Paula Baena
El 94% de los pacientes está convencido de que la tecnología puede mejorar su experiencia hospitalaria. Estos avances ayudan no solo acelerando pruebas o diagnósticos, sino actuando como un recurso que ayuda a hacer más humana y llevadera la estancia hospitalaria. No obstante, pese a la valoración general positiva del sistema sanitario, los pacientes españoles siguen señalando carencias estructurales que afectan directamente a su bienestar durante la hospitalización: ruidos constantes, falta de intimidad, salas impersonales o tiempos de espera excesivos. Frente a ello, la tecnología se consolida como una herramienta transformadora que no solo agiliza diagnósticos, sino que también puede humanizar la atención y reducir el impacto emocional de las estancias hospitalarias.
Así lo recoge el I Estudio de Tecnología Sanitaria Aplicada a la Experiencia del Paciente, presentado esta mañana por Philips en Madrid, que analiza la percepción de más de 600 pacientes y familiares sobre la calidad de su experiencia asistencial.
Esta percepción generalizada ha sido el punto de partida del estudio, que ha puesto sobre la mesa la necesidad urgente de repensar la atención sanitaria desde lo emocional, lo estructural y lo tecnológico.
El 94% de los pacientes encuestados cree que la tecnología puede mejorar su experiencia hospitalaria
Sin embargo, este dato también ha generado cierta sorpresa entre los profesionales, que han advertido de una aparente contradicción: muchos pacientes siguen sintiendo desconfianza ante herramientas como la teleconsulta, las apps de seguimiento o los sistemas automatizados, especialmente las personas mayores o con menor alfabetización digital.
Joan Vinyets, Jefe de Experiencia de Paciente del Hospital Sant Joan de Dèu, ha matizado que «una cosa es lo que tecnológicamente es posible, y otra muy distinta lo que culturalmente es aceptado». Por otra parte, Manuel Arellano, vicepresidente segundo de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), ha recordado que «hay pacientes que no saben ni manejar un smartphone, y sin embargo dicen confiar en tecnologías que no comprenden». No obstante, ambos han coincidido en que esta confianza habla más de una necesidad profunda de mejora que de un conocimiento real del funcionamiento tecnológico.
Durante la jornada de presentación, Arellano ha insistido en que «nadie conoce mejor una enfermedad que quien la padece». Así, ha defendido que los pacientes desean participar en las decisiones que afectan a su salud y ha recalcado la necesidad de espacios que aporten tranquilidad, explicando cómo la falta de control sobre luces, ruidos o ritmos circadianos puede generar ansiedad e incluso desorientación.
Por su parte, Miguel Ángel López Pino, jefe del Servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Infantil Niño Jesús, ha explicado cómo en su centro han transformado las salas de resonancia en entornos temáticos (una selva, un polo) para reducir el estrés en los niños. Además, ha detallado el uso de inteligencia artificial para acortar el tiempo de las exploraciones sin perder precisión, lo que ha mejorado tanto la comodidad del paciente como la eficacia del proceso.
Implicar a las familias, fundamental para reducir la ansiedad durante la estancia
La Dra. Paloma Dorao, jefa del Servicio de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital La Paz, ha señalado que una atención más humana es posible si se cuenta con la infraestructura adecuada. Ha relatado cómo su unidad, que ha pasado a un modelo más moderno, permite hoy la presencia continua de los padres junto a los niños ingresados. También ha subrayado el valor de implicar a las familias en el cuidado diario, de informarles con claridad sobre los procedimientos y de ofrecerles apoyo psicológico para reducir la ansiedad durante la estancia.
Además, el Dr. Guillermo Muñiz Albaiceta, jefe de la UCI en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), ha remarcado la importancia de cuidar no solo al paciente, sino también a su entorno. Ha descrito cómo pequeños ajustes, como reducir las alarmas innecesarias o modificar sus tonos, han contribuido a crear un ambiente menos agresivo para familiares y profesionales. También ha advertido que muchos pacientes desarrollan síntomas de estrés postraumático tras pasar por la UCI, y que mejorar el entorno puede ser una herramienta fundamental para su recuperación emocional.
En esa línea ha profundizado Joan Vinyets, quien ha defendido que humanizar no es más que recordar que detrás de cada patología hay una persona vulnerable. Ha explicado cómo su centro ha trabajado con recursos como perros de terapia, música, arteterapia o la figura del Child Life, que mediante el juego prepara a los niños para afrontar pruebas complejas como resonancias o intervenciones quirúrgicas.
Pequeños ajustes como reducir las alarmas innecesarias o modificar sus tonos han contribuido a crear un ambiente menos agresivo para familiares y profesionales
Vinyets también ha advertido del riesgo de asumir la tecnología como una solución automática. Sin embargo, ha coincidido en que, si se integra con sensibilidad, la tecnología puede aliviar, acompañar y dar confianza.
En cuanto a los procesos, Arellano ha denunciado los problemas derivados de la falta de interoperabilidad entre sistemas autonómicos. Ha expuesto ejemplos como la repetición de pruebas diagnósticas entre comunidades o incluso en la misma comunidad, la imposibilidad de acceder a resultados desde otros hospitales o las dificultades para que el paciente tenga acceso directo a su propia historia clínica. «La historia clínica no pertenece al hospital, pertenece al paciente», ha recordado.
La transformación digital debe rediseñar procesos completos que faciliten la atención y reduzcan las cargas innecesarias para profesionales y pacientes
Desde Philips, Juan Carmona, director de innovación y proyectos estratégicos, ha resaltado que la transformación digital no debe limitarse a digitalizar pruebas, sino a rediseñar procesos completos que faciliten la atención y reduzcan las cargas innecesarias para profesionales y pacientes. Ha incidido en que mejorar la experiencia no solo pasa por incorporar IA o sensores, sino por crear una atención más fluida, empática y centrada en la persona.
Al final de la jornada, todos los ponentes han coincidido en que el cambio ya no pasa por más recursos aislados, sino por un nuevo enfoque que combine lo clínico con lo emocional, lo tecnológico con lo humano, y lo urgente con lo importante.








