Anuario iSanidad 2024
Dr. Luis Carlos Blesa Baviera, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
En un mundo que funciona cada vez más rápido, las inquietudes de la población son tremendamente cambiantes y los profesionales de la salud infanto-juvenil debemos estar preparados para adecuar las estrategias de prevención a la realidad social que impera en cada momento. No es una tarea sencilla, porque la celeridad a menudo puede ser enemiga del rigor científico, un valor que ha prevalecido en nuestra Asociación Española de Pediatría (AEP) desde su fundación, hace 75 años, y debe seguir imperando.
El compromiso de los pediatras con la evidencia científica debe ser directamente proporcional al que tenemos con las familias. La salud de los niños y adolescentes exige hoy un enfoque dinámico y comprometido que permita adaptarse a los retos que afronta nuestra sociedad.
Con esta visión, en la AEP trabajamos para consolidar nuestra posición como referente no solo médico-científico, sino también social, liderando iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida de las nuevas generaciones. Este 2024 nos ha brindado nuevas oportunidades para reafirmar este compromiso y ampliar su impacto en el bienestar infanto-juvenil.
Uno de los pilares del éxito de la AEP a lo largo de su dilatada historia ha sido nuestra capacidad para anticiparnos a las necesidades emergentes de la población infantil y sus familias
Uno de los pilares del éxito de la AEP a lo largo de su dilatada historia ha sido nuestra capacidad para anticiparnos a las necesidades emergentes de la población infantil y sus familias. Ejemplo de ello es la reciente creación de un Comité de Salud Mental, una respuesta a la creciente alarma por el continuado y progresivo incremento de sintomatología psicoemocional, agravado tras la pandemia de Covid-19.
Con cifras preocupantes que evidencian la elevada tasa de detección de trastornos mentales en las consultas pediátricas, la AEP ha centrado sus esfuerzos en sensibilizar a la sociedad y promover acciones concretas para mejorar la atención, como la rotación de los residentes en servicios de psiquiatría infantil y el establecimiento de protocolos de cribado. Este compromiso quedó patente en el Día de la Pediatría de 2024, bajo el lema “Pediatría y salud mental: construyendo futuros saludables”, un claro llamamiento a trabajar en conjunto por el bienestar emocional de nuestros jóvenes.
La AEP ha centrado sus esfuerzos en sensibilizar a la sociedad y promover acciones concretas para mejorar la atención
El cambio climático es otro de los desafíos de salud pública que afecta gravemente a la infancia. La AEP, también es pionera en este ámbito creando en 2022 un Comité de Salud Medioambiental para identificar riesgos y ofrecer herramientas basadas en la evidencia, fortaleciendo la respuesta pediátrica ante los impactos ambientales en la salud de los más pequeños.
Una labor fundamental para responder ágil ante emergencias inmediatas, como las recientes inundaciones que afectaron a decenas de miles de familias españolas. Bajo el liderazgo de los comités de Salud Mental y Salud Medioambiental, estamos ofreciendo formación a los profesionales y recursos y guías prácticas para mitigar los daños físicos y emocionales en los niños y adolescentes afectados. Estas acciones son un reflejo de nuestro empeño por trabajar con un enfoque integral y preventivo, que combina rigor científico con sensibilidad social.
Bajo el liderazgo de los comités de Salud Mental y Salud Medioambiental, estamos ofreciendo formación para mitigar los daños físicos y emocionales en los niños y adolescentes afectados
El impacto de la AEP no se limita a la esfera clínica. Su participación en proyectos como el diseño del Plan Digital Familiar, avalado por la Agencia Española de Protección de Datos, y en otros colaborativos y educativos de cooperación internacional, como el desarrollo de un máster pediátrico en Kenia, en colaboración con instituciones universitarias, benéficas y gubernamentales, refuerza nuestro papel como educador social.
Estas iniciativas no solo brindan herramientas prácticas a las familias, sino que también posicionan al colectivo de pediatras como un interlocutor clave en la conversación pública sobre temas de relevancia para la infancia.
Sin embargo, este liderazgo no sería posible sin una estructura sólida y un equipo comprometido. Con 17 comités y diversas plataformas formativas e informativas, con más de 300 pediatras dedicados a traducir la evidencia científica en recomendaciones accesibles, la AEP continúa renovándose para estar a la altura de los retos con temporáneos. Es en esta renovación donde reside su fortaleza, permitiéndole defender un modelo pediátrico que, aunque enfrenta dificultades como la escasez de recursos y la sobrecarga asistencial, sigue siendo fundamental para garantizar una atención de calidad.
La AEP entiende que las organizaciones médico-científicas no pueden limitarse a observar, sino que deben asumir un papel activo y participativo en la búsqueda de soluciones a los problemas que afectan a la sociedad. Este enfoque estratégico incluye trabajar de forma colaborativa con familias, instituciones públicas y privadas, y otros profesionales sanitarios. Solo a través de esta sinergia es posible aspirar a consolidarnos como un actor social de referencia, capaz de influir en las políticas públicas y generar cambios significativos.








