Veinte jóvenes investigadores

Dr. Antonio G. García. Médico y catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Teófilo Hernando

Alzheimer

Dr. Antonio G. García. Médico y catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Teófilo Hernando
La Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), en estrecha colaboración con la Fundación Teófilo Hernando (FTH), ha dado voz a veinte destacados jóvenes investigadores que realizan sus proyectos en ciencias biomédicas en centros de Barcelona, Madrid, Málaga, Murcia y Alicante. Es este un original proyecto que se inició en 2018 en el marco de un convenio entre la RANME y la FTH, que dio vida al Foro «Teófilo Hernando» de Jóvenes Investigadores, al que se han incorporado esa veintena de científicos con destacadas trayectorias.

Para hacerse una idea del nivel y el impacto internacional de la ciencia que estos jóvenes desarrollan en España, cuento el caso de la última incorporación, como miembro del Foro RANME, de la doctora Cristina Mayor Ruiz, que aconteció en un acto académico que discurrió en el histórico y precioso salón de actos de la RANME, el pasado 3 de abril.

La ciencia española necesita de iniciativas como la del Foro «Teófilo Hernando» de Jóvenes Investigadores

El presidente de la RANME, profesor Eduardo Díaz-Rubio, que ha apoyado con total entusiasmo y devoción el desarrollo del Foro, abrió el acto con unas palabras de bienvenida relacionadas con la figura de don Teófilo Hernando, que ingresó en la RANME en 1920. Don Teófilo fue el adelantado de la moderna farmacología española, que introdujera en la universidad a principios del siglo XX, en sus vertientes básica y clínica. También contó el origen y objetivos del Foro y la importancia de dar voz y apoyar a los brillantes y entusiastas jóvenes investigadores en los que tenemos depositadas las esperanzas de la cristalización de una ciencia española creativa y respetada, como pedía don Santiago Ramón y Cajal.

Para hacerse una idea del nivel de estos veinte jóvenes investigadores, les resumo el contenido de la presentación que hice de la joven investigadora Cristina Mayor. En la Comisión Científica que evalúa cada candidatura, el peso curricular se centra en la autonomía investigadora. Cristina cuenta con su propio laboratorio, una decena de colaboradores y ha obtenido apoyos financieros competitivos para sus investigaciones de la Unión Europea y a nivel nacional, por importe de 2 millones de Euros. Desarrolla sus proyectos como líder del laboratorio de «Degradación dirigida de proteínas y descubrimiento de fármacos», en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB).

Los científicos que trabajan en España, además de apoyo financiero, necesitan el respeto de la sociedad

Antes de que en 2021 abriera su actual laboratorio, Cristina vivió con intensidad las distintas etapas de su formación científica. En 2012 se graduó en Biotecnología en Salamanca, con matrícula de honor de media. En 2017 defendió su tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid, con premio extraordinario. La realizó en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), sobre los mecanismos de resistencia a las terapias contra el cáncer. Seguidamente, y con el fin de intervenir de una manera más directa en los tratamientos oncológicos, en 2018 se unió al grupo del doctor G. Winter en el Centro de Investigación de Medicina Molecular en Viena, en el campo de la degradación dirigida de proteínas y en la búsqueda de los nuevos fármacos degradadores. Para ello, obtuvo dos competitivas becas posdoctorales europeas, EMBO y Marie Curie.

Así, con la intervención farmacológica de los mecanismos naturales de degradación proteica, Cristina ha logrado inducir la degradación de proteínas hasta ahora inaccesibles para la farmacología tradicional. En conjunto, su trabajo en Viena le llevó al descubrimiento de nuevos mecanismos de degradación proteica que hizo posible el hallazgo de nuevos fármacos degradadores con potencial terapéutico en el cáncer. Ello le permitió elaborar seis patentes y crear la empresa biotecnológica Proxygen. Desde que abriera su laboratorio en el IRB barcelonés, Cristina continúa su línea sobre degradación de proteínas como estrategia para comprender y controlar la actividad de proteínas relevantes como dianas terapéuticas en el cáncer.

El Foro cuenta ya con una veintena de jóvenes investigadores que trabajan en distintos campos de las ciencias médicas

El Consejo Científico del Foro que preside el profesor Eduardo Díaz-Rubio sigue los requisitos de excelencia para evaluar a los candidatos a saber: (1) edad aproximada entre los 30 y 40 años; (2) formación doctoral y posdoctoral (estancias en el extranjero); (3) impacto científico y socio-sanitario de su trabajo; (4) dirección de un grupo de investigación con cierta autonomía de financiación; (5) cartas de presentación escritas por científicos conocedores del tema de trabajo del candidato. La veintena de jóvenes investigadores del Foro reúne estos requisitos.

Pero, además, sus líneas de investigación conforman un conjunto pluridisciplinar de metodologías y aproximaciones experimentales relacionadas con múltiples vías patogénicas de un creciente número de enfermedades. Esta pluridisciplinariedad es enriquecedora ya que el Foro en sus seis años de actividades, ha ido generando varias colaboraciones científicas entre básicos y clínicos, biólogos moleculares y farmacólogos, estudiosos de la neurociencia y la neurología con modelos animales y enfermos.

Una temática que ya comienza a verse desde una aproximación pluridisciplinar es la enfermedad de Alzheimer, el envejecimiento y otras enfermedades del cerebro, con jóvenes investigadores del Foro que la estudian desde la neurología (Juan Fortea, Barcelona), desde postulados más básicos de neurociencia y conexiones sinápticas neuronales en el cerebro (Sandra Jurado, Alicante; Juan Antonio Moreno, Alicante; David Baglietto, Málaga) y de estrategias moleculares y terapéuticas (Rafael León, Madrid; María Mittelbrunn, Madrid; Valle Palomo, Madrid; Zaida Álvarez, Barcelona; Juan Alberto Ortega, Barcelona).

La ciencia española tendrá identidad y peso internacional en la medida que poblemos las universidades y centros de investigación con cientos de estos jóvenes y entusiastas investigadores

El cáncer es otro tema de creciente interés en el Foro, con estudios relacionados con las metástasis (José Javier Bravo Cordero, Nueva York), metabolismo cardiaco y cáncer (Guadalupe Sabio, Madrid), ensayos clínicos en el cáncer (Alberto Ocaña, Madrid) y aproximaciones moleculares de nuevas terapias en el cáncer y las enfermedades genéticas (Jordi Poater, Barcelona; Rafael Fernández, Madrid). Querría finalmente resaltar las contribuciones de otros jóvenes investigadores en la inflamación (Pablo Pelegrín, Murcia), en el dolor (Enrique Cobos, Granada), en la nutrición y los polifenoles antioxidantes (Jara Pérez Jiménez, Madrid) en la enfermedad renal crónica (María Dolores Sánchez Niño, Madrid) o en la cirugía reconstructiva del nervio periférico (Andrés Maldonado, Madrid).

Los sucesivos gobiernos de España han creado algunos programas para recuperar investigadores destacados que trabajan en el extranjero, fundamentalmente en los Estados Unidos. Con uno de esos programas, el llamado «Ramón y Cajal», se han ido incorporando jóvenes investigadores en universidades y centros de investigación de varias zonas geográficas de España. La idea era facilitar la creación de su propio grupo de investigación y, con los años, lograr su estabilización.

Los sucesivos gobiernos de España han creado programas para recuperar investigadores destacados que trabajan en el extranjero, fundamentalmente en los Estados Unidos

Para ello se requería hacer buena ciencia, con el impacto internacional suficiente para atraer recursos y financiar al grupo indefinidamente. El caso de Cristina Mayor que he descrito más arriba es paradigmático de este desiderátum, pues desde que creara su laboratorio en 2021 ha logrado ayudas de investigación por importe de 2 millones de euros, en convocatorias internacionales. ¿Es este el caso de la mayoría de los investigadores atraídos por los programas gubernamentales? No lo sé. Ni tampoco sé si muchos de estos investigadores han continuado desarrollando un trabajo científico de altura como el que desarrollaron durante sus estancias en el extranjero.

Lo que sí conozco es el caso de muchos de esos investigadores «recuperados» que, una vez que alcanzaron su estatus de funcionarios, tiraron la toalla de la brega científica: escribir proyectos para recabar apoyos financieros, lidiar con los evaluadores anónimos, montar y dirigir un laboratorio y a los doctorandos y posdoctorandos y «publicar o perecer». A todo eso, en España hay que añadir la mastodóntica burocracia con la que el investigador tiene que convivir sin sucumbir.

La selección de los miembros del Foro de Jóvenes Investigadores de la Real Academia Nacional de Medicina de España y la Fundación Teófilo Hernando se ha hecho con criterio de excelencia científica

Para evitar la dispersión y el cansancio, el Foro de Jóvenes Investigadores RANME-FTH ha acordado la celebración de un simposio anual en la Real Academia Nacional de Medicina de España. A este simposio, cada joven investigador acude acompañado de algunos colaboradores doctorandos que presentan sus trabajos en forma de posters; los 20 miembros del Foro presentan los avances de sus investigaciones en sesiones orales. El resultado ha sido harto positivo, pues estos encuentros han cristalizado ya en varias colaboraciones entre varios grupos de estos jóvenes investigadores.

Al crear este Foro, la Fundación Teófilo Hernando y la Real Academia Nacional de Medicina pretendían favorecer estos encuentros y colaboraciones pluridisciplinares para incentivar la buena ciencia que hacen en España estos jóvenes, animarles a seguir dándoles voz y evitar que el cansancio se apodere de ellos. Aunque lleguen al deseado estatus de funcionarios.

Hoy se habla mucho de la mediocridad de las universidades españolas en su conjunto. ¿Cómo alejar del abismo de la irrelevancia a la universidad española, pública y privada? Sin minusvalorar la docencia y la formación de los nuevos y competentes profesionales que reclama la sociedad, creo que es la actividad científica original, de alto impacto y generosamente financiada, la única vía por la que la universidad española podría alcanzar el estatus que le corresponde en el contexto europeo e internacional. ¿Y cómo hacerlo? Pues poblándola de jóvenes, entusiastas y vocacionales científicos del corte de Cristina y de los otros 19 científicos jóvenes del Foro.

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