tan bueno como sus próximos resultados. Somos conscientes de que hemos logrado grandes cosas para quienes veían nuestra academia como un sitio afín a sus propósitos y donde se sentían especialmente comprendidos, y eso nos llena de particular gozo en este 40º Aniversario de CTO.

Pero también es cierto que, desde los comienzos, nos hemos rodeado de enormes talentos, de visionarios que nos han hecho partícipes de sus atrevidas propuestas, de colaboradores abnegados y honestos, de profesores enamorados de su vocación y de alumnos que acuden a nosotros con una expresión enternecedora en la cara, donde podemos leer la pregunta: ¿Tendré yo también un hueco en esa lista de privilegiados a los que ayudasteis a aprobar el MIR o el EIR?

Y no solo durante estas durísimas oposiciones, sino que quisimos seguir acompañándoles durante el resto de su vida profesional mediante formación continuada, ofreciendo másters, títulos de experto… como proceso de enseñanza-aprendizaje activo y permanente al que tienen derecho y obligación nuestros profesionales sanitarios; una formación destinada a actualizar y mejorar los conocimientos, habilidades y actitudes ante la evolución científica y tecnológica, y demandas y necesidades, tanto sociales como del propio sistema sanitario.

Cuarenta años de servicio al alumno no se celebran todos los días. Por eso nos hemos tomado esta proeza muy en serio, y la hemos festejado con alegría y merecimiento. Necesitábamos compartir con el mundo nuestra euforia por haber logrado mantenernos a flote en un sector incierto desde el año orwelliano de 1984 hasta el año bisiesto que acabamos de dejar atrás. Y si tuviera que resumir nuestra larguísima andadura profesional en una sola frase, creo que me decantaría por algo así: hazlo tan bien que los demás no puedan ignorarte.

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