Anuario iSanidad 2024
Juan Pablo Núñez, CEO de Uniteco
España, tierra de fortaleza y de luz, a veces también se oscurece en las mareas de la desgracia. En 2024, la tragedia de la DANA en Valencia trajo consigo un dolor que pocas veces se ha sentido tan cercano. Calles cubiertas de barro, vidas atrapadas en las aguas desbordadas, clínicas y hogares que fueron tragados por la corriente. Vimos, impotentes, cómo la naturaleza reclamaba su espacio, pero también cómo una comunidad de valientes se unía en una sola fuerza: arrimar el hombro, sin mirar al lado, sin mirar atrás. Allí, en esa escena de devastación y valentía, estuvo Uniteco. Porque cuando el médico sufre, nosotros sufrimos. Y cuando el médico necesita, nosotros respondemos.
La DANA de Valencia no solo golpeó a la gente de a pie; tocó a nuestros médicos, aquellos que en su día a día cuidan de los demás sin esperar recompensa. A ellos, que enfrentan con firmeza el dolor y la esperanza, les alcanzó esta marea oscura. No podíamos quedarnos de brazos cruzados mientras los pueblos se inundaban, las clínicas se arruinaban y los coches flotaban como frágiles barcas en un océano de desolación. Uniteco, como siempre, arrimó el hombro. No es una elección; es nuestra razón de ser.
La DANA de Valencia no solo golpeó a la gente de a pie; tocó a nuestros médicos, aquellos que en su día a día cuidan de los demás sin esperar recompensa
Cuando el agua retrocedió, el trabajo apenas comenzaba. Ahí estuvimos, junto al Ilustre Colegio de Médicos de Valencia, limpiando calles, ofreciendo nuestro hombro y nuestras manos para levantar lo que la corriente arrastró. Ofrecimos ayuda psicológica a cualquier médico que se hubiera visto afectado, porque sabemos que el trauma no se lleva solo en el cuerpo, sino también en el alma. Para nosotros, acompañar a los sanitarios no es cuestión de negocio, sino de humanidad. Y si el futuro trae más tempestades, ahí estaremos de nuevo, en primera línea, sin dudarlo.
No es la primera vez que el destino nos llama a ayudar en la tormenta. Ya en 2020, la crisis sanitaria del Covid dejó al mundo entero en vilo, y a nuestros médicos, exhaustos. Fueron dos años y medio en los que la sombra del virus se cernía sobre cada hospital, cada consulta, cada rincón del país.
Los médicos no solo enfrentaron la enfermedad, sino también la soledad, el miedo y, en demasiados casos, la pérdida. Y cuando más necesitaban un aliado, Uniteco estuvo ahí, como un faro en la noche, ofreciendo un respaldo emocional, material y legal que les permitiera seguir adelante.
En 2016, cuando el terremoto de Esmeraldas sacudió Ecuador y dejó comunidades enteras en ruinas, Uniteco no dudó en unir fuerzas con la Federación Médica Ecuatoriana (FME) para ofrecer ayuda a los profesionales de la salud. En medio del caos y la destrucción, brindamos apoyo a los médicos ecuatorianos que, desbordados por las circunstancias, necesitaron de todos los recursos disponibles para continuar atendiendo a su pueblo.
Uniteco es, antes que todo, un compañero. Porque cuando decimos que estamos para los sanitarios, lo decimos con el corazón en la mano. Somos su refugio en los días de calma, y su escudo en los días de tormenta. Somos los que cuidamos de los que cuidan, y esa misión nos compromete hasta lo más profundo. Nuestra razón de ser no está en contratos ni en pólizas, sino en la seguridad que brindamos a quienes, a su vez, velan por todos nosotros.
Nuestra razón de ser no está en contratos ni en pólizas, sino en la seguridad que brindamos a quienes, a su vez, velan por todos nosotros
Nos hemos comprometido a ofrecer el apoyo que los médicos necesitan en los momentos difíciles. La tragedia de Valencia fue una prueba de fuego que nos mostró, una vez más, la fortaleza de nuestros sanitarios y de todos aquellos que están al servicio de la sociedad. Cada cliente nuestro no es solo una persona que busca protección, sino una vida a la que le debemos respeto, lealtad y todo nuestro esfuerzo. En cada tragedia, en cada crisis, Uniteco responde. No sabemos de banderas ni de colores, sólo de proteger a quienes nos cuidan.
Queremos creer que no vendrán más desastres, que no habrá más tormentas ni pandemias. Pero la historia nos enseña que la vida está llena de sorpresas, de desafíos que nos pondrán a prueba. Y cuando llegue ese momento, Uniteco estará ahí, como siempre, con el hombro firme y la mano tendida. Porque la seguridad y el respaldo son nuestra razón de ser, y porque, cuando los sanitarios necesitan ayuda, nosotros respondemos. Uniteco, siempre al lado de los que nos cuidan.









